Algo menos que una guerra civil, algo más que otra de superhéroes

«Capitán América: Civil War» me ha gustado bastante más de lo que me esperaba. Está a la altura de la magnífica «Capitán América: El Soldado de Invierno», de la que es continuación, tanto o más que de «Los Vengadores: La Era de Ultrón». Curiosamente, lo que más me ha gustado de ella es, justo, lo que muchos le achacan como su principal debilidad: su ajustado nivel de grandiosidad.

Siempre he creído que el principal lastre de «Los Vengadores» (la primera peli) es la clara desproporción entre sus protagonistas. En esta entrega del universo cinemático Marvel, la ausencia de personajes cósmicamente poderosos, como Thor o Hulk, nos ha dejado a un grupo de superhéroes cuyo poder básico es dar y recibir golpes con estilo y en cantidades inmensas… Y eso va a favor de una historia interesante, trepidante y muy entretenida.

La saga de cómics de la que toma el título no está entre mis favoritas: demasiado grande y pretenciosa, con muy poca influencia posterior. Sin embargo, los guionistas (Christopher Markus y Stephen McFeely, que cada vez tienen más peso en el Universo Marvel) han conseguido extraer el núcleo del conflicto y proyectarlo en este naciente universo de películas de modo creíble, aunque en última instancia se revelase como un simple McGuffin para el auténtico fin de la aventura. Quizá le haya faltado una pizca de drama, al no llevar a las últimas consecuencias el guión, pero se le perdona.

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Porque buena parte del éxito de la historia proviene de que el malvado Zemo, interpretado por un inmenso y contenido Daniel Brülh, no sea un supervillano al uso, que el final no sea el estándar habitual en este tipo de cómics o, ya puestos, en «Batman vs Superman».

Y gracias a esto hemos podido disfrutar de alguna de las mejores escenas de acción superheroica que se han rodado, en la que los hermanos-directores Anthony y Joe Russo se están mostrando como grandes maestros. Esto me devuelve la esperanza de que la próxima entrega de «Los Vengadores», que está a su cargo se mantenga a la altura…

Hay un término que llevo oyendo hace unos meses en el mundillo y que habrá que incorporar: «fan service». Dícese de los elementos de una película o juego que se introducen a fin de satisfacer a los fanboys. Esto es lo que se dice, por ejemplo, de la incorporación de Spiderman y del Hombre Hormiga a Civil War.

Pues podría ser, pero lo cierto es que ambos personajes son responsables de algunas de las mejores escenas de toda la película. Y eso que el gag sobre esa película vieja llamada «El Imperio Contraataca» nos ha dolido mucho.

Este es el primer Peter Parker que, creo, recoge el espíritu del original (y como fan irredento de Marisa Tomei solo puedo decir: gracias). Estoy deseando ver el nuevo reboot del arácnido, en la que, con un poco de suerte, no nos contarán de nuevo la (spoiler) historia de la araña que le pica.Una mención obligada a la menor de las Olsen, que ha conquistado mi corazón en su papel de Bruja Escarlata (sobre todo, si no ves la película doblada, que vaya horror de voz con acento le han puesto).

Para terminar, un detalle que me parece curioso y que no parece chocar demasiado a los aficionados: la clara incompatibilidad de los superhéroes Marvel y el anonimato, como se ve en la presentación  de la Pantera Negra (que no me convenció) y su inmediata revelación como T’Challa.  Esta “doble vida” que supuestamente era un ingrediente fundamental del género, desaparece a toda velocidad en un medio en el que necesitamos ver la cara del protagonista.

 

 

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Es un Universo muy pequeño, Chewie

Star Wars es algo más que una película o una serie de películas. O lo era. Es cierto que la trilogía original significó una nueva forma de hacer ciencia ficción en el cine, dio nacimiento al merchandising como factor financiero a considerar y generó el primer mito pop contemporáneo. También es cierto que la segunda trilogía destruyó mucho de eso, convirtiendo las aventuras de Luke, Leia y Han en una «franquicia» más, y no de las mejores… Así pues, ¿dónde encaja en el esquema del universo este nuevo Episodio, este Despertar de la Fuerza?

Una gran conmoción sacudió a la Fuerza cuando Disney anunció en octubre de 2012 la adquisición de Lucasfilm por la bonita cantidad de 4.050 millones de dólares. Bob Iger, CEO de Disney, continuaba así su exitosa política de adquisición de «depósitos de personajes», que había comenzado comprando Pixar a Steve Jobs y que remató con la adquisición de Marvel. Ambas operaciones han repartido felicidad en todos los niveles posibles (desde los fans hasta los accionistas), por lo que parecía que caminábamos hacia un venturoso renacer de la saga galáctica…

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Kimi en Tmblr. A droid in a mission. Fan-Art

Al parecer, antes de la venta, Lucas había comenzado el proceso de creación de las secuelas que completarían la enealogía, cerrando el regreso de Hamill, Fisher y Ford a las mismas. Cuando empezaron las negociaciones con Disney, insistió en que Kathleen Kennedy (la mujer tras muchos de los éxitos de Spielberg en Amblin) fuera su heredera al frente de Lucasfilm, para asegurarse un espíritu afín al timón de la nueva época.

Con ella vino Lawrence Kasdan, el co-autor de El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, primero como consultor y después como guionista, una vez Michael Arndt (Toy Story 3) fuera amablemente invitado a irse tras pedir «…18 meses más para terminar la historia».  La incorporación de Abrams fue en buena parte decisión de Kennedy. Abrams se embarcó en el proyecto como director y co-guionista del «reboot», genero en el que tras su trabajo (magnífico) en Star Trek podría estar encasillándose…

La participación de Lucas en la película es inexistente: figura como «consultor» y es cierto que se presentó con sus ideas para la trilogía en las primeras reuniones. Estas fueron descartadas rápidamente por los nuevos dueños y la relación se enfrió notablemente. Sin duda esto tuvo mucho que ver con la fría opinión del director sobre la película.

Si estáis interesados en profundizar en los entresijos de cómo fabricar un «blockbuster» hollywoodiense, no dejéis de acudir al magnífico El arte de “El Despertar de la Fuerza”, auténtica bitácora de la creación del Episodio VII.

Sobre universos expandidos y gente con tiempo de sobra

Antes de entrar a analizar el resultado de los esfuerzos de estos y otros creadores, permitidme una pequeña disgresión acerca de algo llamado «Universo expandido», del que muchos no habréis oído jamás.

En el año 2000, Lucasfilm entró en negociaciones con Wizard of the Coast,  los creadores de Magic, para desarrollar juegos basados en Star Wars (el segundo juego de rol y un juego de cartas que ya no existe: hay un grupo independiente que más o menos lo mantiene vivo). Los encargados por ambas compañías decidieron que el volumen de información que manejaban no se podía gestionar con las viejas «biblias» analógicas, así que contrataron a un antiguo fan con conocimientos informáticos, Leland Chee, para crear una base de datos sobre dicho Universo. Así nació el Holocrón.

En 2012, el Holocrón contenía 55 000 entradas, incluyendo unos 19 000 personajes, 2 900 especies, 5 300 mundos y  2 100 diferentes tipos de vehículos.

«Mientras, haya un Holocrón, no habrá un reboot de Star Wars» aseguraba un muy equivocado Leland Chee en el blog oficial de la compañía. Este «canon» del Universo Expandido abarcaba millones de años, decena de novelas, centenares de cómics,  varias series de televisión, hasta tres juegos de rol (el primero de ellos, esencial en la creación del universo expandido que nos ocupa) y videojuegos en todos los soportes imaginables.

El 25 de abril de 2014, Disney anunció el Apocalipsis: todo ese material dejaba de ser canon oficial, excepto las seis películas y la serie Clone Wars (la segunda, no la obra maestra de Tartakovsky) y pasaba a ser parte de algo llamado «Star Wars Legends», algo así como una realidad alternativa (no es que la realidad «realidad» fuera real, pero ya me entendéis…)

De un plumazo, se hacía tabula rasa para generar una «narrativa sin dependencias». Hay muchas páginas en la red en la que se establecen los diversos y simpáticos «niveles de canon» de lo que existe en la actualidad, cuyo volumen de momento es asequible: las novelas de Rumbo a Star Wars..., la nueva línea de cómics, la juvenil, pero muy digna, Star Wars: Rebels

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Marcos Torres en Tumblr. Capt.Phasma is alive. Fan-art, lápices de color.

Mi única interacción con el nuevo canon ha sido Imperio destruido, una mini-serie de cómics  que cuenta la historia de los padres de Poe Dameron, uno de los protagonistas de la película, y que, la verdad, me ha parecido bastante floja…

¿Era necesaria esta obliteración de uno de los universos compartidos más sólidos y duraderos de esta volátil cultura pop nuestra? Lo cierto es que era de esperar para los materiales que trataban hechos posteriores a El Retorno… (jamás te perdonaré haber perdido a Thrawn, J.J.Abrams), pero el resto no molestaba mucho, así que habrá que sospechar de los oscuros motivos comerciales habituales.

Para mi, lo importante es lo que creo que implica la decisión: las nuevas películas están hechas pensando en una generación nostálgica, desde luego, pero no para los aficionados hardcore que han invertido su tiempo (y dinero) en un «universo expandido» de usar y tirar. Ver la película me reforzó esta sensación.

Y las letras se alejan en el oscuro espacio…

Si tras la fanfarria y las letras no se te ponen los pelos de punta, no eres un auténtico fan y punto. Independientemente de cualquier otra consideración, El Despertar de la Fuerza se despliega como una película trepidante, con grandes valores de producción, banda sonora discreta, buenos personajes y unas batallas espaciales flipantes. Qué menos.

Lamentablemente, no es la película que esperaba.

Empieza realmente bien, presentando los personajes de manera clara y efectiva. Es magnífico que la protagonista sea una chica, aunque solo sea para ver los problemas que está causando a los fabricantes de “figuras de acción” (honra a Abrams que se posicionara claramente en contra de la ausencia de Rey y Phasma entre las figuras de Hasbro). Se perdona que Jakku sea una copia de Tatooine y se aprecian los esfuerzos por usar menos CGI y más efectos reales. Me encanta BB8.

Hacia la mitad de la película, la cosa se viene abajo. Harrison Ford (y Chewacca) se comen la película en cuanto aparecen, pero el argumento empieza a resultar alarmantemente familiar. A la sensación de déjà vu se le suman las extrañas casualidades que facilitan que la historia siga adelante sin excesivas complicaciones en el guión: una nave que, vaya, resulta ser el Halcón Milenario, la improbable aparición de su dueño, una reliquia que aparece en el primer sitio en que te paras a descansar o un mapa galáctico justo en el robot que está al fondo…

Al parecer, no hace falta esforzarse demasiado en hacer encajar las piezas con un buen argumento. Total, es ciencia ficción. Peor, es un space opera.

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Kile Jorve en Tumblr. So, I’m doing a thing Fan-Art

Además, creo que la película peca de precipitación: todo parece pasar el mismo día. La construcción de inquebrantables amistades (o más que eso) basadas en interacciones mínimas tampoco ayuda a asentar la película. Y venga a escupir referencias: ¿otra Estrella de la Muerte, de verdad? ¿Otra vez los escudos, el punto débil, el desembarco, el emperador y su discípulo, el enfrentamiento paterno – filial? Eso sin entrar a valorar a «Darth Emo», ese poco convincente y presuntamente torturado malvado tentado por la Luz.

No hay nuevos planetas. No hay nuevas especies. Casi no hay nuevas naves. Pero quizá lo que más echo de menos sea el trasfondo.

¿Dónde está el Imperio? ¿Qué rayos es esto de la Primera Orden? ¿Por qué hay una Rebelión separada de la Nueva República? ¿Y era necesario destruirla nada más empezar, antes de que le cogiésemos cariño? Han reducido el escenario a la mínima expresión, quizá para evitar dolores de cabeza al nuevo fandom. O para rellenarlo luego con un nuevo canon (¿alguien ha dicho: «os prometemos que no volveremos a destruir el Universo»?).

Creo que lo que pasa es que Abrams y su equipo han decidido hacer  una película homenaje a la obra de Lucas, muy similar a lo que hizo en Super 8 con la obra de Spielberg. Seguramente, el muy loable objetivo es satisfacer a todos. Por un lado, la nostalgia de los que, como yo, vimos siendo niños La Guerra de las Galaxias (antes de que se llamara Una Nueva Esperanza). Y a la vez, atraer una nueva generación de fans jóvenes, dispuestos a gastar dinero a mansalva durante la próxima década en productos de merchandising y un nuevo Universo Expandido.

Pero yo no quería un homenaje. Muchos no queríamos un homenaje. Queríamos que la tercera trilogía profundizara en la batalla cósmica del bien y el mal. Queríamos la capacidad tolkieniana de George Lucas en la creación de planetas, especies y naves, sin sus evidentes problemas para contar historias interesantes.

Uno de mis hermanos, nada sospechoso de frikismo, lo resumió lapidariamente: «¿Querías que Disney  hiciera Juego de Tronos, repleto de política, sexo y sangre?» Sí, lo quería, pero Disney ha hecho una película de Disney, claro.

Supongo que hay un sitio y un tiempo para cada cosa. Después de todo, si quieres buena ciencia ficción adulta, ahí tienes la maravillosa Saga.

NOTA: Si os interesa un análisis detallado de la película desde la perspectiva de un grupo de auténticos fans, no podéis dejar de descargaros el podcast de La Fosa del Rancor dedicado a El Despertar… Tres horas de amor a Star Wars empaquetado, que he disfrutado como un enano.

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Los Vengadores: La Era de Ultrón (o de Whedon)

Si te gustan los cómics, te gustan los superhéroes… O al menos es la relación habitual que establecen medios y público “general”. Naturalmente, no es cierto y hay muchos amantes del cómic que abominan del género superheroico. Yo no me encuentro entre ellos. Pero sí es verdad que el cine de superhéroes no estaba entre mis favoritos… hasta que llegó a él Joss Whedon.

Aunque el objetivo de esta entrada es dar mi humilde opinión sobre la película del título (os adelanto que me ha gustado), me gustaría aprovechar la ocasión para hacer un veloz repaso de la carrera de su principal responsable. Da la casualidad que es uno de los creadores a los que más admiro dentro del género este que nos ocupa, entre la fantasía, las series de telévisión, la ciencia-ficción y los cómics… el inimitable Joss Whedon.

Además, esto me permitirá hacer, contra mi costumbre, una entrada sin spoilers. Más adelante, intentaré una entrada más “friki” alrededor de las Gemas del Infinito…

Un auténtico cuentacuentos 

Whedon es el director de Los Vengadores y su continuación, Los Vengadores: La Era de Ultrón. También es su guionista. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que deje de ser, sobre todo, el creador de Buffy Cazavampiros, la serie a la que le debemos la invasión de vampiros mediáticos de inicios del siglo. Para los más conocedores del género es el autor detrás de la mítica Firefly.

Pero Whedon es, esencialmente, un narrador, un guionista. Ha participado (muchas veces sin recibir crédito por ello) en los guiones de Waterworld, Speed, Twister y X-Men. Y es responsable en mayor grado de Toy StoryAlien: Resurrección, Atlantis: el Imperio Perdido y Titan A.E…. Supongo que se empieza a ver un cierto patrón. En general las ideas detrás de las películas son buenas pero su realidad fílmica deja que desear (con excepción de Toy Story, claro, por la fue co-nominado a un oscar).

No es de extrañar que se volviera a un medio que esperaba disponer de mayor control creativo: la televisión. Así creó Buffy Cazavampiros (1997-2003) a partir de un telefilme bastante flojo que también guionizó. La serie fue un éxito inmediato y generó una enorme base de fans, un spin-off (Angel, 1999-2004, encarnado por David Boreanaz, posteriormente en Bones) y el “buffyverso“, que incluía Fray, primera incursión de Whedon en el mundo del cómic.

Después vendría Firefly (2002-2003) y sus continuaciones en cómic y película (Serenity, 2005) y la serie Casa de Muñecas (2009-2010). En medio, le dio tiempo a guionizar una de las mejores etapas de Astonishing X-Men (2004-2008) y varias películas (La cabaña en el bosque, 2012) y episodios de series. Finalmente, acabó firmando con el “universo cinemático” de Marvel y desarrolló la serie Agentes de S.H.I.E.L.D y, naturalmente, las dos primeras películas de Los Vengadores.

Joss Whedon en la Comic Con de 2014 Joss Whedon en la Comic Con de 2014

Whedon es un narrador completo y obsesivo en el detalle y el control de su obra (aunque con poco éxito). Le gusta generar “universos completos”, a menudo encabezados por una mujer. Un manipulador nato de su audiencia que sabe como nadie combinar la iconografía pop con la interacción de los personajes. Es especialista en la mezcla de temas y situaciones y en inventar ingeniosas aproximaciones a las historias más manidas. Y se le da de genial meter bromas en medio de las situaciones más tensas.

Segundas partes… mejores

Los Vengadores suponía el punto final y culmen de la “Fase 1” del universo cinemático Marvel. La Era de Ultrón (1) no lo es. Es la mitad de una temporada que concluirá en 2018 con las dos películas de “La Guerra del Infinito“. También es la secuela de la película anterior, claro. Y Whedon se las apaña para combinar ambas realidades usando de forma magistral ese “pathos” que tan bien maneja.

Vestidos de los personajes de la Edad de Ultrón
Los trajes de los Vengadores en el set de la Edad de Ultrón

Con respecto a su predecesora, lo que se obtiene es una película mucho más equilibrada en escala (manteniéndose muy arriba, claro): no existe la terrible diferencia que se apreciaba en la primera de los personajes entre sí y con la realidad cotidiana. Whedon ha aprendido a manejar al enorme elenco de personajes y consigue implicarlos a todos en sendas crisis personales que interaccionan a varios niveles y con la trama principal de forma muy coherente.

Por ejemplo: salí de Los Vengadores odiando a Hawkeye. Sin embargo, en La Era de Ultrón se redime completamente como personaje y su aportación al grupo y al desarrollo de la trama es muy de agradecer. La inclusión de nuevos personajes (los gemelos Maximoff o la Visión) en un escenario superpoblado tampoco se hace extraña, aunque relegue a algunos de los pesos pesados a tramas laterales…

La acción es continua y puede que excesiva para algunos gustos menos “hardcore”, pero cualquier amante del cómic agradecerá las complejas coreografías y las ingeniosas sinergias que Whedon introduce con los poderes de sus personajes. Escenas como la del “Hulkbuster” o la defensa de la llave se convertirán en iconos para las generaciones venideras…

En cualquier caso, es una película… agotadora, que continuamente pasea por el filo del descontrol, que evita por los pelos. Whedon consigue que el Plan de Ultrón sea creíble y mágico, lo que dice mucho de su habilidad como narrador…  Las bromas recurrentes (en especial la del martillo de Thor) y los “one-liners” que le caracterizan son muy de agradecer para aligerar la suspensión de la incredulidad necesaria…

Hay enormes cantidades de “huevos de pascua” y referencias a otros elementos de la franquicia (algo pesados con Agentes de S.H.I.E.L.D, que no sigo) y los aficionados podrán (podremos) destripar la película durante varios meses para buscar claves que ayuden a adelantar los futuros pasos en el universo Marvel, camino a ese guantelete que queremos ver enjoyado…

Josh Brolin (Thanos) en la presentación de

En conclusión…

La película no defraudará a los seguidores acérrimos del género, pero es visionable por casi cualquiera: es muy entretenida y ni siquiera es necesario conocer Los Vengadores para disfrutarla. A mi me parece mejor película que esta, más redonda y coherente y, si me entendéis, más bonita.

Todo lo cual me hace lamentar que Whedon haya decidido declinar la oportunidad de completar la tetralogía (por agotamiento, al parecer), por lo que no será el responsable de la conclusión de esta oleada Marvel. Esperemos que sus sustitutos, Anthony y Joe Russo, directores de Capitán América: El soldado de invierno, estén a la altura.

Según los rumores, es posible que Whedon abandone por completo el Universo Marvel para generar uno nuevo. En una entrevista a Buzzfeed ha sugerido que dicho universo podría tener que ver con “la versión femenina de Batman”. Te seguiremos donde vayas, Joss.


(1) Incidentalmente, la película no tiene nada que ver con la saga denominada La Era de Ultrón (2013), de Bendis, Hitch y Peterson. El argumento recoge historias de diversos momentos de los cómics, aunque no haya un referente específico.

“Días del futuro pasado”, 50 páginas de genio

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Lo que más me ha sorprendido de mi re-lectura de “Días del futuro pasado” (Claremont – Byrne, 1981) es que se desarrollara en tan solo dos números: el 141 y el 142. En menos de 50 páginas, se despliega una compleja y apasionante historia cuyos ecos resuenan hasta hoy. Al parecer, había ideas para dar y tirar allá, en los 80…

Por otro lado, la película es realmente buena… Lo cierto es que no era un gran fan de los X-Men en su encarnación fílmica, pero desde el “reboot” de Bryan Singer la cosa parece haber cambiado…. A esperar la tercera, “X-Men: Apocalipsis”.

P.D. Los sucesos del futuro se desarrollan en 2013, así que hemos sobrevivido a otro apocalipsis literario.

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El clásico de los clásicos, en cómic… y solo con 40 años de retraso

En 1992, se publicó en EE.UU. una adaptación al cómic de la madre de todas las películas de culto de ciencia-ficción: Forbidden Planet (1956, Planeta prohibido). Los autores son David Campiti al guión y Daerick Gross, sr. al dibujo.

La versión sigue muy de cerca el desarrollo de la película y los autores aseguran que se utiliza material del guión original que nunca llegó a ver la luz para completar la historia y los diálogos. El dibujo es algo “pictórico” para mi gusto y un tanto estático: la mayoría de las páginas dobles están cubiertas por un paisaje alienígena a modo de fondo, sobre le que se calan las viñetas, como se ve en el ejemplo…

En todo caso, es muy interesante revisar la historia transportada a este otro medio, en una obra que, hasta donde sé, no llegó a publicarse en nuestro país.

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Carta de Philip K. Dick tras ver un avance de Blade Runner

La carta de Dick está dirigida a Jeffrey Walker, que trabajaba promocionando la película para la productora (The Ladd Company). Fue revelada por la familia en 2012. Philip K. Dick es el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?, 1968), en la que se basa (de forma muy libre) Blade Runner.

Según Wikipedia, había existido un guión desde muchos años antes de que Ridley Scott se hiciera cargo del proyecto, pero Dick siempre había sido muy crítico con él. Al parecer, el autor desconfiaba sobre la manera en que la historia se adaptaría al nuevo medio. También rechazó realizar la novelización de la película. Pero cuando  pudo ver algunos de los efectos especiales que daban forma a Los Ángeles en 2019, su percepción  cambió completamente: “es exactamente como lo había imaginado”.

Tras el pase privado, Dick y Scott hablaron de la historia y los personajes de Blade Runner de forma abierta y cordial y, pese a sus amplias diferencias de opinión (Scott había confesado que no había leído la novela original), desde ese momento el escritor dio su completo apoyo a la adaptación, como queda claro en la carta que reproduzco.

Dick moriría cinco meses después de escribir la misiva, sin llegar a ver estrenada la película.

11 de octubre de 1981

Estimado Jeff,

Por casualidad, esta noche he podido ver el programa de TV del Canal 7 “Hurra por Hollywood” que incluía un avance de BLADE RUNNER. (Bueno, para ser honesto, no lo vi por casualidad; alguien me avisó que BLADE RUNNER iba a ser parte del programa, y que procurara verlo). Jeff, tras ver el programa —y especialmente después de oír a Harrison Ford comentar la película— he llegado a la conclusión que esto desde luego no es ciencia ficción; no es fantasía; es exactamente lo que Harrison dijo: futurismo. El impacto de BLADE RUNNER va a ser simplemente abrumador, tanto sobre el público como sobre los creativos —y, creo, sobre la ciencia ficción como campo. Ya que he estado escribiendo y vendiendo trabajos de ciencia ficción durante treinta años, esto es algo que reviste cierta importancia para mi. Con todo candor, debo decir que nuestro campo se ha ido deteriorando continua y gradualmente durante los últimos años. Nada de lo que hemos hecho, individual o colectivamente, es comparable a BLADE RUNNER. Esto no es escapismo; esto es super realismo, tan áspero y detallado y auténtico y malditamente convincente que, bien, tras el avance, encuentro mi normal y cotidiana “realidad” pálida en comparación. Lo que estoy diciendo es que colectivamente habéis creado una forma nueva, única de expresión artística, gráfica, nunca vista antes. Y, pienso, BLADE RUNNER va a revolucionar nuestras concepciones de lo que es la ciencia ficción y, aún más, de lo que puede ser.

Déjeme resumirlo de esta forma. La ciencia ficción se ha ido asentando lenta e ineluctablemente en una muerte por monotonía: se ha convertido en endogámica, derivativa, viciada. De repente, llegáis vosotros, algunos de los mayores talentos que existen actualmente, y ahora tenemos una nueva vida, un nuevo comienzo. Y respecto a mi participación en el proyecto BLADE RUNNER, solo puedo decir que no sabía que uno de mis trabajos o un conjunto de mis ideas, pudiera escalarse hasta tan sorprendentes dimensiones. Mi vida y trabajo creativo están justificados y completos gracias a BLADE RUNNER. Gracias… y va a ser un éxito comercial increíble. Va a ser invencible.

Cordialmente,

Philip K. Dick

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El Hobbit: Sobre dragones y expectativas

“El Hobbit”, la novela de Tolkien, es un pestiño. Hala, ya está dicho. Y no me refiero a que sea un libro infantil. Hay libros infantiles muy buenos y “El Hobbit” no es uno de ellos. Que conste que no me contradigo con lo dicho en mi anterior post. Me gusta “El Hobbit” por lo que muestra del universo de Tolkien, no por cómo lo hace. Así que, en general, casi cualquier cambio en la narración introducido por Jackson puede ser considerado (cielos) una mejora… Un momento… ¿todo?

La desolación de Smaug” (léase “S-M-A-U-G” no “Smog”, como he oído por ahí) es una buena película, mucho mejor que su predecesora. Tiene ritmo, escenas de acción increíbles, grandes escenarios, tanto digitales como neozelandeses, efectos especiales que quitan el hipo y un dragón flipante con la voz de Sherlock Holmes y un aire a Shere Khan, el tigre de “El libro de la selva”. Además, ha conseguido un 66 en Metascore, algo más que la película inicial, si eres de los que valora esas cosas.

Dibujo de Erebor por Alessia Pelonzi
Erebor. Dibujo de Alessia Pelonzi. Síguela en http://alessiapelonzi.tumblr.com/

Es cierto que, quizá, eche de menos algo de desarrollo de personajes, fundamentalmente en la relación entre Thorin y Bilbo: sinceramente creía que iba a ser más central en el argumento. El triángulo Kili – Légolas – Tauriel no lo sustituye, aunque es mejor, por ejemplo, que la relación amorosa entre Arwen y Aragorn en “El Señor de los Anillos”.

Sin embargo, salí del cine con un cierto regusto amargo. Algo me faltaba para disfrutar la peli plenamente… ¿Qué podría ser?

Libro y película: el juego de las diferencias

Como en el caso de la primera película, todo lo que pasa en el libro está ahí: la casa de Beorn, las arañas del Bosque Verde, las estancias de Thranduill, la ciudad del Lago, la llegada al umbral de Erebor y el hallazgo de la puerta, el enfrentamiento de Bilbo y Smaug y el vuelo del dragón a Esgaroth. Un tercio del libro exactamente, algo menos de 100 páginas en 8 minutos menos de metraje que su antecesora.

Pero claro: hay espacio para algo más y siempre pensé (deseé, en realidad) que Jackson iba a atacar a fondo los Apéndices de “El Señor de los Anillos” para rellenar el tiempo de sobra que la trilogía le concedía. Tanto en “La cuenta de los años” como en “El pueblo de Durin” hay mucho material para convertir el cuento en un digno preludio de la gran batalla contra Sauron.

De ahí mi alegría al ver en el prólogo la escena del encuentro en Bree descrito en los mencionados Apéndices.Y de ahí mi decepción ante las escenas de Dol Guldur.

Dibujo de Bilbo Bolson por Alessia Pelonzi
Bilbo Bolson, por Alessia Pelonzi. Síguela en Tumblr http://alessiapelonzi.tumblr.com/

He descubierto que, en general, los lectores ignoran los Apéndices y la gran mayoría desconoce el papel de la oscura fortaleza en la Guerra del Anillo y mucho antes de eso. Qué se le va a hacer: nadie está obligado a ser un obseso del mundo secundario de Tolkien para disfrutar de su obra.

Pero si te lees los Apéndices (y, si no es mucho pedir, “La Búsqueda de Erebor”, uno de los Cuentos Inconclusos), descubrirás los acontecimientos de “El Hobbit” perfectamente enmarcados en la poderosa mitología de Tolkien, plenos de sentido, motivo y oportunidad. No un cuento para niños: hechos necesarios e imprescindibles para el desarrollo de los acontecimientos, de la mano de magos poderosos, reyes caídos y anillos de poder.

Desgraciadamente, Jackson y sus co-guionistas (su mujer Fran Walsh, Philippa Boyet y Guillermo del Toro) optan por otro camino y decide narrar las aventuras de la Compañía de Thorin en clave de película de acción. Y que conste que no me quejo: la escena de los barriles es, sin duda, una obra maestra y las escenas del enfrentamiento bajo Erebor, impresionantes.

Nada de eso o muy poco pasa en el libro: casi no hay orcos, ni persecución, la huida en los barriles es todo menos gloriosa, no hay luchas en Esgaroth, tardan mogollón en encontrar la dichosa puerta, los enanos no se enfrentan con el dragón… Si a eso vamos, ni sale Bardo ni se menciona la Piedra del Arca hasta más adelante, ni hay Flechas Negras en el futuro del dragón…  Así que nada que reprochar al respecto.

La pena son las expectativas defraudadas, claro. De hecho, quizá lo desviación más grave de la narrativa de Tolkien son los sucesos que vemos en Dol Guldur (sede del mal previa a Mordor) y no la presencia de la elfa-ninja Turiel (Evangeline Lilly, la Kate de “Perdidos”). Siempre queda la esperanza de llegar a ver algún rasgo de la “alta política mágica” en la tercera peli…

Lo que sí hay en la película

Si nos centramos en lo que sí nos ofrece Jackson, lo cierto es que hay mucho de lo que disfrutar.

La parte de Beorn quizá sea la más lenta. Aporta poco y solo está porque aparece en el libro, claramente. Muy buenas las arañas: mucho más amenzadoras que Ella Laraña. Y gran escena la del Anillo y Bilbo: me gusta Martin Freeman y como encarna el personaje y lo hace evolucionar, manteniendo la esencia del mismo.

Las Estancias de Thranduill están muy logradas y los elfos silvanos (“menos sabios, más peligrosos”) muy cerca de lo descrito por Tolkien. El rey elfo resulta adecuadamente inquietante con ese aspecto de ciervo que se empeñan en darle. Por otro lado, me pase media película intentando saber si Légolas era Orlando Bloom o algún tipo de sofisticado efecto especial. En cualquier caso, como he dicho, la idea del triángulo con Tauriel y  Kili me fascina, especialmente conociendo los acontecimientos que nos esperan…

Una de mis partes favoritas es la que transcurre en Esgaroth, ese superdetallado cruce entre Venecia y Dickens (al parecer, construida en la realidad en buena parte). Y sus habitantes, el muy bienvenido Bardo, ese Stephen Fry como el Maestre, poco aprovechado quizá y su malvado acólito Alfrid.

Dibujo de Smaug por Alessia Pelonzi
Smaug El Dorado, por Alessia Pelonzi. Síguela en Tumblr http://alessiapelonzi.tumblr.com/

Y qué decir de Smaug El Dorado, con la impresionante dicción de Cumberbatch que os habéis perdido todos los que habéis ido a ver la versión doblada. Creía que nunca iban a superar al Draco de Sean Connery en “Dragonheart”, pero aquí está el dragón de dragones. Impresionante en su lucha dialéctica con Bilbo, increíble en la lucha física con la escuadra de enanos que por fin se muestran como una unidad de combate bastante eficaz…

Me gustó menos Gandalf (Ian MacKellen sí que me gustó, un respeto) y su lucha contra una Gran Mancha de Tinta, pero, como he comentado, aquí estoy muy influido por esas malditas expectativas nunca plenamente cubiertas…

A esperar la tercera. Que Eru os acompañe.