Algo menos que una guerra civil, algo más que otra de superhéroes

«Capitán América: Civil War» me ha gustado bastante más de lo que me esperaba. Está a la altura de la magnífica «Capitán América: El Soldado de Invierno», de la que es continuación, tanto o más que de «Los Vengadores: La Era de Ultrón». Curiosamente, lo que más me ha gustado de ella es, justo, lo que muchos le achacan como su principal debilidad: su ajustado nivel de grandiosidad.

Siempre he creído que el principal lastre de «Los Vengadores» (la primera peli) es la clara desproporción entre sus protagonistas. En esta entrega del universo cinemático Marvel, la ausencia de personajes cósmicamente poderosos, como Thor o Hulk, nos ha dejado a un grupo de superhéroes cuyo poder básico es dar y recibir golpes con estilo y en cantidades inmensas… Y eso va a favor de una historia interesante, trepidante y muy entretenida.

La saga de cómics de la que toma el título no está entre mis favoritas: demasiado grande y pretenciosa, con muy poca influencia posterior. Sin embargo, los guionistas (Christopher Markus y Stephen McFeely, que cada vez tienen más peso en el Universo Marvel) han conseguido extraer el núcleo del conflicto y proyectarlo en este naciente universo de películas de modo creíble, aunque en última instancia se revelase como un simple McGuffin para el auténtico fin de la aventura. Quizá le haya faltado una pizca de drama, al no llevar a las últimas consecuencias el guión, pero se le perdona.

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Porque buena parte del éxito de la historia proviene de que el malvado Zemo, interpretado por un inmenso y contenido Daniel Brülh, no sea un supervillano al uso, que el final no sea el estándar habitual en este tipo de cómics o, ya puestos, en «Batman vs Superman».

Y gracias a esto hemos podido disfrutar de alguna de las mejores escenas de acción superheroica que se han rodado, en la que los hermanos-directores Anthony y Joe Russo se están mostrando como grandes maestros. Esto me devuelve la esperanza de que la próxima entrega de «Los Vengadores», que está a su cargo se mantenga a la altura…

Hay un término que llevo oyendo hace unos meses en el mundillo y que habrá que incorporar: «fan service». Dícese de los elementos de una película o juego que se introducen a fin de satisfacer a los fanboys. Esto es lo que se dice, por ejemplo, de la incorporación de Spiderman y del Hombre Hormiga a Civil War.

Pues podría ser, pero lo cierto es que ambos personajes son responsables de algunas de las mejores escenas de toda la película. Y eso que el gag sobre esa película vieja llamada «El Imperio Contraataca» nos ha dolido mucho.

Este es el primer Peter Parker que, creo, recoge el espíritu del original (y como fan irredento de Marisa Tomei solo puedo decir: gracias). Estoy deseando ver el nuevo reboot del arácnido, en la que, con un poco de suerte, no nos contarán de nuevo la (spoiler) historia de la araña que le pica.Una mención obligada a la menor de las Olsen, que ha conquistado mi corazón en su papel de Bruja Escarlata (sobre todo, si no ves la película doblada, que vaya horror de voz con acento le han puesto).

Para terminar, un detalle que me parece curioso y que no parece chocar demasiado a los aficionados: la clara incompatibilidad de los superhéroes Marvel y el anonimato, como se ve en la presentación  de la Pantera Negra (que no me convenció) y su inmediata revelación como T’Challa.  Esta “doble vida” que supuestamente era un ingrediente fundamental del género, desaparece a toda velocidad en un medio en el que necesitamos ver la cara del protagonista.