Adalbo Idalbo

—¡Debes utilizar Adalbo Idalbo AHORA!! —La voz del archimago Vinethro sonaba extrañamente aguda, envuelta en el sordo sonido que siempre acompañaba el hechizo de teletransporte.

A su alrededor, Anakabalah, la de las Mil Campanas, agonizaba. Mirlar miró con amarga resignación el cada vez más reducido círculo de adeptos que defendía con su vida lo que quedaba del Gran Templo. Los Devoradores lanzaban su último ataque y llamas y extraños geyseres de envenenados colores se alzaban sobre el último reducto.

—Sabes que eso fue lo que trajo a los Devoradores… Si lo uso, podríamos… condenaríamos una civilización inocente… —Hasta el propio Mirlar notó la vacilación en su voz.

—¡Pero viviremos para luchar!¡El próximo mundo puede tener magia suficiente para acabar con ellos! —Siempre había despreciado a Vinethro, que ambicionaba su cargo desde hacía años, pero en el fondo sabía que tenía razón.

Mirlar miró a los niños que se apretaban en el escaso espacio, a los supervivientes de lo que otrora había sido una gloriosa nación de guerreros, poetas y hechiceros, y tomó su decisión.

“Qué el Omnicreador quiera que tengas razón, viejo enemigo”, pensó. El mago supremo alzó su voz de barítono y recitó al revés, como mandan los cánones, el hechizo que abría la puerta a otro mundo:

—¡OBLADÍ, OBLADÁ!

FIN

Nota exculpatoria del autor

La otra tarde, mientras corría, sonó en los auriculares “Obladí, obladá”, que siempre me ha horrorizado. Pensé: “Si tuviera que esconder un mensaje diabólico en una canción, lo haría sin duda en esta”. Hilando esa idea, terminé en el cuento de más arriba. Me hizo gracia y he decidido pasarlo de mi cabeza a la web. Achacadlo al calor.

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Poe y The Project, entre la música y el sueño

Recientemente, he conseguido recuperar mi copia en vinilo de “Tales of Mistery and Imagination”, el primer álbum de The Alan Parson Project y quizá uno de los discos más definitorios de mis gustos musicales en los años 80.

El disco se publicó originalmente en 1976 y en España en 1979. Mi copia es de 1981 y debió de ser por entonces cuando lo adquirí, en la única tienda donde podían comprarse discos en mi remoto pueblo extremeño (una tienda destinada, como actividad principal, a la venta de material eléctrico).

Supongo que me atrajo el que estuviera dedicado a la obra de Edgar Allan Poe, a quien por aquel entonces estaba descubriendo gracias a la estupenda edición de Cuentos de Alianza Editorial, con la traducción de Julio Cortazar. No recuerdo el motivo que me llevó a comprarlo, pero sí que lo oí decenas de veces…

El disco contiene las siguientes canciones:

  • A dream within a dream (Instrumental; inspirada en el poema, “Un sueño en un sueño”)
  • The Raven (basada en el más conocido poema de Poe; “El cuervo”)
  • The Tell-Tale Heart (basada en el relato “El corazón delator”)
  • The Cask of Amontillado (basada en el relato “El barril de amontillado”)
  • (The System of) Doctor Tarr and Professor Fether (basado en uno de los cuentos “grotescos”, el relato “El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether”; en inglés aquí)
  • The Fall of the House of Usher (“suite” instrumental, dividida en cinco partes, basada en la inmortal “La caída de la Casa Usher”)
  • To one in Paradise (inspirada en el poema “A una en el paraíso”; en inglés aquí)

Todas las canciones son obra de Alan Parsons y Eric Woolfson. El arreglista y director de orquesta Andrew Powell figura como co-autor de “The Fall of the House of Usher”. Prácticamente cada canción tiene a su propio interprete, como la mayoría de los trabajos posteriores del Project.

El interior de la cubierta (¡benditos vinilos!) presenta, por un lado, un extracto de la biografía del escritor y, por otro, los créditos y breves reseñas de Parsons, Woolfson y Powell. Todo ello, por cierto, con una traducción bastante penosa (“sueño” por “raven”, cielos). Aunque de esto me he dado cuenta ahora.

La idea de un álbum conceptual (que contara una historia o girara en torno a un tema) me pareció fascinante. El tema en particular en “Tales…” me encantaba y el rock progresivo que contenía supuso un choque para alguien fundamentalmente centrado en la música en español de la época… Así que no es de extrañar que tratara de conseguir toda la obra del grupo (“Pyramid” y “I Robot”, en aquel momento; por cierto, que de este último hay nueva versión “legacy”).

En 1987, Parsons remasterizó por completó el álbum y creó una nueva versión, llena del “reverb” de la época, que, personalmente, no me convence tanto como el original. Lo que más me gusta de la versión del 87 es la inclusión de dos poderosas narraciones de Orson Welles.

Antes de “A Dream Within a Dream”

For my own part, I have never had a thought which I could not set down in words with even more distinctness than that with which I conceived it. There is, however, a class of fancies of exquisite delicacy which are not thoughts, and to which as yet I have found it absolutely impossible to adapt to language. These fancies arise in the soul, alas how rarely. Only at epochs of most intense tranquillity, when the bodily and mental health are in perfection. And at those weird points of time, where the confines of the waking world blend with the world of dreams. And so I captured this fancy, where all that we see, or seem, is but a dream within a dream.”

Antes de “The Fall of House of Usher”.

Shadows of shadows passing. It is now 1831, and as always I am absorbed with a delicate thought. It is how poetry has indefinite sensations, to which end music is inessential. Since the comprehension of sweet sound is our most indefinite conception, music, when combined with a pleasurable idea, is poetry. Music without the idea is simply music. Without music or an intriguing idea, colour becomes pallor, man becomes carcase, home becomes catacomb, and the dead are but for a moment motionless

Por suerte, en el año 2007, se lanzó una versión “de luxe” del álbum, incluyendo ambas versiones, además de otro material raro relacionado con su creación (la guía vocal que Woolfson hacía para muchas canciones, experimentos sonoros, versiones previas, más texto de Welles…).

Así, los aficionados compulsivos podemos contar con TODAS las versiones posibles de nuestras canciones favoritas…

Sin embargo, esta historia no quedaría completa si no mencionara la relación del grupo con Poe una vez dejó de ser tal grupo, allá a finales de los ochenta. Alan Parsons en su último (de momento) trabajo “A Valid Path” (2004) incluyó “A Recurring Dream within a Dream”, una mezcla entre “A Dream within a Dream” y “The Raven”, en el que participaba su hijo, Jeremy.

Mucho más importante es la aportación de Eric Woolfson (yo soy mas de Woolfson, que conste): nada menos que todo un musical en torno a la persona del escritor.

En 2003, apareció “Poe: More Tales of Mistery and Imagination”, con diez canciones que constituían un extracto del musical que se estrenó ese año en los estudios Abbey Road. La versión completa tuvo que esperar hasta 2009 (poco antes de la muerte de Woolfson de cáncer de riñón). En el álbum “Edgar Allan Poe” (2009) hay 17 canciones, incluyendo una nueva versión de “The Raven”, cerrando con la impresionante “Immortal” y con una preciosa portada:

Portada del álbum de Woolfson dedicado a Poe

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