El ciclo de Venus de Burroughs

ven103v3Cubierto por las nubes y envuelto en el misterio, el planeta Venus era el último lugar al que  Carson Napier esperaba llegar cuando despegó en secreto a bordo de su cohete hacia Marte. Sin embargo, un error de cálculo y la gravedad de la Luna le llevó sin control a través de las nieblas que ocultan el  mundo hermano de la Tierra y a la aventura de su vida.

Cuando el cohete de Napier se estrelló en Venus, este supo de inmediato que no habría retorno para él. Su prioridad se convirtió en  sobrevivir de alguna forma hasta que llegaran otros cohetes de la Tierra. Bajo la eterna capa de nubes de Venus, nuestro héroe descubrirá un mundo de enormes árboles, reinos en constante guerra y princesas que necesitan ser rescatadas. Y eso que muy a menudo, podría parecer que es nuestro héroe el que necesita un rescate.

Las novelas

El ciclo de Venus es el cuarto por importancia entre las sagas escritas por Edgar Rice Burroughs. Fue publicado entre 1933 y 1964 y la componen tres novelas y cinco relatos, cuatro de ellos publicados conjuntamente como título único.

La historia comienza en «Piratas de Venus» (Pirates of Venus, 1932). En ella se nos presenta al joven Carson Napier, un héroe algo más cauteloso que el conocido John Carter que termina por error en Venus, llamado Amtor por sus habitantes. Tras enamorarse de la inevitable princesa (llamada Duare) tendrá que enfrentarse a inimaginables peligros para salvar el reino arbóreo de Vepaja. Duare y Carson acaban en manos de los malvados thoristas (con evidentes reminiscencias comunistas, muy en boga en este momento), como esclavos en uno de sus buques. Tras organizar un motín, nuestro héroe se convierte en pirata de los océanos venusinos.

La segunda entrega del ciclo es «Perdidos en Venus» (Lost in Venus, 1933). En ella, Carson y Duare han abandonado la vida pirata. Acaban atrapados en la ciudad de Kormor, la Ciudad de los Muertos, donde tendrá que enfrentarse al horror de la habitación de las Siete Puertas. Consiguen llegar a Havatoo, la ciudad perfecta, donde conocerán a Ero Shan, que se convertirá en compañero de aventuras de Napier y ayudará a este a construir el anotar, la primera máquina voladora que surcó los cielos de Venus.

En «Carson de Venus» (Carson of Venus, 1938), encontramos a nuestros héroes en al ciudad de Sanara, asediada por los militaristas zanis. Tras numerosas aventuras en medio de una sangrienta guerra, todos dan por muerto a Napier y Duare parte de regreso a Vepaja.

A continuación vienen cuatro relatos publicados entre 1941 y 1942, vagamente conectados, pero que habitualmente se reúnen como cuarta entrega, bajo el título «Huyendo de Venus» (Escape of Venus): «Esclavos de los hombres-pez» (Slaves of the Fish Men, 1941; en otras versiones Captured on Venus),  «Diosa de fuego» (Goddess of Fire, 1941), «Los muertos vivientes» (The Living Dead, 1941) y «Guerra en Venus» (War On Venus, 1941).

En ellas, Carson, Duare y Ero Shan se han reunido e intentan regresar a Sanara a bordo del anotar. Asistimos como un tribunal sin piedad condena a Duare a muerte y como el valiente Napier roba el único avión de Venus para salvar su vida, tan solo para descubrir que el padre de la princesa está en manos de un dictador loco.

Finalmente, existe un quinto relato «El mago de Venus» (The Wizard of Venus), que estaba destinado a ser el primero de una nueva recopilación de relatos, al estilo de la anterior. Fue publicado en 1964, tras ser descubierto, con otros relatos inéditos del autor, durante la reorganización del material de la Edgar Rice Burrroughs Inc.

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Burroughs empezó a escribir la segunda historia de este quinto volumen titulada  «Una historia de Venus» (A Venus Story), el 2 de diciembre de 1941. A la sazón vivía en Hawai y  el bombardeo de Pearl Harbour cinco días después alejó al escritor de la ficción durante dos años. Se conservan un par de páginas, en las que Carson y su amigo Ero Shan, en su anotar (avión) vuelan hacia la ciudad de Sanara, donde Carson había dejado a su amada Duare. El fragmento es meramente expositivo y en él se hacen referencia a las aventuras con el loco Mago de Venus. La historia se interrumpe cuando los dos hombres descubren una nave moviéndose en el desconocido océano bajo ellos “…la primera obra del hombre que habíamos visto desde el despegue de Gavo”.

Amtor

Venus, llamado Amtor por sus habitantes, es un lugar de océanos sin nombre, salpicados de grandes islas-continente; un mundo con ciclópeos bosques cuyas copas perforan las densas nubes y cuyas ciudades se agazapan sobre sus ramas, por donde hombres alados vuelan. Un planeta cuyos habitantes, que incluyen humanos, semihumanos y monstruos,  luchan entre sí por el dominio supremo.

Bajo las nubes eternas, Carson descubrirá una raza de hombres extraños que habitan en los árboles que empequeñecen a las secuoyas. Hombres y mujeres sanos y hermosos, pues en la ciudad reino de Vepaja han descubierto el secreto de la eterna juventud y la manera de evitar todas las enfermedades. Pero a pesar de toda su sabiduría, un peligro inminente amenazaba con acabar con toda la vepajanos y su hermosa princesa Duare, quien se convertirá la amada incondicional de nuestro héroe.

Amtor, como Barsoom, está muy avanzado en algunos aspectos y muy retrasado en otros. Sus científicos utilizan la energía atómica para mover sus gigantescos buques por los enormes mares, pero ignoran por completo el concepto de máquinas voladoras hasta que Napier construye una, el anotar. Los amtorianos no se alejan mucho de la costa, ya que creen vivir en un disco plano. Cerca del borde, unas estepas desoladas anuncian la muerte por congelación. Pero en el centro, es el calor el que acecha.

Un viaje a Amtor está destinado a estar repleto de aventuras y emociones. Y si en él te cruzas con Carson Napier, no dudas en écharle una mano… después de todo, se equivocó de planeta.

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Mapa de Amtor, dibujado por el propio Edgar Rice Burroughs

Fanzines: nostalgia por los tiempos heroicos

Fanzines: Nostalgia por los tiempos heroicos. Fanedición de “Los hombres sintéticos de Marte”, de Edgar Rice Burroughs. Traducción de Carlos Sáinz Cidoncha. Artículo introductorio de Antonio Martín (“John Carter de Marte”). Portada, contraportada y páginas internas, a máquina, fotocopiado, con correcciones y un corte mejorable…

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John Carter de Marte y la nostalgia del “connaisseur”

La historia contiene suficiente acción, amor, misterio y horror como para entretener a una gran mayoría de lectores” (1).

Edgard Rice Burroughs,
en su carta de presentación de “Una Princesa de Marte”

Cuando, hace 100 años, Edgar Rice Burroughs publicó de forma seriada “Under the Moons of Mars” estaba lejos de imaginar que, gracias a este trabajo y después de fracaso tras fracaso en las más variadas profesiones, iba a convertirse en el principal representante de la literatura “pulp” de principios del siglo XX. Aunque claro, esto pasaría sobre todo gracias a su otra creación, Tarzán de los Monos. Sin embargo, todos los aficionados creemos que la serie marciana siempre fue su obra más querida. Y ahora que, gracias a Pixar / Disney, se va a convertir en patrimonio de la Humanidad (…), escribo esto con la nostalgia propia de aquellos que, en su día, lo atesoramos como algo nuestro y de muy pocos más…

Burroughs nació en 1875 e hizo todo lo que estuvo en su mano para dedicarse a la carrera militar, con escaso éxito. Con todo, llegó a militar en el Séptimo de Caballería y a punto estuvo de embarcarse en la Guerra de Cuba (la nuestra).  Un problema cardiaco con 22 años le apartó definitivamente del ejército y le llevó a una descorazonadora serie de trabajos mal pagados y negocios ruinosos. En 1911, vendía sacapuntas al por mayor en su Chicago natal y tenía mucho tiempo libre. Así que, como a muchos norteamericanos de la época, le dió por leer revistas “pulp”, publicaciones baratas repletas de novelas de aventura, fantasía y misterio, el equivalente anglosajón de nuestras “novelas de a duro” de la post-guerra… No tardó mucho en pensar que si aquellos autores podían ganarse la vida con aquellas historias, él también podía…

Hay una cierta controversia sobre las influencias que sufrió Burroughs en la creación de “su” Marte . Ya hablé de la principal en mi post sobre Phra : Richard Luppoff, editor, escritor y sobre todo experto en Burroughs, escribió en su “ERB: Master of Adventure” que Carter es un híbrido de las dos principales creaciones de Edwin Arnold, Gullivar Jones, de quien tomaría el entorno marciano, las princesas y la decadente civilización,  y Phra El Fenicio, que le aporta el éxito (relativo) en sus empresas…  Aunque es difícil negar que Burroughs se viera influenciado por Arnold, esta claro que este sigue siendo un escritor victoriano, con claras ínfulas de alta literatura y carente de la frescura e imaginación del creador de Carter.

Otra influencia menos controvertida es la de Percival Lowell y su “hit” de 1895 “Mars“, donde aparecen los famosos canales de Marte, fruto de un error de traducción de la obra de Schiaparelli, que los convirtió de obra de la naturaleza en fruto de una desconocida ingeniería, alimentando el sueño de una civilización crepuscular en un desértico Marte en la imaginación de muchos lectores…

El nacimiento de un clásico

Sea cual sea el caso, con 35 años y dos niños a cuestas (que en breve serían tres), Burroughs comenzó a escribir “Dejah Toris, Martian Princess” en un intento más para conseguir dinero, mientras mantenía la esperanza de levantar su propio negocio. Al parecer, simultaneó su escritura con la de otras dos obras, “The Outlaw of Torn“, una historia medieval que publicaría en 1927, y la obra que finalmente lo haría rico y conocido: “Tarzan of the Apes“.

Pero fue la historia “marciana” en la que se concentró inicialmente. Como siempre fue su costumbre, preparó su material de apoyo en forma de fechas, nombres de lugares y hasta un glosario de palabras inventadas… Y es que aunque actualmente sea algo habitual, la obra de Burroughs es una de las primeras en incluir un lenguaje inventado, incluyendo desde unidades de medida (¡y mapas!) hasta cargos administrativos y animales, montones de animales…

Escribió durante todo julio de 1911. En Agosto ya disponía de una buena mitad de la novela, así que se decidió a enviar el material a “The All Story“, la recientemente aparecida hermana de la muy popular “The Argosy“. Thomas Newell Metcalf, editor a la sazón, leyó las 40.000 palabras remitidas (unas 180 páginas) y respondió a Burroughs el 24 de ese mes, comunicándole que le compraría una obra de 70.000 palabras, además de enviarle numerosos consejos para mejorar su estructura, enfoque y ritmo.

Varios correos, la eliminación de todo un capítulo y un cambio del final después, Metcalf terminó comprando los derechos de serialización de la obra por 400$, que publicaría en febrero de 1912 con el nombre de “Under the Moons of Mars” (tras cambiar en el último momento desde “In the Moons of Mars”), con el pseudónimo de Norman Bean.

Cabecera que acompañó las seis partes de "Under the Moons of Mars" en 1912
Cabecera que acompañó las seis partes de “Under the Moons of Mars” en 1912

El evento se produjo de febrero a julio de 1912. “Bajo las lunas de Marte” cuenta la historia del capitán John Carter de Virginia, un caballero sudista de olvidado pasado y edad, quien en 1865, al huir de los indios, termina en una cueva en la que cae en un extraño sopor y de la que es misteriosamente transportado a Marte Barsoom. Allí se da de bruces con una raza de gigantes verdes de cuatro brazos, la tribu de los Tharks, a los que se enfrenta con la superioridad que le otorga la menor gravedad del planeta vecino. Gracias a ello, alcanza renombre entre dichos Tharks y la amistad de uno de ellos Tars Tarkas, al que ayuda a convertirse en “Jeddak” (jefe). La amistad de ambos se prolongará durante toda la trilogía inicial de la saga.

Todo cambiará  cuando Carter se encuentra con su primera marciana roja, nada menos que Dejah Toris, Princesa de Helium, la más bella fémina de dos mundos. Carter se las arregla para huir con Dejah, a la que los Tharks pretendían ejecutar, y se involucra en las luchas políticas entre los marcianos rojos y los verdes. Finalmente, consigue una alianza entre los Tharks y los habitantes de Helium en contra de la (malvada) ciudad de Zodanga, se casa con Dejah Toris y acaba convertido en Príncipe de Helium, no tardando en esperar un hermoso huevo de la muy ovípara Dejah…

Tras nueve años,  un desastre planetario interrumpe la felicidad de  Carter quien debe lanzarse a arreglar el sistema generador de atmósfera del moribundo planeta. Lo consigue, pero cae exhausto y despierta de nuevo en Virginia, donde retoma su vida, enriquecido por un filón de plata pródigamente hallado en la cueva y solicitando no ser embalsamado en caso de muerte…

La novela se publicaría en forma de libro en 1917 con su más conocido título de “A Princess of Mars” (Una Princesa de Marte).  Para entonces, Burroughs ya era famoso: ese mismo año se rodaba la primera película basada en una obra suya. Para juzgar el éxito de la novela, hay que mencionar que el editor, Metcalf, pediría por carta a Burroughs una continuación en una fecha tan temprana como marzo de 1912 (¡¡el mes después del lanzamiento!!), sugiriéndole que usara el presunto “más allá” de los marcianos para ambientar la historia.

Por entonces, Burroughs daba los últimos toques  a la novela que lo lanzaría a la fama y la fortuna, “Tarzan of the Apes“, que aparecería en Octubre de ese mismo año (es decir, este año se cumple también el centenario de Tarzán). Al parecer, ya tenía prácticamente terminada la continuación de las historias de Carter, ya que le envío a Metcalf un manuscrito el mismo mes.

Encuadrada en la poderosa geografía del rio Iss, el Valle de Dorr, el perdido mar de Korus, las montañas de Otz y el Mar de Omean; incluyendo la aparición de los horrendos hombres planta, los Sagrados Therns y los Primeros Nacidos; en medio de una interminable serie de batallas épicas, “The Gods of Mars”  (Los dioses de Marte), segunda novela de la serie se considera (con razón, a mi parecer y al de muchos críticos) la mejor del ciclo y, sencillamente, una de las mejores obras de Burroughs… que concluye abruptamente con Dejah Toris encerrada en el Templo del Sol, a merced de la malvada Issus… Se cuenta que Metcalf, el despiadado editor, pidió al autor que matase a la princesa marciana en la novela, pero Burroughs le confesó que no podía hacerlo… Si es cierto, gracias a ello “The Gods of Mars” termina en un segundo “cliff-hanging”, el final favorito de cualquier obra “pulp” y, si a eso vamos, de cualquier aficionado que se precie…

Como no podía ser de otro modo, en breve llegaría la tercera parte, “The Warlord of Mars” (El Señor de la Guerra de Marte) que, cierto es, resulta algo más floja. Cuenta la incansable persecución de Carter a un grupo de los Primeros Nacidos que han raptado a Dejah Toris y otras princesas marcianas, incluyendo a Thuvia de Ptarth. Se introducen los marcianos amarillos, se viaja por todo Barsoom, de polo a polo, y termina en la mítica ciudad de Okar. Burroughs la comenzó a escribir en junio de 1913 y se publicó de diciembre de ese año a marzo de 1914.

Más allá de Carter

Después de esto, un Burroughs agobiado por sus compromisos de entrega, quiso dar un giro a la saga y traer a escena a Carthoris, fruto del ya mencionado huevo de Dejah Toris, el primogénito de Carter (hubo una segunda hija, Tara, y al menos una nieta, Llana de Gathol…). La novela de Carthoris coincidió con cambios importantes, como el nacimiento de “All-story Cavalier Weekly” (fusión de dos revistas  que, como su nombre indica, pasaban a ser semanales) y el cambio de Metcalf por otro editor, Davis, con sus propias ideas acerca de lo que funcionaba y no… En 1916, finalmente, vio la luz “Thuvia, Maid of Mars” (Thuvia, doncella de Marte).

El hecho de que las aventuras marcianas continuaran con personajes “menores” de la saga es un elemento de notable originalidad. En el caso de Tarzán, por ejemplo, este siempre se mantuvo bajo el foco de las aventuras, causando un cierto hartazgo, si no entre sus lectores del momento, si entre los aficionados venideros. En Barsoom, sin embargo, otros personajes nos muestran su particular visión de la moribunda civilización.   Así, la quinta novela, “The Chessmen of Mars” (El ajedrez viviente de Marte), la protagonista es Tara de Helium. Publicada en 1921, es una de las que más enriquece el universo barsoomiano, incluyendo en sus páginas la creación del celebrado “Jetan”, la variante marciana del ajedrez, del que se publicaría unas reglas en un anexo de la versión novelada.

Mejor novela que las dos precedentes es  “The Master Mind of Mars” (El cerebro supremo de Marte) donde el principal personaje es Ulysses Paxton, otro terrícola misteriosamente transportado al planeta rojo tras ser herido en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, Burroughs tuvo dificultades para venderla a sus editores habituales (posiblemente porque en ella se ironiza, muy levemente, sobre los fundamentalistas religiosos), así que acabó como una ganga en el “Amazing Annual” de 1927, de Hugo Gernsback, padre putativo de la ciencia-ficción tal y como hoy la conocemos, quien sería quien escogiera el título definitivo, imprimiéndole su personal e inconfundible estilo…

En 1930 aparecerá la siguiente novela, “A Fighting Man of Mars” (Un guerrero de Marte) en la que será un barsoomiano, Hadron de Hastos, oficial de la flota de Helium, quien tome la batuta para ofrecernos otra gran aventura con rayo de la muerte incluido. La historia la cuenta Paxton usando la poderosa radio invención de Jason Gridley, presentada en “Tanar de Pellucidar“, obra de la serie Pellucidar. Con notable visión de futuro, en esta época, Burroughs intentaba consolidar un universo coherente uniendo sus varias series en “cross-over” que aunaban el interés comercial con el artístico.

Finalmente, Carter volvería en 1936, en “Swords of Mars” (Espadas de Marte), quizá la novela más prescindible de la saga, en la que Burroughs pretende recrear el fenómeno de la Mafia en Barsoom, encarnada en el Gremio de los Asesinos.  En 1939 aparece “Synthetic Men of Mars” (Los hombres sintéticos de Marte). A Burroughs le costó mucho venderla, claro indicio de que los tiempos estaban cambiando. Aunque el protagonista es Carter, la historia es contada por otro personaje (Vor Daj, miembro de la guardia personal de Carter).

Llana of Gathol” (Llana de Gathol) recoge  cuatro cuentos cortos interconectados, publicados originalmente en “Amazing” en 1941 (Burroughs utilizó este recurso en la mayoría de sus sagas de la época). La serie la cierra “John Carter of Mars” (John Carter de Marte, como la película de Disney), que contiene dos historias: “John Carter and the Giant of Mars” (escrita en realidad por John Coleman, hijo de Edgard, aunque este la “repasara” posteriormente) y “Skeleton Men of Jupiter“,  no completamente cerrada y que iba a ser el comienzo de una serie en el planeta gigante, truncado por la Segunda Guerra Mundial y la avanzada edad del autor.

Un universo sin límites

Posiblemente, de todos los personajes de Burroughs, John Carter sea el más completo. De igual forma,  la saga marciana es la más imaginativa,  la más brillante de todos los mundos creados por la fértil imaginación de Burroughs. Burroughs, quien supo combinar el romance de la época y un increible sentido de la aventura para convertirse en pilar de la ciencia ficción. Barsoom influyó decididamente sobre la ciencia-ficción en todos los medios que le siguieron: desde el Mongo de Raymond, al Marte de Kim Stanley Robinson, pasando por Bradbury o Heinlein.

Ahora, Andrew Stanton, quien dio vida a Nemo y a Wall-E, se embarca en el desafio de devolvernos, cien años después, a los mares agostados y la magia de la aventura, de la gloria soñada bajo las lunas de Marte…

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(1) He tomado la cita literalmente del estudio de José Luis González Lago en el Marginalia “addendum” 2, de 1981. Para refrescar la memoria, he repasado también el artículo del mismo autor en el fanzine Fan de Fantasía 2, de 1980. Es increíble el cariño con el que se guardan estas primitivas publicaciones en estos tiempos de libros electrónicos…