El ciclo de Venus de Burroughs

ven103v3Cubierto por las nubes y envuelto en el misterio, el planeta Venus era el último lugar al que  Carson Napier esperaba llegar cuando despegó en secreto a bordo de su cohete hacia Marte. Sin embargo, un error de cálculo y la gravedad de la Luna le llevó sin control a través de las nieblas que ocultan el  mundo hermano de la Tierra y a la aventura de su vida.

Cuando el cohete de Napier se estrelló en Venus, este supo de inmediato que no habría retorno para él. Su prioridad se convirtió en  sobrevivir de alguna forma hasta que llegaran otros cohetes de la Tierra. Bajo la eterna capa de nubes de Venus, nuestro héroe descubrirá un mundo de enormes árboles, reinos en constante guerra y princesas que necesitan ser rescatadas. Y eso que muy a menudo, podría parecer que es nuestro héroe el que necesita un rescate.

Las novelas

El ciclo de Venus es el cuarto por importancia entre las sagas escritas por Edgar Rice Burroughs. Fue publicado entre 1933 y 1964 y la componen tres novelas y cinco relatos, cuatro de ellos publicados conjuntamente como título único.

La historia comienza en «Piratas de Venus» (Pirates of Venus, 1932). En ella se nos presenta al joven Carson Napier, un héroe algo más cauteloso que el conocido John Carter que termina por error en Venus, llamado Amtor por sus habitantes. Tras enamorarse de la inevitable princesa (llamada Duare) tendrá que enfrentarse a inimaginables peligros para salvar el reino arbóreo de Vepaja. Duare y Carson acaban en manos de los malvados thoristas (con evidentes reminiscencias comunistas, muy en boga en este momento), como esclavos en uno de sus buques. Tras organizar un motín, nuestro héroe se convierte en pirata de los océanos venusinos.

La segunda entrega del ciclo es «Perdidos en Venus» (Lost in Venus, 1933). En ella, Carson y Duare han abandonado la vida pirata. Acaban atrapados en la ciudad de Kormor, la Ciudad de los Muertos, donde tendrá que enfrentarse al horror de la habitación de las Siete Puertas. Consiguen llegar a Havatoo, la ciudad perfecta, donde conocerán a Ero Shan, que se convertirá en compañero de aventuras de Napier y ayudará a este a construir el anotar, la primera máquina voladora que surcó los cielos de Venus.

En «Carson de Venus» (Carson of Venus, 1938), encontramos a nuestros héroes en al ciudad de Sanara, asediada por los militaristas zanis. Tras numerosas aventuras en medio de una sangrienta guerra, todos dan por muerto a Napier y Duare parte de regreso a Vepaja.

A continuación vienen cuatro relatos publicados entre 1941 y 1942, vagamente conectados, pero que habitualmente se reúnen como cuarta entrega, bajo el título «Huyendo de Venus» (Escape of Venus): «Esclavos de los hombres-pez» (Slaves of the Fish Men, 1941; en otras versiones Captured on Venus),  «Diosa de fuego» (Goddess of Fire, 1941), «Los muertos vivientes» (The Living Dead, 1941) y «Guerra en Venus» (War On Venus, 1941).

En ellas, Carson, Duare y Ero Shan se han reunido e intentan regresar a Sanara a bordo del anotar. Asistimos como un tribunal sin piedad condena a Duare a muerte y como el valiente Napier roba el único avión de Venus para salvar su vida, tan solo para descubrir que el padre de la princesa está en manos de un dictador loco.

Finalmente, existe un quinto relato «El mago de Venus» (The Wizard of Venus), que estaba destinado a ser el primero de una nueva recopilación de relatos, al estilo de la anterior. Fue publicado en 1964, tras ser descubierto, con otros relatos inéditos del autor, durante la reorganización del material de la Edgar Rice Burrroughs Inc.

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Burroughs empezó a escribir la segunda historia de este quinto volumen titulada  «Una historia de Venus» (A Venus Story), el 2 de diciembre de 1941. A la sazón vivía en Hawai y  el bombardeo de Pearl Harbour cinco días después alejó al escritor de la ficción durante dos años. Se conservan un par de páginas, en las que Carson y su amigo Ero Shan, en su anotar (avión) vuelan hacia la ciudad de Sanara, donde Carson había dejado a su amada Duare. El fragmento es meramente expositivo y en él se hacen referencia a las aventuras con el loco Mago de Venus. La historia se interrumpe cuando los dos hombres descubren una nave moviéndose en el desconocido océano bajo ellos “…la primera obra del hombre que habíamos visto desde el despegue de Gavo”.

Amtor

Venus, llamado Amtor por sus habitantes, es un lugar de océanos sin nombre, salpicados de grandes islas-continente; un mundo con ciclópeos bosques cuyas copas perforan las densas nubes y cuyas ciudades se agazapan sobre sus ramas, por donde hombres alados vuelan. Un planeta cuyos habitantes, que incluyen humanos, semihumanos y monstruos,  luchan entre sí por el dominio supremo.

Bajo las nubes eternas, Carson descubrirá una raza de hombres extraños que habitan en los árboles que empequeñecen a las secuoyas. Hombres y mujeres sanos y hermosos, pues en la ciudad reino de Vepaja han descubierto el secreto de la eterna juventud y la manera de evitar todas las enfermedades. Pero a pesar de toda su sabiduría, un peligro inminente amenazaba con acabar con toda la vepajanos y su hermosa princesa Duare, quien se convertirá la amada incondicional de nuestro héroe.

Amtor, como Barsoom, está muy avanzado en algunos aspectos y muy retrasado en otros. Sus científicos utilizan la energía atómica para mover sus gigantescos buques por los enormes mares, pero ignoran por completo el concepto de máquinas voladoras hasta que Napier construye una, el anotar. Los amtorianos no se alejan mucho de la costa, ya que creen vivir en un disco plano. Cerca del borde, unas estepas desoladas anuncian la muerte por congelación. Pero en el centro, es el calor el que acecha.

Un viaje a Amtor está destinado a estar repleto de aventuras y emociones. Y si en él te cruzas con Carson Napier, no dudas en écharle una mano… después de todo, se equivocó de planeta.

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Mapa de Amtor, dibujado por el propio Edgar Rice Burroughs
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Green Manor: Desalmados, sanguinarios y aristócratas

Green Manor: Desalmados, sanguinarios y aristócratas

Me fijé en “Green Manor” por la magnífica factura de la edición de Dibbuks: con el aspecto de un libro envejecido, incluyendo cantoneras, nervios y guía, destaca claramente en el colorido caos de cualquier librería.

Algo de investigación (benditos móviles) y resultó que el libro contenía una de las más conocidas obras del dibujante Denis Bodart y el guionista Fabien Vehlman, publicada allá entre los años 2001 y 2005 en la revista francesa “Spirou”. Está formada por 16 narraciones cortas, más una decimoséptima que se añade como cuadernillo suelto.

Todas ellas son historias independientes, que no comparten más co-protagonista que ese mítico Londres del siglo XIX en el que todos pensamos al recordar a Sherlock Holmes o Jack El Destripador. Es en ese marco, donde los pudientes miembros del Club Green Manor hablan y filosofan sobre crímenes y asesinatos y, en muchas ocasiones, los resuelven… o los cometen.

Las historias de Vehlman son muy distintas: algunas apelan a los recursos de la narrativa gótica, las más a la historia de detectives clásicas y muchas a la memoria de Poe, Conan Doyle (que aparece en uno de los episodios) o Thomas de Quincey.

Los protagonistas suelen tener un punto desalmado, completamente amoral en otros, que a veces tiene justo castigo y a veces no. En general, son historias extremadamente ingeniosas y se echa de menos un desarrollo más prolongado que las siete páginas de rigor.

El dibujo de Bodart es clásico hasta la exasperación en la composición de la página, pero eficaz y vibrante… Y lleva el estilo del inolvidable Franquin a una de sus cumbres, tanto en el estudio del enorme número de personajes que dibuja como a los muy “realistas” paisajes en los que los mueve.

Y, cómo se comenta al principio, la edición es gloriosa, completada con bocetos y el mencionado cuadernillo que incluye un episodio creado por los autores en 2011.

Esta claro que, a veces, viene bien juzgar un libro por su tapa…

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Fanzines: nostalgia por los tiempos heroicos

Fanzines: Nostalgia por los tiempos heroicos. Fanedición de “Los hombres sintéticos de Marte”, de Edgar Rice Burroughs. Traducción de Carlos Sáinz Cidoncha. Artículo introductorio de Antonio Martín (“John Carter de Marte”). Portada, contraportada y páginas internas, a máquina, fotocopiado, con correcciones y un corte mejorable…

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Pellucidar, la fanedición y Ediciones El Rastro

Hubo una época  antes de Internet, en que existía algo llamado “fanedición”. Es decir, grupos de aficionados que escribían acerca de o traducían obras de autores más o menos clásicos y más o menos desconocidos en España… Al menos, en el mundo de la fantasía, ciencia-ficción, terror y este tipo de géneros “frikis”,  aunque supongo que habría fenómenos similares en otros “universos”.


Actualización Marzo 2016: Amplío notablemente los detalles sobre el mundo de Pellucidar (que me había quedado con las ganas) y el apartado “El legado del mundo interior”, al final de la entrada, sobre la repercusión del ciclo en la cultura popular. Por cierto, acabo de enterarme de que el nuevo grupo editorial Costas de Carcosa se ha decidido a publicar en papel toda la serie. Le deseo la mejor de las suertes para hacer llegar esta maravillosa obra a las nuevas generaciones.


Ediciones El Rastro era uno de esos grupos: un puñado de amigos, amantes de la ciencia-ficción y la aventura, que querían disponer en sus bibliotecas de una edición española de algunas de las novelas de Burroughs menos conocidas en nuestro país: las historias del fabuloso país del centro de la Tierra, Pellucidar, o el Ciclo de Venus… Como esto resultaba claramente imposible allá a finales del siglo pasado, se propusieron realizar una auto-edición.

La idea es sencilla: se pone un poco de dinero entre todos los participantes, se edita el primer volumen, del que se reserva un ejemplar por cabeza, y el resto se vende vía puesto del castizo Rastro madrileño para sufragar la edición del siguiente volumen y así obtener los ejemplares para los ávidos miembros del club.  Y está claro que funcionó bastante bien…

En 1996, se había realizado una edición de «El mago de Venus» (última novela del Ciclo de Venus), que  demostraba la viabilidad de la empresa, así que el aguerrido grupo de faneditores se embarcó en algo más de ambicioso: la publicación íntegra del Ciclo de Pellucidar.

Se obtuvieron los textos, se realizó la traducción, se maquetó mediante la última versión de Microsoft Word del siglo XX, incluyendo mapas e ilustraciones de Frank Frazetta,  se compró una impresora y papel (de calidad, oiga) y se realizó una magnífica edición de entre 40 y 60 ejemplares numerados, en formato DIN A4, a dos columnas. Las cubiertas eran a color, inspiradas en la edición norteamericana Ace Paperback y se utilizaron básicamente ilustraciones del mencionado Frazetta y de Joe Jusko.

Hubo ciertas discusiones sobre si editar el volumen correspondiente al cross-over con Tarzán, el único más o menos accesible al sufrido lector español. Finalmente, se decidió que para mantener la coherencia de la serie, así se haría… E incluso se logró una ilustración original de Azpiri, que siempre había estado loco por dibujar al Rey de los Monos.

Finalmente se publicaron los siete volúmenes entre San Isidro de 1999 y San Jorge de 2002, incluyendo ensayos y artículos originales, mapas, bibliografía y todo eso que hoy se llamaría “valor añadido” y que era la manifestación del profundo amor de los faneditores hacia aquello con lo que trabajaban… Esa sí que es la materia de la que se forjan los sueños…

El último volumen incluía una Nota Informativa, en la que se defendían los objetivos de la magra edición y se consultaba a los lectores sobre futuras publicaciones: Edwin Lester Arnold (Phra El Fenicio, Gulliver Jones), Robert E. Howard (Oriental Stories) o el propio Burroughs (la serie de la Tierra Olvidada por el Tiempo o la de la Luna).  Hasta donde sabemos, estos proyectos no llegaron a cuajar (cualquier información al respecto será de agradecer).

Cual no sería mi sorpresa al localizar un libro electrónico de buena factura que seguía fielmente el trabajo de Ediciones El Rastro… Por curiosidad, hice una búsqueda de las últimas ediciones del Ciclo de Pellucidar en nuestro país y descubrí… que sigue sin haber ninguna. Por suerte, la edición digital ha seguido adelante y en el momento de escribir estas líneas, ya están disponibles las siete novelas que forman parte de esta obra maestra de la aventura y el pulp.

Pellucidar, el país de la luz eterna

Bienvenidos al salvaje mundo de Pellucidar, donde el tiempo no existe. En sus novelas, ERB nos revela que el interior de nuestro planeta es hueco. En realidad, la Tierra es una cáscara de 800 kilómetros de espesor. Su centro está ocupado por un pequeño sol, que es el fundido núcleo de nuestro planeta y que proyecta un eterno mediodía sobre el interior. Esta cóncava superficie, donde el horizonte se levanta como si estuviéramos en el fondo de cuenco, es el fabuloso país de Pellucidar. Orbitando el pequeño sol hay una luna, que gira en perfecta sincronía con nuestro planeta y produce la Tierra de la Horrible Sombra sobre la superficie.

Estas áreas inexploradas constituyen una auténtica mezcolanza de vida en las que animales de todas las edades geológicas que se han conocido en la corteza exterior coexisten simultáneamente —nos cuenta el mismísimo David Innes. —Me han dicho que también existen territorios de gran tamaño totalmente despoblados de vida animal y sé que existen muchos otros en que los grandes reptiles del Triásico y del Jurásico gobiernan de manera indiscutida, al no haber ninguna otra criatura que se atreva a penetrar en sus dominios. Otras zonas están únicamente pobladas por las grandes aves y los mamíferos que existieron en la corteza exterior durante el Cretáceo y el Plioceno. No obstante, la mayor parte del Pellucidar que conozco, gracias a mis exploraciones y a lo que me ha sido contado, se encuentra simultáneamente poblada por todas estas formas de vida con alguna que otra aislada comunidad de hombres que habitan en cavernas.

(de «La tierra del terror», Ediciones El Rastro)

La mayoría de los hombres viven en la Edad de Piedra, divididos en numerosas tribus (Sari, Amoz, Anoroc…) habitualmente enfrentadas entre ellas, aunque también hay especies de homínidos en otros caminos evolutivos, como los semi-gorilas sagoths. En su mayoría viven en cuevas. También nos encontramos con los korsar, que parecen bucaneros del siglo XVI, armados de grandes pistolas, machetes, alfanjes, y antiguos arcabuces, descendientes de perdidos habitantes de la superficie (quizá de origen hispano, no en vano su jefe se hace llamar “El Cid”). Estos habrían llegado al interior de la Tierra a través de un pasaje polar, un “agujero de Symmes“, que une ambos mundos. En los últimos relatos nos encontramos con otras culturas humanas que parecen haber alcanzado la Edad de Bronce.

Mapa de Pellucidar
Mapa de la zona de Pellucidar en la que transcurren las dos primeras novelas. Lo preparé hace más de una década y es mi interpretación del original de ERB aparecido en Pellucidar y que forma parte de dicha historia

Pero es sin duda en los reptiles inteligentes, donde Burroughs da luz a sus más fantásticas pesadillas acerca del pasado de la humanidad. La especie dominante son los mahars, reptiles alados semejantes a los pterodáctilos, que se alimentan de seres humanos a los que previamente hipnotizan, para luego, bajo la superficie de lagunas subterráneas, devorarlos tras perversos rituales. La otra especie reptiliana son los horibs, más semejantes a los hombres aunque con cabeza de serpiente y el cuerpo cubierto de escamas. Los horibs, montados en los gorobors (enormes lagartos que pasan por ser los animales más ligeros y veloces de Pellucidar) y armados de mortíferas lanzas, constituyen otro de los más formidables peligros del mundo interior. Además, como no podía ser de otra forma, también comen carne humana.

Los pellucidaros no conocen el transcurrir del tiempo y sus vidas transcurren en un día eterno, interrumpido por irregulares periodos de sueño y comida. Además, todos poseen un instinto innato que les permite regresar a su casa estén dónde estén, del que carecemos los hombres de la superficie. Ambos elementos (la ausencia de tiempo y el instinto del hogar) son usados recurrentemente por el autor como elemento desencadenante de muchas de las tramas en sus novelas y conceden un aura surrealista a los relatos.

La llegada de la tecnología del siglo XX, encarnada en Abner Perry, tuvo un decidido impacto en la sociedad de Pellucidar. Como nos informa ERB, no sin cierta ironía:

Antes de que llegásemos solían matarse unos a otros con hachas y lanzas de piedra, y tan solo unas cuantas tribus disponían de arcos y flechas. Nosotros les hemos enseñado a obtener pólvora, a fabricar rifles y cañones. Ahora empiezan a darse cuenta de las ventajas de la civilización

(de «La tierra del terror», Ediciones El Rastro)

No pasará mucho sin que los humanos se sacudan el yugo reptiliano y formen una poderosa Federación, el Imperio de Pellucidar. Esta entidad agrupa a la mayoría de las naciones humanas y las organiza en una especie de socialismo primitivo, en el que no existe el dinero:

Cualquier persona puede canjear lo que produce por algo que deseé de lo que otra ha producido, pero no puede disponer de lo que ha adquirido de esta manera. En otras palabras, cualquier mercancía deja de tener valor pecuniario desde el momento en que sale de las manos de quien la ha producido. Todo sobrante revierte al gobierno, y como éste representa al producto del pueblo, el gobierno puede darlo a otras personas a cambio de lo que ellas producen.

(de «Pellucidar», Ediciones El Rastro)

Sin embargo, no todo es paz y tranquilidad en el interior de la Tierra. El Imperio se enfrentará a la amenaza de los korsars del norte y la rebelión de una de las naciones de la Federación, Suvi, desencadenará los acontecimientos de «Salvaje Pellucidar». Y siempre está la amenaza de los mahar, nunca erradicada por completo.

Viajeros y exploradores del interior de la Tierra

A finales de 1913 Edgar Rice Burroughs buscaba nuevas vías para su recién estrenada carrera literaria. En apenas dos años había alcanzado un notable éxito con las aventuras de Tarzán de los monos y de John Carter en Marte; pero una vez solucionadas las tramas argumentales de ambos personajes, se le planteaba el difícil problema de qué hacer a continuación.

Indudablemente no iba a abandonar las series ya iniciadas, y que sobre todo en el caso de Tarzán tan buena acogida de crítica y público le habían dispensado, pero, por otra parte, centrar su atención única y exclusivamente en ambos personajes podía conducirle al callejón sin salida de un agotamiento prematuro. Por ello optó por la solución más lógica: abrir una tercera vía con las mismas herramientas que había utilizado en las dos primeras, y así surgió la serie de Pellucidar.

(de la Introducción a «En el corazón de la Tierra», Ediciones El Rastro)

Pellucidar consta de siete títulos escritos escritos entre 1913 y 1942 y presenta una estructura similar, por lo diverso, a la de otras series de Burroughs. «En el corazón de la Tierra» y «Pellucidar» forman una clara unidad auto-conclusiva. Escritas más de diez años después, también forman una unidad «Tanar de Pellucidar» y «Tarzán en el centro de la Tierra» (que como su título pone de manifiesto es un cross-over con las aventuras de Tarzán). La quinta, «Regreso a la Edad de Piedra» es una especie de spin-off, en el que se desarrollan las aventuras de un personaje secundario de la anterior, von Horst. Finalmente, «La tierra del terror» y «Salvaje Pellucidar» y  comparten una historia editorial tormentosa y al igual que todo lo que tocaba Burroughs al final de su carrera, están constituidos por una serie de relatos más o menos conectados entre sí.

En el corazón de la TierraEn el corazón de la Tierra (At the Earth’s Core, 1914). David Innes, descendiente de una familia propietaria de industrias mineras, y Abner Perry, inventor de una portentosa máquina excavadora, deciden poner a prueba la invención de este último para aprovechar los recursos geológicos de la corteza terrestre. Por accidente, el mecanismo de dirección se atasca y les lleva al hueco interior de la Tierra, a Pellucidar, el país de la luz eterna, donde siempre es mediodía. Allí serán hechos esclavos por la especie dominante, los mahars, reptiles evolucionados semejantes a los pterodáctilos, que junto a sus sirvientes sagoths tiranizan a la raza humana. David se enamora de la joven pellucidara Dian la Hermosa, estrecha fuertes lazos de amistad con Ghak de Sari y Ja de Anoroc y crea funestas enemistades, como la de Hooja el Astuto. Tras muchas peripecias, este se las arregla para devolver a Innes a la superficie, esperando no volver a saber de él.

PellucidarPellucidar (Pellucidar, 1915). Casi sin solución de continuidad, se escribe y publica la segunda parte de las aventuras de los viajeros de la superficie en el mundo interior. En esta trepidante conclusión a «En el centro de la Tierra», nuestro protagonista se las arregla para regresar al país de la luz eterna, del que había sido desterrado inopinadamente al final de la anterior novela. Armado solo con su resolución, se lanza a la desesperada búsqueda de su amada Dian, búsqueda a la que se une en breve su inseparable Abner Perry, quien pone en la balanza todos sus conocimientos del siglo XX. Cuando cerramos la novela, la paz reina en las unidas naciones humanas y todo parece indicar que no volveremos a saber de los destinos de los habitantes de Pellucidar o la suerte de David, Dian o Perry…

Tanar de PellucidarTanar de Pellucidar (Tanar of Pellucidar, 1929). Sin embargo, trece años después de haber cerrado las aventuras de Innes, Burroughs se decide a volver al mundo interior. Escrita a lo largo de 1928, «Tanar de Pellucidar» constituye la tercera novela del ciclo. En ella asistimos a cómo desde el norte de Pellucidar  comienzan a llegar unos extraños invasores, los korsar, que conocen la tecnología de la superficie y que amenazan la paz y la seguridad del Imperio levantado por David. Tanar, hijo de Ghak, es enviado por David Innes a parlamentar con ellos. En esta obra se introduce a Jason Gridley, cuyos experimentos con la radio (la invención de la fabulosa Onda Gridley) dan pie a la trama del libro y su continuación.

Tarzan en el centro de la TierraTarzán en el centro de la Tierra (Tarzán at the Earth’s Core, 1929) también fue escrita en 1928, directamente después de la anterior, de la que es  secuela directa. En ella,  el O-220, el gran dirigible fletado por Jason Gridley y Tarzán de los Monos, se aventura en el mundo interior para rescatar a David Innes, el emperador de Pellucidar, de las mazmorras del país de Korsar. Así, la más famosa creación de Burroughs se abre paso en el país de la luz eterna. «Tarzán en el centro de la Tierra» es un cross-over (es decir, forma parte al mismo tiempo de la serie de Tarzán y la saga del mundo interior), un recurso más habitual en nuestros tiempos que en esta época. Además, para la mayoría de los críticos constituye una de las mejores aventuras de Tarzán y, en general, de las mejores obras del escritor norteamericano.

Regreso a la edad de piedraRegreso a la Edad de Piedra (Back to the Stone Age, 1935). Cuando el O-220 abandonó el mundo interior de Pellucidar, dejó atrás a un miembro de su tripulación, un hombre valiente al que dieron por perdido para siempre entre los inexplorados horrores de aquella tierra primigenia. En «Regreso a la Edad de Piedra» se narran las extraordinarias aventuras a las que ha de hacer frente este naufrago del mundo exterior, el teniente von Horst, en su intento por llegar hasta el Imperio de David Innes, el único lugar que le puede acoger en el primitivo Pellucidar. Carente del sentido del hogar de los nativos, deberá apoyarse en sucesivos aliados para encontrar su camino entre las más extraordinarias tribus humanas, desde los hombres-mamut a los caníbales gorbus.  Finalmente, tras convertirse en un auténtico hombre de la edad de piedra, von Horst encontrará en La-Ja, una mujer de las cavernas, motivos para replantearse el mundo al que pertenece.

La novela se escribió en  1935 y fue publicada de forma seriada con el título «Seven Worlds to Conquer»  en la revista Argosy. ERB utiliza este spin-off para desarrollar el típico pulp de vagabundeo por el mundo interior con la libertad de no tener que evolucionar sus personajes principales. La serialización se nota mucho, con repetidos cierres en cliff-hanger y episodios muy marcados. Lejos de ser la mejor de la serie, sigue siendo una lectura entretenida.

La tierra del terror (Land of Terror, 1944)La tierra del terror.  Tras haber localizado a von Horst en Lo-har, David Innes se separa de sus hombres. Por enésima vez, debe regresar a Sari sin contar con el instinto del hogar propio de los pellucidaros. Esta es la más gulliveriana de las novelas de ERB, por lo alegórico de los pueblos que el protagonista se encuentra y las reflexiones morales que trufan el relato. Así, Innes es capturado por una tribu en la que los papeles tradicionales de hombre y mujer están trastocados. Tras conseguir huir, acaba entre los jukans, una de las pocas naciones que vive en chozas en lugar de en cuevas… pero en la que están todos completamente locos. De aquí pasa a caer en manos de una raza de titánicas hormigas y otra de gigantes antropófagos. Escapa por los pelos ayudado por un habitante de la isla flotante de Ruva. Es negro y entre los suyos, es costumbre esclavizar a la inferior raza blanca. David termina como tal, hasta que sus superiores conocimientos le permiten huir y alcanzar su ansiada meta…

En realidad, el título está compuesto por cinco historias bastante diferenciadas entre sí, siendo la más larga la correspondiente a los jukans, que es posible constituyera el núcleo de la narración original, a la que se añadió posteriormente material adicional. El resultado es un pastiche que carece de la continuidad y lógica interna de otras obras. El final es extremadamente abrupto y nos hurta el relato de varias historias secundarias. Al parecer, este título se escribió entre 1938 y 1939, de forma casi inmediata a «Hombres sintéticos de Marte» (de la serie de John Carter) y con anterioridad a «Salvaje Pellucidar». Sin embargo, ninguna revista se mostró interesada en su publicación y no fue hasta 1944 en que la propia editorial de Burroughs, la ERB Inc. la editó y sacó a la venta. En uno de los capítulos (el 16), se realiza una muy interesante descripción de los pueblos y animales del mundo interior.

Salvaje Pellucidar (Savage Pellucidar)Salvaje Pellucidar también está compuesta por relatos interconectados, pero esta vez de forma explícita, lo que le hace ganar en interés. En «Regreso a Pellucidar», una fallida expedición bélica acaba con David Innes perdido en territorio hostil, mientras Dian prueba el globo, invento surgido de la incansable mente de Abner Perry, con funestas consecuencias. En «Hombres de la Edad de Bronce», Dian y O-aa acaban entre los xexots, un pueblo que ha alcanzado la Edad de Bronce, y se convierten en sendas diosas… de dos ciudades enfrentadas a muerte. En «Tigresa», David llega a la ciudad de la que O-aa es diosa residente y se las arregla para convertirse a su vez en dios; Dian, que ha huido de sus labores divinas, acaba como esclava en la peligrosa isla de Tandar. Finalmente, en «Salvaje Pellucidar», los destinos de los cuatro protagonistas se entrecruzan en el inmenso océano de Korsar Az y sus inexploradas costas.

«Salvaje Pellucidar» fue escrita en 1941 y como se ha mencionado está compuesta por cuatro relatos, escritos para ser publicados en la revista Amazing Stories. Y de hecho, los tres primeros lo fueron, durante los meses de Febrero, Marzo y Abril de 1942, respectivamente. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con el cuarto, «Savage Pellucidar». No está muy claro por qué no llegó a publicarse la conclusión de la historia: lo más plausible es que hubo algún tipo de desacuerdo económico entre Burroughs y los responsables de Amazing Stories.

En cualquier caso, el resultado fue que Burroughs no les entregó el manuscrito y, por tanto, la novela quedó inconclusa. Al no haber sido publicada en su totalidad, tampoco recibiría posteriormente la habitual recopilación en libro y, de este modo, la sexta entrega de la serie de Pellucidar seria ignorada (incluso por el propio Burroughs) y oficialmente dada como inexistente.

En 1963, al proceder a la reorganización de la Edgar Rice Burroughs Inc. y hacer el correspondiente inventario del material existente, aparecieron una serie de trabajos inéditos del autor, entre los que se encontraba «Salvaje Pellucidar», el relato que faltaba para completar los publicados en 1942 y que suponía la conclusión de la historia original. Así, en 1963, veintiún años después, Canaveral Press recopilaba por fin los cuatro relatos en un solo libro al que se titulaba «Salvaje Pellucidar»  —sin duda, para llamar la atención sobre la inclusión del cuarto relato—, al tiempo que se le daba un nuevo título al primero de ellos. Debido a esto, en ocasiones esta novela aparece como la sexta del ciclo, no la séptima. Para facilitar la lectura de toda la serie y dado que, cronológicamente, es posterior a La tierra del terror, aquí aparece en último lugar.

El legado del mundo interior

La influencia de Pellucidar en el medio es escasa. Evidentemente, ha producido algunas de las mejores ilustraciones de Frazetta, Jusko o Dan Green (como la que acompaña estas líneas), pero más allá de estas, las manisfestaciones del mundo interior más allá de las novelas de Burroughs pueden contarse con los dedos de una mano.

David encuentra a Dian por Dan Green
David encuentra a Dian por Dan Green, portfolio de homenaje a Burroughs

Existe una novela (no editada en español), llamada «Mahars of Pellucidar» (1976), escrita por John Eric Holmes, autor conocido en el mundillo por su trabajo en el juego de rol Dungeons&Dragons. La obra describe las aventuras de Christopher West, que se teletransporta al interior de la Tierra mediante un rayo y allí se enfrenta a los perversos mahars. La zona en la que aparece Christopher está lejos de Sari y el escenario de las aventuras de Burroughs. La historia formaba parte de una trilogía que continuaba en «Red Axe of Pellucidar» y «Swordman of Pellucidar». Aunque la novela fue autorizada por los herederos de Burroughs, estos se opusieron a la publicación de las continuaciones por motivos desconocidos. De la segunda novela se hizo, al parecer, una ediciones privada muy limitada.

Portada de Mahars de Pellucidar
Portada de Mahars de Pellucidar

También en 1976, aunque sin relación que sepamos, se hizo una versión fílmica de «En el corazón de la Tierra», dirigida por Kevin Connors («La tierra olvidada por el tiempo»), con Dough McClure como David Innes y Peter Cushing como Abner Perry. La película es muy de serie B, con efectos baratos, aunque es divertida de ver. Si estás interesado, puedes comprar el modelo del Excavador que se usó en la pelicula por unos 9 000 £.

Tampoco en el mundo del cómic ha dejado Pellucidar un gran legado. Existe una adaptación creada por el hijo de Burroughs, John Coleman, del principio de «En el corazón de la Tierra». Además, DC publicó en 1972, durante siete números, una serie de historias basadas en Pellucidar en la cabecera Weird Worlds, dibujados entre otros, por Mike Kaluta y Dan Green

John Coleman Burroughs ilustra a su padre
John Coleman Burroughs ilustra a su padre