Los Vengadores: La Era de Ultrón (o de Whedon)

Si te gustan los cómics, te gustan los superhéroes… O al menos es la relación habitual que establecen medios y público “general”. Naturalmente, no es cierto y hay muchos amantes del cómic que abominan del género superheroico. Yo no me encuentro entre ellos. Pero sí es verdad que el cine de superhéroes no estaba entre mis favoritos… hasta que llegó a él Joss Whedon.

Aunque el objetivo de esta entrada es dar mi humilde opinión sobre la película del título (os adelanto que me ha gustado), me gustaría aprovechar la ocasión para hacer un veloz repaso de la carrera de su principal responsable. Da la casualidad que es uno de los creadores a los que más admiro dentro del género este que nos ocupa, entre la fantasía, las series de telévisión, la ciencia-ficción y los cómics… el inimitable Joss Whedon.

Además, esto me permitirá hacer, contra mi costumbre, una entrada sin spoilers. Más adelante, intentaré una entrada más “friki” alrededor de las Gemas del Infinito…

Un auténtico cuentacuentos 

Whedon es el director de Los Vengadores y su continuación, Los Vengadores: La Era de Ultrón. También es su guionista. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que deje de ser, sobre todo, el creador de Buffy Cazavampiros, la serie a la que le debemos la invasión de vampiros mediáticos de inicios del siglo. Para los más conocedores del género es el autor detrás de la mítica Firefly.

Pero Whedon es, esencialmente, un narrador, un guionista. Ha participado (muchas veces sin recibir crédito por ello) en los guiones de Waterworld, Speed, Twister y X-Men. Y es responsable en mayor grado de Toy StoryAlien: Resurrección, Atlantis: el Imperio Perdido y Titan A.E…. Supongo que se empieza a ver un cierto patrón. En general las ideas detrás de las películas son buenas pero su realidad fílmica deja que desear (con excepción de Toy Story, claro, por la fue co-nominado a un oscar).

No es de extrañar que se volviera a un medio que esperaba disponer de mayor control creativo: la televisión. Así creó Buffy Cazavampiros (1997-2003) a partir de un telefilme bastante flojo que también guionizó. La serie fue un éxito inmediato y generó una enorme base de fans, un spin-off (Angel, 1999-2004, encarnado por David Boreanaz, posteriormente en Bones) y el “buffyverso“, que incluía Fray, primera incursión de Whedon en el mundo del cómic.

Después vendría Firefly (2002-2003) y sus continuaciones en cómic y película (Serenity, 2005) y la serie Casa de Muñecas (2009-2010). En medio, le dio tiempo a guionizar una de las mejores etapas de Astonishing X-Men (2004-2008) y varias películas (La cabaña en el bosque, 2012) y episodios de series. Finalmente, acabó firmando con el “universo cinemático” de Marvel y desarrolló la serie Agentes de S.H.I.E.L.D y, naturalmente, las dos primeras películas de Los Vengadores.

Joss Whedon en la Comic Con de 2014 Joss Whedon en la Comic Con de 2014

Whedon es un narrador completo y obsesivo en el detalle y el control de su obra (aunque con poco éxito). Le gusta generar “universos completos”, a menudo encabezados por una mujer. Un manipulador nato de su audiencia que sabe como nadie combinar la iconografía pop con la interacción de los personajes. Es especialista en la mezcla de temas y situaciones y en inventar ingeniosas aproximaciones a las historias más manidas. Y se le da de genial meter bromas en medio de las situaciones más tensas.

Segundas partes… mejores

Los Vengadores suponía el punto final y culmen de la “Fase 1” del universo cinemático Marvel. La Era de Ultrón (1) no lo es. Es la mitad de una temporada que concluirá en 2018 con las dos películas de “La Guerra del Infinito“. También es la secuela de la película anterior, claro. Y Whedon se las apaña para combinar ambas realidades usando de forma magistral ese “pathos” que tan bien maneja.

Vestidos de los personajes de la Edad de Ultrón
Los trajes de los Vengadores en el set de la Edad de Ultrón

Con respecto a su predecesora, lo que se obtiene es una película mucho más equilibrada en escala (manteniéndose muy arriba, claro): no existe la terrible diferencia que se apreciaba en la primera de los personajes entre sí y con la realidad cotidiana. Whedon ha aprendido a manejar al enorme elenco de personajes y consigue implicarlos a todos en sendas crisis personales que interaccionan a varios niveles y con la trama principal de forma muy coherente.

Por ejemplo: salí de Los Vengadores odiando a Hawkeye. Sin embargo, en La Era de Ultrón se redime completamente como personaje y su aportación al grupo y al desarrollo de la trama es muy de agradecer. La inclusión de nuevos personajes (los gemelos Maximoff o la Visión) en un escenario superpoblado tampoco se hace extraña, aunque relegue a algunos de los pesos pesados a tramas laterales…

La acción es continua y puede que excesiva para algunos gustos menos “hardcore”, pero cualquier amante del cómic agradecerá las complejas coreografías y las ingeniosas sinergias que Whedon introduce con los poderes de sus personajes. Escenas como la del “Hulkbuster” o la defensa de la llave se convertirán en iconos para las generaciones venideras…

En cualquier caso, es una película… agotadora, que continuamente pasea por el filo del descontrol, que evita por los pelos. Whedon consigue que el Plan de Ultrón sea creíble y mágico, lo que dice mucho de su habilidad como narrador…  Las bromas recurrentes (en especial la del martillo de Thor) y los “one-liners” que le caracterizan son muy de agradecer para aligerar la suspensión de la incredulidad necesaria…

Hay enormes cantidades de “huevos de pascua” y referencias a otros elementos de la franquicia (algo pesados con Agentes de S.H.I.E.L.D, que no sigo) y los aficionados podrán (podremos) destripar la película durante varios meses para buscar claves que ayuden a adelantar los futuros pasos en el universo Marvel, camino a ese guantelete que queremos ver enjoyado…

Josh Brolin (Thanos) en la presentación de

En conclusión…

La película no defraudará a los seguidores acérrimos del género, pero es visionable por casi cualquiera: es muy entretenida y ni siquiera es necesario conocer Los Vengadores para disfrutarla. A mi me parece mejor película que esta, más redonda y coherente y, si me entendéis, más bonita.

Todo lo cual me hace lamentar que Whedon haya decidido declinar la oportunidad de completar la tetralogía (por agotamiento, al parecer), por lo que no será el responsable de la conclusión de esta oleada Marvel. Esperemos que sus sustitutos, Anthony y Joe Russo, directores de Capitán América: El soldado de invierno, estén a la altura.

Según los rumores, es posible que Whedon abandone por completo el Universo Marvel para generar uno nuevo. En una entrevista a Buzzfeed ha sugerido que dicho universo podría tener que ver con “la versión femenina de Batman”. Te seguiremos donde vayas, Joss.


(1) Incidentalmente, la película no tiene nada que ver con la saga denominada La Era de Ultrón (2013), de Bendis, Hitch y Peterson. El argumento recoge historias de diversos momentos de los cómics, aunque no haya un referente específico.

Quena y el Sacramús, de astronautas del pasado y la ingenuidad de los niños

En un ataque de nostalgia y tras varias lecturas “trascendentes”, opté por entregar mi dispendio mensual en cómics a Dolmen Editorial —que ha encontrado un filón (y que sigan, eh) explotando recuerdos infantiles de aficionados cuarentones—, y adquirir el primer volumen de Quena y el Sacramús. Así, casi tres décadas después, pude conocer el final de las andanzas del pequeño extraterrestre en el Continente de las Dos Lunas… y, más importante aún, ¡¡que, mientras no mirábamos, habían seguido teniendo nuevas aventuras!!

numero 1 de spirou ardilla
Portada del número 1 de Spirou Ardilla, con la presentación de Quena y el Sacramús

Entre 1979 y 1980, se publicó en España la revista Spirou Ardilla, que reproducía materiales de la muy mítica y muy franco-belga Spirou. En ella conocimos al propio Spirou (y Fantasio), a Bill y Bolita, a Johan y Pirluit, a Papyrus y, por supuesto, a quienes hoy nos ocupan: Quena, el Sacramús y todo el Universo que los rodea.

Spirou Ardilla nos trajo una forma de contar historias con tebeos completamente distinta a la que se publicaba en los Mortadelo a los que estábamos habituados. Historias más largas y complejas, con temas mucho más sofisticados y ambientes exóticos e imaginativos… No es de extrañar que muchos nos convirtiéramos en fans irredentos de aquellos personajes, más “redondeados”, más fantásticos pero, a la vez, más cercanos a nuestros sueños…

Por ejemplo: Quena. Vive su apacible vida en la campiña francesa con su tío, el arqueólogo Jorge Guijarro, quién lo acogió durante un viaje al Perú… hasta que un día descubre un platillo volante y a su tripulante, el Sacramús (Scrameustache en francés). Él mismo se presenta como un animal super-inteligente, entrenado para explorar otros mundos. Pronto ambos formarán un equipo inseparable, que se enfrentará a múltiples aventuras que se desarrollarán en Francia, en un mítico Perú incaico o en Quebec, en la Tierra y el espacio exterior, pasando por la Atlántida y, en ocasiones, cruzando la barrera del tiempo…

Los españolitos llegamos a conocer los cinco primeros álbumes de las aventuras del dinámico dúo: los tres que ahora reedita Dolmen, más El tótem del espacio y El fantasma del Cosmos (por problemas de distribución, yo me quedé a mitad de El continente de las dos lunas). Después de eso, nada. No es de extrañar la frustración de algunos aficionados como la de Eduardo Joaquín, responsable de una de las pocas reseñas que existían en español y que no me resisto a enlazar aquí pese a su antigüedad.

El autor: Gos (y su hijo)

Roland Goossens, conocido como Gos, es el creador del Sacramús. Militar de carrera, tuvo la muy peculiar misión de administrar los informes y fotografías relacionadas con el fenómeno OVNI para un despacho de la OTAN, lo que sin duda influiría en sus guiones de años posteriores.

Lápices de Gos para el volumen 41
Lápices de Gos para el volumen 41 (c) Gos, Walt & Glénat.

En su corazón, Gos siempre había querido dibujar y tras conocer a Peyo (el creador de Los Pitufos) terminó en el estudio de este, mano a mano con otras grandes firmas de la historieta franco-belga, como Walthéry (dibujante de la conocida Natachacuyos primeros guiones son suyos) o Derib (Yakari). Tiene el privilegio de ser el único autor cuyo nombre aparece en un álbum de Los Pitufos junto al de Peyo (Los Pitufos y el Ketekasco).

Tras un periodo colaborando con Tillieux en la conocida serie Gil Pupila, el 23 de noviembre de 1972 en el número 1806 de Spirou se presentaría la obra de su vida: Quena y el Sacramús:

“Los había creado con anterioridad, pero no los había usado porque no me consideraba técnicamente a punto.” —comentó Gos en una entrevista concedida en 2010 a la web francesa ActuaBD.— “Advertí a Maurice (Tillieux) que un día sacaría ese guión del cajón para ilustrarlo (…). Él me aconsejó que esperara a estar listo” (1).

El año siguiente se edita el primer álbum recopilatorio: El heredero del Inca y, desde ese momento en adelante, de forma casi ininterrumpida, los volúmenes han seguido apareciendo hasta alcanzar nuestros días, incluyendo las visicitudes de un cambio de editorial de Dupuis a Glénat…

Sin duda, buena parte de esta longevidad se debe a que el universo del Sacramús está compartido, desde 1982, por el hijo de Gos, Walter Goossens, que suele firmar como Walt. Sea como sea, las aventuras del Sacramús han cautivado a generaciones de niños franceses durante más de cuatro décadas. Quizá el secreto esté en el espíritu que Gos quiso insuflar a su personaje:

Siempre quise que mi extraterrestre fuera divertido, amable, que hubiera venido tan solo para conocer cómo viven los seres humanos. Estaba muy lejos de lo que los estadounidenses hacían en sus cómics. Lo asocié con un ser humano. ¡Un poco la realización de mis sueños de cuando era niño y jugaba solo! (ActuaBD)

Gos y Walt, creadores del Sacramús
Gos y Walt, creadores del Sacramús

Los guiones de Gos y Walt son ingenuos y mezclan sin solución de continuidad la ciencia-ficción, los elementos fantástico-sobrenaturales y la pura aventura, todo ello trufado con mucho humor. Su destinatario es el público infantil y en general transmite una idea bucólica, pacifista y de buena voluntad. El estilo remite con fuerza al maestro Peyo, muy en particular en el diseño de fondos y paisajes, por los que no nos extrañaría ver aparecer a los mismísimos Johan y Pirluit.

Por otro lado, Gos se reveló como un eficaz y convincente diseñador de naves espaciales: es fácil enamorarse del muy moderno “pasaportodo”, del platillo volante del Sacramús o las naves del Continente de las Dos Lunas o los Galaxianos.

La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales
La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales

Edición Dolmen, volumen 1

La edición que nos trae Dolmen es, como resulta habitual, magnífica. Incluye tres historias: El heredero del Inca, El mago de la Osa Mayor y El continente de las Dos Lunas. La primera está algo lastrada por la necesidad de presentar a los personajes, pero sigue siendo extremadamente divertida y fascinante. El argumento plasma buena parte de las enloquecidas teorías de Eric Von Däniken, muy en boga en los años 70. Más sobre esto después.

El mago de la Osa Mayor es la más cómica y la más floja del volumen, girando alrededor de un mago sobrenatural de confusas intenciones que se dedica a transmutar a las personas en semi-animales: aún recuerdo vivamente al hombre-pez, que solo se sentía bien metiendo la cabeza en un barril de agua… El continente de las Dos Lunas, en cambio, es un tour-de-force de ideas desatadas en sus 44 páginas. Desarrollado entre nuestro planeta y el planeta originario del Sacramús, que (¡spoiler!) en una improbabilidad de proporciones cósmicas resulta ser el del propio Quena, nos pasea por parajes cósmicos y alienígenas, nos dibuja una maravillosa tecnología y… nos presenta a los Ramuchas, claro.

El volumen se completa con artículos sobre Gos (de Alfons Moliné) y la serie (de Carlos de Gregorio), además de material gráfico diverso de gran interés (portadas, bocetos, etc.), culminando la cuidada edición a la que Dolmen nos tiene acostumbrados. Estamos deseando que la colección siga adelante y nos regale nuevas aventuras de los dos personajes, como hace ya con las de Johan y Pirluit.

La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.
La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.

Una serie longeva con mucho futuro

“No soy consciente de haber hecho cuarenta álbumes —confesaba Gos en la mencionada entrevista—. Cuando creé la serie, me dije que si podía hacer tres o cuatro, sería genial. Y entonces, la serie tuvo un éxito inmediato (…). No noto que el tiempo pase” (ActuaBD).

Como ya he comentado, lo que más me ha alegrado de la edición de Dolmen es descubrir que las aventuras de Quena y el Sacramús se han alargado durante las últimas cuatro décadas y que ahora hay nada más y nada menos que 42 volúmenes esperándonos. En la página de Glénat es posible adquirir todos los números en perfecto francés, que no me resisto a enumerar (Aquí en francés con las portadas):

  1. L’Héritier de l’Inca (El heredero del Inca, Dupuis, noviembre 1973, Guión y Dibujos de Gos)
  2. Le Magicien de la Grande Ourse (El mago de la Osa Mayor, Dupuis, noviembre 1974, Guión y Dibujos de Gos)
  3. Le Continent des deux lunes (El continente de las Dos Lunas, Dupuis, junio 1976, Guión y Dibujos de Gos)
  4. Le Totem de l’espace (El tótem del espacio, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  5. Le Fantôme du Cosmos (El fantasma del Cosmos, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  6. La Fugue du Scrameustache (La fuga del Sacramús, Dupuis, julio 1978, Guión y Dibujos de Gos)
  7. Les Galaxiens (Los Galaxianos, Dupuis, enero 1979, Guión y Dibujos de Gos)
  8. La Menace des Kromoks (La amenaza de los Kromoks, Dupuis, enero 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  9. Le Dilemme de Khéna (El dilema de Quena, Dupuis, octubre 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  10. Le Prince des Galaxiens (El príncipe de los Galaxianos, Dupuis, octubre 1981, Guión y Dibujos de Gos)
  11. Le Renégat (El renegado, Dupuis, julio 1982, Guión y Dibujos de Gos)
  12. La Saga de Thorgull (La saga de Thorgull, Dupuis, octubre 1983, Guión y Dibujos de Gos)
  13. Le Secret des Trolls (El secreto de los trolls, Dupuis, octubre 1984, Guión de Gos – Dibujo de Gos y Walt)
  14. Les Kromoks en folie (La locura de los Kromoks, Dupuis, octubre 1985; Guión de Gos y Seron – Dibujos de Gos, Seron y Walt)
  15. Le Stagiaire (El aprendiz, Dupuis, octubre 1986; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  16. Le Grand Retour (El gran regreso, Dupuis, noviembre 1987; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  17. Les Galaxiens s’en vont en gags (Los Galaxianos bromistas, Dupuis, junio de 1988; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  18. D’où viens-tu, Scrameustache? (¿De dónde vienes, Sacramús?, Dupuis, abril 1989, Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  19. Les Figueuleuses (2) (Dupuis, noviembre 1989, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  20. Le Sosie (El doble, Dupuis, julio 1990; Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  21. L’Œuf astral (El huevo astral, Dupuis, mayo 1991 Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  22. Chroniques galaxiennes (Crónicas galaxianas, Dupuis, enero 1992; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  23. La Caverne tibétaine (La caverna tibetana, Dupuis, octubre 1992 Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  24. Le Cristal des Atlantes (El cristal de los Atlantes, Dupuis, octubre 1993, Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  25. Le Bêtisier galaxien (El gazapo galaxiano, Dupuis, abril 1994; Guión de Gos, François Gilson, Walt – Dibujos de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  26. Les Enfants de l’arc-en-ciel (Los niños del arco iris, Dupuis, novembre 1994; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  27. Les Naufragés du Chastang (Los náufragos de Chastang, Dupuis octubre 1995 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  28. Les Petits Gris (Los pequeños gris, Dupuis, abril 1997, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  29. Le Président galaxien (El presidente galaxiano, Dupuis, noviembre 1997; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  30. L’Épreuve du sablier (La prueba del reloj de arena, Dupuis, septiembre 1998; Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  31. La Fontaine des mutants (La fuente de los mutantes, Dupuis, noviembre 1999, Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  32. Tempête chez les figueuleuses (Tempestad en el planeta de los figueuleses, Dupuis, agosto 2001; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  33. Le Réveil du mirmidon (El ascenso del mirmidon, Dupuis, febrero 2002 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  34. Le Retour de Falzar (El regreso de Falzar, Dupuis, agosto 2003; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  35. L’Antre de Satic (La guarida de Satic, Glénat, enero de 2005, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Benoit Goossens)
  36. Casse-tête olmèque (Rompecabezas Olmeca, Glénat, enero 2006 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  37. Les Exilés (Los Exiliados, Glénat, enero de 2007 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  38. L’Elfe des étoiles (El elfo de las estrellas, Glénat, enero 2008 Guión y Dibujo de Gos – Color de Liliane Labruyère)
  39. La Clé de l’hexagramme (La llave del hexagrama, Glénat, marzo 2009 SGuión y Dibujo de Gos y Walt)
  40. Les Passagers clandestins (Los pasajeros clandestinos, Glénat, junio 2010 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  41. Le lauréat “K22” (El laureado “K22”, Glénat, mayo 2011 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  42. Le géant d’Imenoca (El gigante de Imenoca, Glénat, febrero 2014 Guión y Dibujo de Gos)

Naturalmente, a partir del número 5, las traducciones son estrictamente no oficiales (habrá que esperar a Dolmen, guiño, guiño…). En España no conocemos siquiera a los “galaxians”, personajes que aparecen a partir del número 6 y que adquieren gran importancia a lo largo de la serie. De carácter claramente cómico e iguales entre sí, parece que son un reflejo de Los Pitufos del maestro Peyo…

El sacramús,  los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6
El sacramús, los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6

Existe una página “oficial” del personaje, que está “en construcción”, al parecer desde hace algún tiempo: www.scrameustache.com. En ella se menciona el proyecto de una serie de animación (para un público muy infantil, según dicen en la productora), prevista para 2016. Os dejamos aquí una muestra de la misma, para que juzguéis por vosotros mismos:

Un epílogo personal: El Sacramús y la paleoarqueología

Alrededor de los diez años, experimenté un extraño fenómeno: vivía en el campo, en una casa en Thy-le-Chateau, un pueblo a unos veinte kilómetros al sur de Charleroi, lejos de otras casas (…). Construí una pequeña noria, y quise probarla en el río, en una zona en la que transcurría entre grandes setos de espinos. De repente, el ambiente que me rodeaba cambió. El canto de los pájaros, que causaban un alboroto infernal, cesó de repente. Entonces vi luces de color amarillo-anaranjado detrás de los setos. ¡Nunca había tenido tanto miedo en mi vida! Siempre he pensado que había algo detrás de aquel seto de espinos (…). Más tarde, en el ejército me encargaron clasificar documentos sobre ovnis. Recibía todas las semanas cuatro o cinco observaciones. Pensaba: “Si hay tantas, ¡los OVNIS deben existir de verdad! “. Así es como, sin darme cuenta, nació el Sacramús. Los extraterrestres me lo habían ordenado (risas).

Así comentaba Gos su más cercano “encuentro en la tercera fase” en la ya mencionada entrevista de 2008. No quiero terminar la entrada sin traer a colación el recuerdo de otro cómic, mucho menos inocente, que tengo vinculado en mi memoria a El heredero del Inca. En concreto, es este:

Los Dioses del Universo 1 - Aterrizaje en los Andes - página 1
Los Dioses del Universo 1 – Aterrizaje en los Andes

Nada más y nada menos que el primer volumen de la versión en cómic de las ideas de Eric Von Däniken, el famoso “divulgador” de las teorías de los antiguos astronautas. Lo publicaron en 1979 y llegó a haber seis volúmenes, que abarcaban desde la construcción de Nazca hasta la destrucción de la Atlántida, pasando por Sodoma y Gomorra…

La lectura de este material se vio muy reforzada por el sobrevuelo de Nazca del Pasaportodo (“De aquí partieron las astronaves llegadas de mi planeta hace diez mil años”, nos informa el Sacramús).

El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca
El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca en El heredero del Inca

Si a esta mezcla añadimos la mítica serie de TV Proyecto Libro Azul (también llamada Proyecto UFO: Investigación OVNI, la de “Ezequiel vio la rueda…”) y la ávida lectura de El Triángulo de las Bermudas, de Charles Berlitz y ¡listo!: ya tenemos un pequeño ufólogo en el mundo…

Por suerte, se me pasó pronto, pero aún conservo una notable bibliografía sobre el tema. Y algo bueno salió de ello: me convirtió en un gran aficionado a la astronomía. La ciencia tiene oscuros derroteros…


(1) Perdón de antemano por la sin duda pésima traducción de los párrafos aquí extractados: mi dominio del idioma de Verne ya no es lo era en mis tiempos mozos.

(2) No tengo ni idea de cómo traducir “Figueuleuses”, que son una raza de aspecto roedor y vestimenta hawaiana que sufren una tempestad en el volumen 32…

Logicómix o el filósofo como héroe de acción

“Logicómix” es una novela gráfica creada por un grupo multidisciplinar (incidentalmente, griegos) que trata sobre cómo un grupo multidisciplinar intenta crear una novela gráfica sobre la “búsqueda fundacional” acontecida en la Lógica a partir de 1875 titulada, obviamente, “Logicómix“. De clara vocación autorreferencial, con múltiples planos de lectura, profundo y emocionante, este acercamiento de la filosofía a las viñetas, es, ante todo, un muy buen cómic.

Últimamente he leído varias novelas gráficas sobre ciencia o en torno a la divulgación científica (mi favorita: la dedicada a Richard Feynman), pero encontrarme ante una obra acerca de la historia de una parte de la filosofía… Bueno, parecía un salto arriesgado, aunque esa parte fuera la Lógica, sobre todo con guionistas como Apostolos Doxidiadis y Christos Papadimitriou, el dibujante Alecos Papadatos y la colorista Annie di Donna. No, yo tampoco los conocía de nada.

El estudio ateniense donde se creó Logicómix
Apostolos lleva a Christos al estudio ateniense donde se creó Logicómix

La obra habla de las vidas e ideas de un conjunto de pensadores que intentaron establecer “qué es la certidumbre y de qué podemos estar seguros”, como reseña en su introducción, nada más y nada menos, Fernando Savater…O “la búsqueda de los fundamentos de la matemáticas”, como indica el propio Apostolos, matemático, experto en narrativa y personaje de cómics. Para ello, se utiliza como hilo conductor la peripecia vital de uno de los personajes más fascinantes del siglo XX, el filósofo Bertrand Russell.

El volumen se narra, fundamentalmente, desde una conferencia de Russell a principios de la Segunda Guerra Mundial. Russell fue un pacifista militante, que incluso llegó a estar preso por sus convicciones durante la Primera Gran Guerra… La conferencia, dedicada a la lógica, es “asaltada” por un grupo en contra de la intervención norteamericana en Europa, que exigen al filósofo que se posicione al respecto. Russell invita a los manifestantes a oír su charla…

Durante la conferencia presenciamos la compleja infancia de Russell y su aún más compleja madurez en forma de flashbacks. El relato no es amable: los tiempos que narra son convulsos y no se ocultan las muy humanas debilidades del protagonista. Pero el indiscutible corazón de la historia es “la Búsqueda” y sus protagonistas. Por ella pasan auténticos gigantes del pensamiento y la lógica como Whitehead, Wittgenstein, Gödel, Cantor, Turing…

Los momentos inmediatamente anteriores a la Paradoja de Russell
Los momentos inmediatamente anteriores al nacimiento de la Paradoja de Russell

En el relato se entrecruza la peripecia humana, la cercana relación de los lógicos con la locura y la misma descripción (liviana pero suficiente) del objeto de “la Búsqueda”: la lógica, los algoritmos, el Tractatus Logico-Philosophicus… El volumen incluye un magnífico Cuaderno de Notas final para acrecentar el deseo de saber más que acierta a crear en sus páginas….

“Esto es la historia de la Lógica, ¿no?”, pregunta Christos, informático, novelista y personaje de cómics. “¡No!”, replica Apostolos, “es la historia de su gente”. “No se puede entender a la gente sin las  ideas”.

Y es que resultan especialmente interesantes las irrupciones de sus guionistas y sus ilustradores en las viñetas de Logicómix: Apostolos y Christos discuten en varias ocasiones la mejor manera de plasmar la Búsqueda en la obra, en medio de sorprendentes vistas de una moderna Atenas. La conclusión, como el prólogo, la protagonizan los propios personajes-autores, que acuden a una representación de la Orestiada de Esquilo, que sirve de moraleja a la tragedia de los lógicos…

Pese a la aparente complejidad, la novela es muy sencilla de leer, es fluida y te atrapa desde el principio al final. Buena parte del mérito se lo debe a sus dibujantes, el matrimonio de Papadatos y di Donna, que utilizan un estilo clásico, muy cercano a la línea clara franco-belga (no en vano ambos han trabajado en la animación francesa), aunque también experimentan en ocasiones con perspectivas múltiples y cambios de estilo sorprendentes que representan retorcidos estados de ánimo de los personajes.

Esta joya del cómic es decididamente recomendable tanto para amantes de la filosofía, incrédulos ante un medio tan “ligero”, como para lectores de cómics, arredrados por un tema tan “pesado”… Y desde luego, para cualquiera que quiera iniciar a otros en el mundo de la lógica o la filosofía (y estoy pensando en los maestros), que cuentan en ella con una magnífica herramienta… Ya que, como Russell nos recuerda:

No hay atajos hacia la verdad
Pues tal vez nos enseñe algo a todos… “No hay atajos hacia la verdad”

Hamilton, Kirby y otros maestros del siglo pasado

Me fascina como la idea de “arte” se amplía con el paso de las generaciones y da cabida a elementos de la cultura popular en su seno: pasó con el cine, está pasando con el cómic y la televisión y pasará con los videojuegos. Por eso, me encanta descubrir las huellas de este proceso. Mi último “hallazgo” está en la obra fundacional del Arte Pop y no me resisto a compartirlo aquí.

Recientemente, el Museo Reina Sofía ha albergado una exposición dedicada a una figura emblemática del Pop Art, el británico Richard Hamilton (aún activa al escribir estas líneas: no dejes de visitarla si puedes). Para mi, este movimiento consistía en Warhol y Lichtenstein por lo que la visita fue toda una revelación. Quedé realmente impresionado por el trabajo de Hamilton y su fascinación por la tecnología, los patrones, el diseño… Y de su desafío desde el arte, la ironía y el marketing.

¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas?

De todas las obras de Hamilton, una de las más conocidas es Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? (¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas?), un collage creado en 1956 para el catálogo de la famosa exposición This is Tomorrow. El collage apareció en los carteles de la exposición y el artista lo versionó en 1992. A la larga, se convirtió en el primer icono del Pop Art en alcanzar renombre mundial.

(pulsa en la imagen para ver una versión ampliada; la imagen se muestra enlazada desde wikipedia, según el principio “Fair use rationale”)

El historiador John-Paul Stonard mantiene accesible una copia en PDF de su exhaustivo artículo sobre el collage. En él hay una magnífica descripción de la obra y sus fuentes, en inglés, claro: la base es un anuncio de una empresa de suelos aparecido en la aún existente Lady’s Home Journal, del que se toma el título; en el texto original se contesta la pregunta que le da nombre: Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? Open planning of course — and a bold use of color (¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas? Una planificación abierta, por supuesto… y un atrevido uso del color); el resto de los elementos son recortes de otras revistas de la época, aunque alguno sigue sin identificarse…

Como es natural para alguien con mis intereses, lo que más me llamó la atención es el cuadro del fondo en el que aparece la portada de un cómic romántico, Young Romance, en el que se adivina la mano de nada más y nada menos que el gran Jack Kirby… ¿Podría ser?

Detalle del collage mostrando la portada de "Young Romance"
Detalle del collage mostrando la portada de Young Romance

En el artículo enlazado, Stonard confirma mis sospechas:

…el uso de Hamilton de una portada de cómic, dibujada por el destacado artista (…)  Jack Kirby, anticipaba el uso de cómic books por Roy Lichtenstein…

Lo cierto es que Hamilton utilizó un anuncio del cómic y no la portada propiamente dicha, que hubiera sido demasiado grande para cubrir un insípido cuadro que aparecía en el anuncio de suelos que mencionamos. Esta publicidad se insertó en el número 15 de Young Love (Noviembre 1950), la revista “hermana” de Young Romance, cuyo número 26 (Octubre 1949) es el que quedó inmortalizado en la obra:

Publicidad de "Young Romance" 26 (1949), included in "Young Love 15" (1950)
Publicidad de “Young Romance 26” (1949), included in “Young Love 15” (1950), p.23. (Collection of Harry Mendryk; © Joe Simon and Jack Kirby) . Extraido del PDF obra de Stonard. Aunque el anuncio apareció en otras revistas, solo en esta ocasión aparece rotulado en rojo, por lo que necesariamente este debe ser la fuente usada en el collage de Hamilton.

Kirby, Simon y el cómic romántico

Jack Kirby (1917- 1994) es el nombre esencial para entender la evolución del cómic americano como medio a lo largo de cuatro décadas, desde sus trabajos iniciales, allá en los años 30 del siglo pasado hasta su etapa en DC en los años 70. También es, con Stan Lee, el creador de los Cuatro Fantásticos, los X-Men y buena parte del Universo Marvel de superhéroes que supone una parte no despreciable de las superproducciones del Hollywood actual.

Pero mucho antes que eso, junto a Joe Simon, Kirby crearía el arquetipo de superhéroe patriótico durante la II Guerra Mundial: el Capitán América. El tándem Simon-Kirby permanecería activo desde 1940 hasta los años 60 y explotó prácticamente todos los temas a su alcance: ciencia-ficción, terror, crimen… La editorial Diábolo Ediciones está publicando en nuestro país “Los archivos de Joe Simon y Jack Kirby“, que agrupa por géneros algunas de las más relevantes contribuciones de la pareja al medio.

Simon y Kirby trabajaron para todas las grandes editoriales del momento: Timely (que luego sería Marvel), National (que se convertiría en DC) y por supuesto, Crestwood, para cuyo sello Prize Comics crearían un género completamente nuevo: el cómic romántico.

Tras el final de la Guerra Mundial, el consumo de cómics se incrementó notablemente en Estados Unidos. De forma simultánea, el género de superhéroes, que había reinado incontestable durante su “Era de Oro”, se quedaba estancado y rodeado de una cierta sensación de ser algo “anticuado”. Las nuevas generaciones de lectores buscaban otros enfoques en la narrativa gráfica que pudieran considerar como más “adultos”.

Esto y la influencia del creciente fenómeno soap opera, (historias centradas en las relaciones afectivas de varios personajes) tanto en las tiras de periódicos como en los seriales de la radio llevó a Simon y Kirby a dibujar en 1947 “historias de amor verdadero” en el título Young Romance. El éxito fue inmediato, inesperado y espectacular: literalmente se vendieron millones de ejemplares e hizo ricos a sus autores. La colección tuvo que pasar de bimensual a mensual y triplicar su tirada en el número 3.

Número 1 de Young Romance
Número 1 de Young Romance (septiembre 1947). Nótese que se destaca tanto el hecho de que lo que contiene son “Todo auténticas historias de amor”, como que el título está “Diseñado para los lectores de cómic más adultos”.

Durante año y medio, la pareja se dedicó a crear publicaciones paralelas para Crestwood, como Young Love, Young Brides o In love. Por todo el país, otras editoriales sacaron sus propios títulos de cómic romántico para aprovechar el tirón… El fenómeno no tardó en saltar el Atlántico y llegar a Gran Bretaña, donde Hamilton reflejó este éxito popular incluyéndolo en su obra.

(Aunque no soy un experto en el tema, creo que no se puede asociar este “cómic romántico” norteamericano con las historietas femeninas españolas de la época, tipo Mis Chicas o Azucena, mucho más fantásticas e infantiles, fuertemente condicionadas por la ideología de la dictadura; quizá el fenómeno de la fotonovela, muy restringido al área latina, cubriera mejor este hueco).

En 2013, el estudioso Michel Gagné publicó una selección restaurada de estas historias en la especializada Fantagraphics Books. En sus palabras:

Las historias que [Simon y Kirby] crearon eran excitantes, innovadoras y bellamente dibujadas, y continúan siendo un punto álgido en las carreras de ambos artistas (…). Produjeron historias de títulos como Young Romance, Young Love, y Western Love durante casi 12 años hasta que el género perdió fuelle en 1959, y Jack Kirby se movió a una poco conocida empresa llamada  Marvel Comics

 

 La colección Young Romance

Young Romance se considera el título pionero y más relevante en el fenómeno del cómic romántico estadounidense, que se extendería durante tres décadas, aunque tuvo su momento de máximo esplendor en la década de los 50. Durante los primeros cinco años, Simon y Kirby crearon, al menos, una historia por número (normalmente, la principal) y posteriormente mantuvieron cierto control creativo sobre la producción.

Young Romance 1
Primera página de Young Romance 1, en la cuidadísima edición restaurada de Fantagraphics Books.

La colección tuvo 124 números, desde septiembre de 1947 hasta junio de 1963. A partir de esa fecha, DC Comics compró el título a Crestwood/Prize y continuó su publicación hasta noviembre de 1975, en que fue cancelada en su número 208. En 2013, DC publicó un especial para San Valentín como parte de su “reinicio”: Young Romance: The New 52 Valentine’s Day Special #1. En la Grand Comics Database puede seguirse la historia de la publicación en su etapa inicial, incluyendo una buena galería de portadas.

Con respecto a la portada del número 26, cuya publicidad aparece en el cuadro de Hamilton, no he encontrado ninguna imagen de calidad en Internet. Como indica Gagné, parece que las lectoras de cómics (principales consumidoras del cómic romántico) carecían del afán coleccionista de los chicos y no resulta sencillo encontrar material antiguo en buen estado. He retocado un poco la versión de la Grand Comics Database para incluirla aquí:

Young Romance 26
Portada de Young Romance 26, cuya publicidad quedó inmortalizada en el cuadro de Hamilton.

Feynman y el cómic de científicos

¿Existe algo llamado “cómic sobre científicos”? ¿Puede la divulgación científica utilizar el cómic y sus elementos narrativos como soporte para una nueva clase de héroes? Pues, creedlo o no, parece que así es. No debería extrañarnos ante fenómenos como el de Joe Sacco, que ha inventado el “cómic reportaje”. Feynman, de Jim Ottaviani y Leland Myrick es una brillante muestra de ello. Pero también el reciente Cosmicomic de Amedeo Balbi y Rossano Piccioni. ¿Será una moda pasajera o algo que se va a quedar con nosotros?
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Richard Feynman (1918-1988) es una figura de gran relevancia en Estados Unidos, donde compite con el mismísimo Albert Einstein por el título de “El Hombre Más Listo del Mundo”. Para ser justos, debe buena parte de su fama “popular” a su destacado papel en la comisión Rogers, encargada de dilucidar las causas del desastre del “Challenger”: de entonces proviene buena parte de su fama de iconoclasta. No solo puso en jaque a la NASA al revelar las enormes diferencias de apreciación entre administradores e  ingenieros respecto al riesgo de los transbordadores, sino que realizó una famosa demostración en vivo del problema con el tristemente famoso “O-ring”.

En todo caso, su gran mérito científico es su aporte a la definición de la Electrodrinámica Cuántica (EDC, “la teoría que lo explica todo, excepto la radiactividad y la gravedad”), por la que recibió el Premio Nobel en 1965. Generó una aproximación gráfica al problema (los diagramas de Feynman), lo que hace particularmente apropiado que cuente con una biografía en formato Novela Gráfica… Además, se le conoce como padre de la nanotecnología, participó en el desarrollo de la computación cuántica y trabajó en el Proyecto Manhattan…

Entre lo cínico y lo zen, Feynman explica sus sentimientos respecto a su participación en el Proyecto Manhattan.
Entre lo cínico y lo zen, Feynman explica sus sentimientos respecto a su participación en el Proyecto Manhattan.

Pero no solo eso: también estuvo muy interesado en la divulgación científica y en particular, en la explicación de la EDC, tan difícil de entender para los no científicos (entre los que me incluyo, claro). Escribió numerosas obras para el gran público como “¿Está usted de broma, señor Feyman?” y se le considera como “el mejor maestro del mundo” por sus “Lectures on physics“…

Pues bien: todo esto y mucho más aparece magníficamente reflejado en la obra de Ottaviani y Myrick, que hace un repaso vibrante, intenso y apasionado por la vida del científico. Contado en primera persona por el protagonista, su voz resuena con honestidad, sin ocultar los claroscuros de una vida tan compleja, sin ocultar crisis existenciales y momentos no tan brillantes en una de las mejores biografías en cómic que haya disfrutado jamás.

Una narración no plenamente lineal permite a los autores acentuar los episodios más relevantes, creando ricos episodios internos y un gran ritmo al contar la peripecia vital… Las ilustraciones de Myrick, limpias, definidas, haciendo que el protagonista nos hable directamente desde la viñeta, resultan muy apropiadas a la historia, con ese estilo cuasi-realista y minimalista que asociamos naturalmente a la novela gráfica.

(Además, la obra es una auténtica mina de citas de esas que te sirven para epatar a la audiencia con tu profunda sabiduría… La que encabeza esta entrada es una de mis favoritas).

Quizá lo único que echo de menos es algo más de profundidad a la hora de explicar el legado científico de Feynman, que se concentra en la parte final de la obra con una explicación (bastante buena, eso sí) de la EDC. Pero desde luego, esto no empaña la magnífica obra ante la que estamos y que recomiendo encarecidamente, tanto a los amantes del cómic como a los interesados por la ciencia. Para mi, que me encuentro en ambas categorías, es el paraíso.

La obra de Ottaviani

Tanto me ha gustado “Feynman” que no he dudado en buscar obras equivalentes… Conozco y admiro la magnifica labor de la Colección Científicos de Jordi Bayarri, que utiliza el “crowfunding” para publicar las vidas de grandes científicos en cómics orientados a los niños (no dejes de apoyarlo: ahora está con Marie Curie), pero yo quería una aproximación más adulta, de las que no parece haber muchos ejemplos, excepto la mencionada “Cosmicomic“…

Me ha sorprendido que buena parte de los ejemplos que he encontrado se deben a la labor del guionista de “Feynman“, Jim Ottaviani, quien encabeza G.T. Labs, una pequeña editorial cuyo lema es “¿Cómics sobre científicos? ¡Qué peligroso experimento!” (Nota friki: G.T.Labs es el nombre de los laboratorios donde originalmente le picaba la araña radiactiva a Peter Parker).

Ottaviani es físico nuclear, aunque abandonó la carrera científica para convertirse en bibliotecario a tiempo completo y guionista de éxito razonable. Su primera obra es “Two-Fisted Science“, que contiene relatos cortos sobre Feynman, Galileo, Bohr o Heisenberg… Después han venido obras como “Primates” (la historia de Jane Goodal, Dian Fossey y otras antropólogas), “T-Minus” (dedicado a la carrera espacial) o “Suspenso en lenguaje” (sobre la vida y obra de Bohr).

Ya he encargado varios y vienen directos desde Amazon hasta mi casa… Y todo ello, en parte, por virtud de la Electrodinámica Cuántica… ¡¡Gracias, señor Feynman!!

“Días del futuro pasado”, 50 páginas de genio

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Lo que más me ha sorprendido de mi re-lectura de “Días del futuro pasado” (Claremont – Byrne, 1981) es que se desarrollara en tan solo dos números: el 141 y el 142. En menos de 50 páginas, se despliega una compleja y apasionante historia cuyos ecos resuenan hasta hoy. Al parecer, había ideas para dar y tirar allá, en los 80…

Por otro lado, la película es realmente buena… Lo cierto es que no era un gran fan de los X-Men en su encarnación fílmica, pero desde el “reboot” de Bryan Singer la cosa parece haber cambiado…. A esperar la tercera, “X-Men: Apocalipsis”.

P.D. Los sucesos del futuro se desarrollan en 2013, así que hemos sobrevivido a otro apocalipsis literario.

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“La Gran Guerra” de Joe Sacco: Siete metros y medio de denuncia de la estupidez humana

Creo que desde ese magnífico documental llamado “El mundo en guerra”, me fascinó la II Guerra Mundial, de la que he leído, oído y visto mucho. En cambio, su predecesora, la Gran Guerra, siempre ha sido una desconocida para mi, con magros (aunque estupendos) referentes como Senderos de Gloria de Kubrik oLa guerra de las trincheras de Tardi.

Sin embargo, según más leo sobre ella gracias al centenario, más me interesa, más la descubro terrible, proteica, destructora de una visión del mundo occidental, y en especial europeo, Y la obra de Sacco viene a reforzarme en esta idea.

La Gran Guerra se presenta en un precioso estuche que incluye la ilustración y un libreto explicativo
La Gran Guerra se presenta en un precioso estuche que incluye la ilustración y un libreto explicativo, con un pequeño ensayo.

“La Gran Guerra” no es un cómic al uso, sino una enorme ilustración única que ocupa siete metros, al estilo del Tapiz de Bayeux (aunque el autor confiesa que se inspiró en la mucho más reciente Manhattan Unfurled). Es una historia muda (el estuche incluye un libreto con un pequeño ensayo y comentarios a la ilustración), pero que cuenta muy claramente el horror del primer día de la Batalla del Somme, quizá uno de los mayores monumentos que la humanidad ha levantado a su propia estupidez.

Siete metros y medio de ilustración. El gato del fondo ya estaba en casa.
Siete metros y medio de ilustración. El gato del fondo ya estaba en casa.

El Somme devoró un millón de jóvenes, casi 30.000 el primer día, que es el que narra la obra de Sacco. Con una riqueza de detalles y un rigor histórico cuidadísimo tras meses de documentación, La ilustración nos lleva desde la víspera hasta el anochecer del 1 de junio de 1916. Desde las atronadoras ráfagas de los inútiles cañones aliados, al entierro de victimas.

Casi 30.000 seres humanos murieron el primer día de la batalla del Somme
Casi 30.000 seres humanos murieron el primer día de la batalla del Somme

Puedes pasar horas contemplando las láminas y siempre descubres nuevos detalles. Técnicamente la obra es magistral: me encanta cómo se resuelve la narración en un medio sin la convención de la viñeta, como al deslizar la mirada, gracias a una falsa perspectiva avanzas hacia el horror…

La atención al detalle y la fidelidad histórica son impresionantes.
La atención al detalle y la fidelidad histórica son impresionantes.

Porque lo que cuenta la obra es eso: el horror, la muerte incomprensible de una generación de jóvenes, empujados por una casta de dirigentes demasiados ocupados en sus egos… y lo hace con una maestría y una belleza que confirman a Sacco como uno de los grandes genios del medio.

Imprescindible.