El ciclo de Venus de Burroughs

ven103v3Cubierto por las nubes y envuelto en el misterio, el planeta Venus era el último lugar al que  Carson Napier esperaba llegar cuando despegó en secreto a bordo de su cohete hacia Marte. Sin embargo, un error de cálculo y la gravedad de la Luna le llevó sin control a través de las nieblas que ocultan el  mundo hermano de la Tierra y a la aventura de su vida.

Cuando el cohete de Napier se estrelló en Venus, este supo de inmediato que no habría retorno para él. Su prioridad se convirtió en  sobrevivir de alguna forma hasta que llegaran otros cohetes de la Tierra. Bajo la eterna capa de nubes de Venus, nuestro héroe descubrirá un mundo de enormes árboles, reinos en constante guerra y princesas que necesitan ser rescatadas. Y eso que muy a menudo, podría parecer que es nuestro héroe el que necesita un rescate.

Las novelas

El ciclo de Venus es el cuarto por importancia entre las sagas escritas por Edgar Rice Burroughs. Fue publicado entre 1933 y 1964 y la componen tres novelas y cinco relatos, cuatro de ellos publicados conjuntamente como título único.

La historia comienza en «Piratas de Venus» (Pirates of Venus, 1932). En ella se nos presenta al joven Carson Napier, un héroe algo más cauteloso que el conocido John Carter que termina por error en Venus, llamado Amtor por sus habitantes. Tras enamorarse de la inevitable princesa (llamada Duare) tendrá que enfrentarse a inimaginables peligros para salvar el reino arbóreo de Vepaja. Duare y Carson acaban en manos de los malvados thoristas (con evidentes reminiscencias comunistas, muy en boga en este momento), como esclavos en uno de sus buques. Tras organizar un motín, nuestro héroe se convierte en pirata de los océanos venusinos.

La segunda entrega del ciclo es «Perdidos en Venus» (Lost in Venus, 1933). En ella, Carson y Duare han abandonado la vida pirata. Acaban atrapados en la ciudad de Kormor, la Ciudad de los Muertos, donde tendrá que enfrentarse al horror de la habitación de las Siete Puertas. Consiguen llegar a Havatoo, la ciudad perfecta, donde conocerán a Ero Shan, que se convertirá en compañero de aventuras de Napier y ayudará a este a construir el anotar, la primera máquina voladora que surcó los cielos de Venus.

En «Carson de Venus» (Carson of Venus, 1938), encontramos a nuestros héroes en al ciudad de Sanara, asediada por los militaristas zanis. Tras numerosas aventuras en medio de una sangrienta guerra, todos dan por muerto a Napier y Duare parte de regreso a Vepaja.

A continuación vienen cuatro relatos publicados entre 1941 y 1942, vagamente conectados, pero que habitualmente se reúnen como cuarta entrega, bajo el título «Huyendo de Venus» (Escape of Venus): «Esclavos de los hombres-pez» (Slaves of the Fish Men, 1941; en otras versiones Captured on Venus),  «Diosa de fuego» (Goddess of Fire, 1941), «Los muertos vivientes» (The Living Dead, 1941) y «Guerra en Venus» (War On Venus, 1941).

En ellas, Carson, Duare y Ero Shan se han reunido e intentan regresar a Sanara a bordo del anotar. Asistimos como un tribunal sin piedad condena a Duare a muerte y como el valiente Napier roba el único avión de Venus para salvar su vida, tan solo para descubrir que el padre de la princesa está en manos de un dictador loco.

Finalmente, existe un quinto relato «El mago de Venus» (The Wizard of Venus), que estaba destinado a ser el primero de una nueva recopilación de relatos, al estilo de la anterior. Fue publicado en 1964, tras ser descubierto, con otros relatos inéditos del autor, durante la reorganización del material de la Edgar Rice Burrroughs Inc.

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Burroughs empezó a escribir la segunda historia de este quinto volumen titulada  «Una historia de Venus» (A Venus Story), el 2 de diciembre de 1941. A la sazón vivía en Hawai y  el bombardeo de Pearl Harbour cinco días después alejó al escritor de la ficción durante dos años. Se conservan un par de páginas, en las que Carson y su amigo Ero Shan, en su anotar (avión) vuelan hacia la ciudad de Sanara, donde Carson había dejado a su amada Duare. El fragmento es meramente expositivo y en él se hacen referencia a las aventuras con el loco Mago de Venus. La historia se interrumpe cuando los dos hombres descubren una nave moviéndose en el desconocido océano bajo ellos “…la primera obra del hombre que habíamos visto desde el despegue de Gavo”.

Amtor

Venus, llamado Amtor por sus habitantes, es un lugar de océanos sin nombre, salpicados de grandes islas-continente; un mundo con ciclópeos bosques cuyas copas perforan las densas nubes y cuyas ciudades se agazapan sobre sus ramas, por donde hombres alados vuelan. Un planeta cuyos habitantes, que incluyen humanos, semihumanos y monstruos,  luchan entre sí por el dominio supremo.

Bajo las nubes eternas, Carson descubrirá una raza de hombres extraños que habitan en los árboles que empequeñecen a las secuoyas. Hombres y mujeres sanos y hermosos, pues en la ciudad reino de Vepaja han descubierto el secreto de la eterna juventud y la manera de evitar todas las enfermedades. Pero a pesar de toda su sabiduría, un peligro inminente amenazaba con acabar con toda la vepajanos y su hermosa princesa Duare, quien se convertirá la amada incondicional de nuestro héroe.

Amtor, como Barsoom, está muy avanzado en algunos aspectos y muy retrasado en otros. Sus científicos utilizan la energía atómica para mover sus gigantescos buques por los enormes mares, pero ignoran por completo el concepto de máquinas voladoras hasta que Napier construye una, el anotar. Los amtorianos no se alejan mucho de la costa, ya que creen vivir en un disco plano. Cerca del borde, unas estepas desoladas anuncian la muerte por congelación. Pero en el centro, es el calor el que acecha.

Un viaje a Amtor está destinado a estar repleto de aventuras y emociones. Y si en él te cruzas con Carson Napier, no dudas en écharle una mano… después de todo, se equivocó de planeta.

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Mapa de Amtor, dibujado por el propio Edgar Rice Burroughs
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Es un Universo muy pequeño, Chewie

Star Wars es algo más que una película o una serie de películas. O lo era. Es cierto que la trilogía original significó una nueva forma de hacer ciencia ficción en el cine, dio nacimiento al merchandising como factor financiero a considerar y generó el primer mito pop contemporáneo. También es cierto que la segunda trilogía destruyó mucho de eso, convirtiendo las aventuras de Luke, Leia y Han en una «franquicia» más, y no de las mejores… Así pues, ¿dónde encaja en el esquema del universo este nuevo Episodio, este Despertar de la Fuerza?

Una gran conmoción sacudió a la Fuerza cuando Disney anunció en octubre de 2012 la adquisición de Lucasfilm por la bonita cantidad de 4.050 millones de dólares. Bob Iger, CEO de Disney, continuaba así su exitosa política de adquisición de «depósitos de personajes», que había comenzado comprando Pixar a Steve Jobs y que remató con la adquisición de Marvel. Ambas operaciones han repartido felicidad en todos los niveles posibles (desde los fans hasta los accionistas), por lo que parecía que caminábamos hacia un venturoso renacer de la saga galáctica…

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Kimi en Tmblr. A droid in a mission. Fan-Art

Al parecer, antes de la venta, Lucas había comenzado el proceso de creación de las secuelas que completarían la enealogía, cerrando el regreso de Hamill, Fisher y Ford a las mismas. Cuando empezaron las negociaciones con Disney, insistió en que Kathleen Kennedy (la mujer tras muchos de los éxitos de Spielberg en Amblin) fuera su heredera al frente de Lucasfilm, para asegurarse un espíritu afín al timón de la nueva época.

Con ella vino Lawrence Kasdan, el co-autor de El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, primero como consultor y después como guionista, una vez Michael Arndt (Toy Story 3) fuera amablemente invitado a irse tras pedir «…18 meses más para terminar la historia».  La incorporación de Abrams fue en buena parte decisión de Kennedy. Abrams se embarcó en el proyecto como director y co-guionista del «reboot», genero en el que tras su trabajo (magnífico) en Star Trek podría estar encasillándose…

La participación de Lucas en la película es inexistente: figura como «consultor» y es cierto que se presentó con sus ideas para la trilogía en las primeras reuniones. Estas fueron descartadas rápidamente por los nuevos dueños y la relación se enfrió notablemente. Sin duda esto tuvo mucho que ver con la fría opinión del director sobre la película.

Si estáis interesados en profundizar en los entresijos de cómo fabricar un «blockbuster» hollywoodiense, no dejéis de acudir al magnífico El arte de “El Despertar de la Fuerza”, auténtica bitácora de la creación del Episodio VII.

Sobre universos expandidos y gente con tiempo de sobra

Antes de entrar a analizar el resultado de los esfuerzos de estos y otros creadores, permitidme una pequeña disgresión acerca de algo llamado «Universo expandido», del que muchos no habréis oído jamás.

En el año 2000, Lucasfilm entró en negociaciones con Wizard of the Coast,  los creadores de Magic, para desarrollar juegos basados en Star Wars (el segundo juego de rol y un juego de cartas que ya no existe: hay un grupo independiente que más o menos lo mantiene vivo). Los encargados por ambas compañías decidieron que el volumen de información que manejaban no se podía gestionar con las viejas «biblias» analógicas, así que contrataron a un antiguo fan con conocimientos informáticos, Leland Chee, para crear una base de datos sobre dicho Universo. Así nació el Holocrón.

En 2012, el Holocrón contenía 55 000 entradas, incluyendo unos 19 000 personajes, 2 900 especies, 5 300 mundos y  2 100 diferentes tipos de vehículos.

«Mientras, haya un Holocrón, no habrá un reboot de Star Wars» aseguraba un muy equivocado Leland Chee en el blog oficial de la compañía. Este «canon» del Universo Expandido abarcaba millones de años, decena de novelas, centenares de cómics,  varias series de televisión, hasta tres juegos de rol (el primero de ellos, esencial en la creación del universo expandido que nos ocupa) y videojuegos en todos los soportes imaginables.

El 25 de abril de 2014, Disney anunció el Apocalipsis: todo ese material dejaba de ser canon oficial, excepto las seis películas y la serie Clone Wars (la segunda, no la obra maestra de Tartakovsky) y pasaba a ser parte de algo llamado «Star Wars Legends», algo así como una realidad alternativa (no es que la realidad «realidad» fuera real, pero ya me entendéis…)

De un plumazo, se hacía tabula rasa para generar una «narrativa sin dependencias». Hay muchas páginas en la red en la que se establecen los diversos y simpáticos «niveles de canon» de lo que existe en la actualidad, cuyo volumen de momento es asequible: las novelas de Rumbo a Star Wars..., la nueva línea de cómics, la juvenil, pero muy digna, Star Wars: Rebels

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Marcos Torres en Tumblr. Capt.Phasma is alive. Fan-art, lápices de color.

Mi única interacción con el nuevo canon ha sido Imperio destruido, una mini-serie de cómics  que cuenta la historia de los padres de Poe Dameron, uno de los protagonistas de la película, y que, la verdad, me ha parecido bastante floja…

¿Era necesaria esta obliteración de uno de los universos compartidos más sólidos y duraderos de esta volátil cultura pop nuestra? Lo cierto es que era de esperar para los materiales que trataban hechos posteriores a El Retorno… (jamás te perdonaré haber perdido a Thrawn, J.J.Abrams), pero el resto no molestaba mucho, así que habrá que sospechar de los oscuros motivos comerciales habituales.

Para mi, lo importante es lo que creo que implica la decisión: las nuevas películas están hechas pensando en una generación nostálgica, desde luego, pero no para los aficionados hardcore que han invertido su tiempo (y dinero) en un «universo expandido» de usar y tirar. Ver la película me reforzó esta sensación.

Y las letras se alejan en el oscuro espacio…

Si tras la fanfarria y las letras no se te ponen los pelos de punta, no eres un auténtico fan y punto. Independientemente de cualquier otra consideración, El Despertar de la Fuerza se despliega como una película trepidante, con grandes valores de producción, banda sonora discreta, buenos personajes y unas batallas espaciales flipantes. Qué menos.

Lamentablemente, no es la película que esperaba.

Empieza realmente bien, presentando los personajes de manera clara y efectiva. Es magnífico que la protagonista sea una chica, aunque solo sea para ver los problemas que está causando a los fabricantes de “figuras de acción” (honra a Abrams que se posicionara claramente en contra de la ausencia de Rey y Phasma entre las figuras de Hasbro). Se perdona que Jakku sea una copia de Tatooine y se aprecian los esfuerzos por usar menos CGI y más efectos reales. Me encanta BB8.

Hacia la mitad de la película, la cosa se viene abajo. Harrison Ford (y Chewacca) se comen la película en cuanto aparecen, pero el argumento empieza a resultar alarmantemente familiar. A la sensación de déjà vu se le suman las extrañas casualidades que facilitan que la historia siga adelante sin excesivas complicaciones en el guión: una nave que, vaya, resulta ser el Halcón Milenario, la improbable aparición de su dueño, una reliquia que aparece en el primer sitio en que te paras a descansar o un mapa galáctico justo en el robot que está al fondo…

Al parecer, no hace falta esforzarse demasiado en hacer encajar las piezas con un buen argumento. Total, es ciencia ficción. Peor, es un space opera.

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Kile Jorve en Tumblr. So, I’m doing a thing Fan-Art

Además, creo que la película peca de precipitación: todo parece pasar el mismo día. La construcción de inquebrantables amistades (o más que eso) basadas en interacciones mínimas tampoco ayuda a asentar la película. Y venga a escupir referencias: ¿otra Estrella de la Muerte, de verdad? ¿Otra vez los escudos, el punto débil, el desembarco, el emperador y su discípulo, el enfrentamiento paterno – filial? Eso sin entrar a valorar a «Darth Emo», ese poco convincente y presuntamente torturado malvado tentado por la Luz.

No hay nuevos planetas. No hay nuevas especies. Casi no hay nuevas naves. Pero quizá lo que más echo de menos sea el trasfondo.

¿Dónde está el Imperio? ¿Qué rayos es esto de la Primera Orden? ¿Por qué hay una Rebelión separada de la Nueva República? ¿Y era necesario destruirla nada más empezar, antes de que le cogiésemos cariño? Han reducido el escenario a la mínima expresión, quizá para evitar dolores de cabeza al nuevo fandom. O para rellenarlo luego con un nuevo canon (¿alguien ha dicho: «os prometemos que no volveremos a destruir el Universo»?).

Creo que lo que pasa es que Abrams y su equipo han decidido hacer  una película homenaje a la obra de Lucas, muy similar a lo que hizo en Super 8 con la obra de Spielberg. Seguramente, el muy loable objetivo es satisfacer a todos. Por un lado, la nostalgia de los que, como yo, vimos siendo niños La Guerra de las Galaxias (antes de que se llamara Una Nueva Esperanza). Y a la vez, atraer una nueva generación de fans jóvenes, dispuestos a gastar dinero a mansalva durante la próxima década en productos de merchandising y un nuevo Universo Expandido.

Pero yo no quería un homenaje. Muchos no queríamos un homenaje. Queríamos que la tercera trilogía profundizara en la batalla cósmica del bien y el mal. Queríamos la capacidad tolkieniana de George Lucas en la creación de planetas, especies y naves, sin sus evidentes problemas para contar historias interesantes.

Uno de mis hermanos, nada sospechoso de frikismo, lo resumió lapidariamente: «¿Querías que Disney  hiciera Juego de Tronos, repleto de política, sexo y sangre?» Sí, lo quería, pero Disney ha hecho una película de Disney, claro.

Supongo que hay un sitio y un tiempo para cada cosa. Después de todo, si quieres buena ciencia ficción adulta, ahí tienes la maravillosa Saga.

NOTA: Si os interesa un análisis detallado de la película desde la perspectiva de un grupo de auténticos fans, no podéis dejar de descargaros el podcast de La Fosa del Rancor dedicado a El Despertar… Tres horas de amor a Star Wars empaquetado, que he disfrutado como un enano.

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Quena y el Sacramús, de astronautas del pasado y la ingenuidad de los niños

En un ataque de nostalgia y tras varias lecturas “trascendentes”, opté por entregar mi dispendio mensual en cómics a Dolmen Editorial —que ha encontrado un filón (y que sigan, eh) explotando recuerdos infantiles de aficionados cuarentones—, y adquirir el primer volumen de Quena y el Sacramús. Así, casi tres décadas después, pude conocer el final de las andanzas del pequeño extraterrestre en el Continente de las Dos Lunas… y, más importante aún, ¡¡que, mientras no mirábamos, habían seguido teniendo nuevas aventuras!!

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Portada del número 1 de Spirou Ardilla, con la presentación de Quena y el Sacramús

Entre 1979 y 1980, se publicó en España la revista Spirou Ardilla, que reproducía materiales de la muy mítica y muy franco-belga Spirou. En ella conocimos al propio Spirou (y Fantasio), a Bill y Bolita, a Johan y Pirluit, a Papyrus y, por supuesto, a quienes hoy nos ocupan: Quena, el Sacramús y todo el Universo que los rodea.

Spirou Ardilla nos trajo una forma de contar historias con tebeos completamente distinta a la que se publicaba en los Mortadelo a los que estábamos habituados. Historias más largas y complejas, con temas mucho más sofisticados y ambientes exóticos e imaginativos… No es de extrañar que muchos nos convirtiéramos en fans irredentos de aquellos personajes, más “redondeados”, más fantásticos pero, a la vez, más cercanos a nuestros sueños…

Por ejemplo: Quena. Vive su apacible vida en la campiña francesa con su tío, el arqueólogo Jorge Guijarro, quién lo acogió durante un viaje al Perú… hasta que un día descubre un platillo volante y a su tripulante, el Sacramús (Scrameustache en francés). Él mismo se presenta como un animal super-inteligente, entrenado para explorar otros mundos. Pronto ambos formarán un equipo inseparable, que se enfrentará a múltiples aventuras que se desarrollarán en Francia, en un mítico Perú incaico o en Quebec, en la Tierra y el espacio exterior, pasando por la Atlántida y, en ocasiones, cruzando la barrera del tiempo…

Los españolitos llegamos a conocer los cinco primeros álbumes de las aventuras del dinámico dúo: los tres que ahora reedita Dolmen, más El tótem del espacio y El fantasma del Cosmos (por problemas de distribución, yo me quedé a mitad de El continente de las dos lunas). Después de eso, nada. No es de extrañar la frustración de algunos aficionados como la de Eduardo Joaquín, responsable de una de las pocas reseñas que existían en español y que no me resisto a enlazar aquí pese a su antigüedad.

El autor: Gos (y su hijo)

Roland Goossens, conocido como Gos, es el creador del Sacramús. Militar de carrera, tuvo la muy peculiar misión de administrar los informes y fotografías relacionadas con el fenómeno OVNI para un despacho de la OTAN, lo que sin duda influiría en sus guiones de años posteriores.

Lápices de Gos para el volumen 41
Lápices de Gos para el volumen 41 (c) Gos, Walt & Glénat.

En su corazón, Gos siempre había querido dibujar y tras conocer a Peyo (el creador de Los Pitufos) terminó en el estudio de este, mano a mano con otras grandes firmas de la historieta franco-belga, como Walthéry (dibujante de la conocida Natachacuyos primeros guiones son suyos) o Derib (Yakari). Tiene el privilegio de ser el único autor cuyo nombre aparece en un álbum de Los Pitufos junto al de Peyo (Los Pitufos y el Ketekasco).

Tras un periodo colaborando con Tillieux en la conocida serie Gil Pupila, el 23 de noviembre de 1972 en el número 1806 de Spirou se presentaría la obra de su vida: Quena y el Sacramús:

“Los había creado con anterioridad, pero no los había usado porque no me consideraba técnicamente a punto.” —comentó Gos en una entrevista concedida en 2010 a la web francesa ActuaBD.— “Advertí a Maurice (Tillieux) que un día sacaría ese guión del cajón para ilustrarlo (…). Él me aconsejó que esperara a estar listo” (1).

El año siguiente se edita el primer álbum recopilatorio: El heredero del Inca y, desde ese momento en adelante, de forma casi ininterrumpida, los volúmenes han seguido apareciendo hasta alcanzar nuestros días, incluyendo las visicitudes de un cambio de editorial de Dupuis a Glénat…

Sin duda, buena parte de esta longevidad se debe a que el universo del Sacramús está compartido, desde 1982, por el hijo de Gos, Walter Goossens, que suele firmar como Walt. Sea como sea, las aventuras del Sacramús han cautivado a generaciones de niños franceses durante más de cuatro décadas. Quizá el secreto esté en el espíritu que Gos quiso insuflar a su personaje:

Siempre quise que mi extraterrestre fuera divertido, amable, que hubiera venido tan solo para conocer cómo viven los seres humanos. Estaba muy lejos de lo que los estadounidenses hacían en sus cómics. Lo asocié con un ser humano. ¡Un poco la realización de mis sueños de cuando era niño y jugaba solo! (ActuaBD)

Gos y Walt, creadores del Sacramús
Gos y Walt, creadores del Sacramús

Los guiones de Gos y Walt son ingenuos y mezclan sin solución de continuidad la ciencia-ficción, los elementos fantástico-sobrenaturales y la pura aventura, todo ello trufado con mucho humor. Su destinatario es el público infantil y en general transmite una idea bucólica, pacifista y de buena voluntad. El estilo remite con fuerza al maestro Peyo, muy en particular en el diseño de fondos y paisajes, por los que no nos extrañaría ver aparecer a los mismísimos Johan y Pirluit.

Por otro lado, Gos se reveló como un eficaz y convincente diseñador de naves espaciales: es fácil enamorarse del muy moderno “pasaportodo”, del platillo volante del Sacramús o las naves del Continente de las Dos Lunas o los Galaxianos.

La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales
La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales

Edición Dolmen, volumen 1

La edición que nos trae Dolmen es, como resulta habitual, magnífica. Incluye tres historias: El heredero del Inca, El mago de la Osa Mayor y El continente de las Dos Lunas. La primera está algo lastrada por la necesidad de presentar a los personajes, pero sigue siendo extremadamente divertida y fascinante. El argumento plasma buena parte de las enloquecidas teorías de Eric Von Däniken, muy en boga en los años 70. Más sobre esto después.

El mago de la Osa Mayor es la más cómica y la más floja del volumen, girando alrededor de un mago sobrenatural de confusas intenciones que se dedica a transmutar a las personas en semi-animales: aún recuerdo vivamente al hombre-pez, que solo se sentía bien metiendo la cabeza en un barril de agua… El continente de las Dos Lunas, en cambio, es un tour-de-force de ideas desatadas en sus 44 páginas. Desarrollado entre nuestro planeta y el planeta originario del Sacramús, que (¡spoiler!) en una improbabilidad de proporciones cósmicas resulta ser el del propio Quena, nos pasea por parajes cósmicos y alienígenas, nos dibuja una maravillosa tecnología y… nos presenta a los Ramuchas, claro.

El volumen se completa con artículos sobre Gos (de Alfons Moliné) y la serie (de Carlos de Gregorio), además de material gráfico diverso de gran interés (portadas, bocetos, etc.), culminando la cuidada edición a la que Dolmen nos tiene acostumbrados. Estamos deseando que la colección siga adelante y nos regale nuevas aventuras de los dos personajes, como hace ya con las de Johan y Pirluit.

La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.
La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.

Una serie longeva con mucho futuro

“No soy consciente de haber hecho cuarenta álbumes —confesaba Gos en la mencionada entrevista—. Cuando creé la serie, me dije que si podía hacer tres o cuatro, sería genial. Y entonces, la serie tuvo un éxito inmediato (…). No noto que el tiempo pase” (ActuaBD).

Como ya he comentado, lo que más me ha alegrado de la edición de Dolmen es descubrir que las aventuras de Quena y el Sacramús se han alargado durante las últimas cuatro décadas y que ahora hay nada más y nada menos que 42 volúmenes esperándonos. En la página de Glénat es posible adquirir todos los números en perfecto francés, que no me resisto a enumerar (Aquí en francés con las portadas):

  1. L’Héritier de l’Inca (El heredero del Inca, Dupuis, noviembre 1973, Guión y Dibujos de Gos)
  2. Le Magicien de la Grande Ourse (El mago de la Osa Mayor, Dupuis, noviembre 1974, Guión y Dibujos de Gos)
  3. Le Continent des deux lunes (El continente de las Dos Lunas, Dupuis, junio 1976, Guión y Dibujos de Gos)
  4. Le Totem de l’espace (El tótem del espacio, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  5. Le Fantôme du Cosmos (El fantasma del Cosmos, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  6. La Fugue du Scrameustache (La fuga del Sacramús, Dupuis, julio 1978, Guión y Dibujos de Gos)
  7. Les Galaxiens (Los Galaxianos, Dupuis, enero 1979, Guión y Dibujos de Gos)
  8. La Menace des Kromoks (La amenaza de los Kromoks, Dupuis, enero 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  9. Le Dilemme de Khéna (El dilema de Quena, Dupuis, octubre 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  10. Le Prince des Galaxiens (El príncipe de los Galaxianos, Dupuis, octubre 1981, Guión y Dibujos de Gos)
  11. Le Renégat (El renegado, Dupuis, julio 1982, Guión y Dibujos de Gos)
  12. La Saga de Thorgull (La saga de Thorgull, Dupuis, octubre 1983, Guión y Dibujos de Gos)
  13. Le Secret des Trolls (El secreto de los trolls, Dupuis, octubre 1984, Guión de Gos – Dibujo de Gos y Walt)
  14. Les Kromoks en folie (La locura de los Kromoks, Dupuis, octubre 1985; Guión de Gos y Seron – Dibujos de Gos, Seron y Walt)
  15. Le Stagiaire (El aprendiz, Dupuis, octubre 1986; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  16. Le Grand Retour (El gran regreso, Dupuis, noviembre 1987; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  17. Les Galaxiens s’en vont en gags (Los Galaxianos bromistas, Dupuis, junio de 1988; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  18. D’où viens-tu, Scrameustache? (¿De dónde vienes, Sacramús?, Dupuis, abril 1989, Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  19. Les Figueuleuses (2) (Dupuis, noviembre 1989, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  20. Le Sosie (El doble, Dupuis, julio 1990; Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  21. L’Œuf astral (El huevo astral, Dupuis, mayo 1991 Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  22. Chroniques galaxiennes (Crónicas galaxianas, Dupuis, enero 1992; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  23. La Caverne tibétaine (La caverna tibetana, Dupuis, octubre 1992 Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  24. Le Cristal des Atlantes (El cristal de los Atlantes, Dupuis, octubre 1993, Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  25. Le Bêtisier galaxien (El gazapo galaxiano, Dupuis, abril 1994; Guión de Gos, François Gilson, Walt – Dibujos de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  26. Les Enfants de l’arc-en-ciel (Los niños del arco iris, Dupuis, novembre 1994; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  27. Les Naufragés du Chastang (Los náufragos de Chastang, Dupuis octubre 1995 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  28. Les Petits Gris (Los pequeños gris, Dupuis, abril 1997, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  29. Le Président galaxien (El presidente galaxiano, Dupuis, noviembre 1997; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  30. L’Épreuve du sablier (La prueba del reloj de arena, Dupuis, septiembre 1998; Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  31. La Fontaine des mutants (La fuente de los mutantes, Dupuis, noviembre 1999, Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  32. Tempête chez les figueuleuses (Tempestad en el planeta de los figueuleses, Dupuis, agosto 2001; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  33. Le Réveil du mirmidon (El ascenso del mirmidon, Dupuis, febrero 2002 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  34. Le Retour de Falzar (El regreso de Falzar, Dupuis, agosto 2003; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  35. L’Antre de Satic (La guarida de Satic, Glénat, enero de 2005, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Benoit Goossens)
  36. Casse-tête olmèque (Rompecabezas Olmeca, Glénat, enero 2006 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  37. Les Exilés (Los Exiliados, Glénat, enero de 2007 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  38. L’Elfe des étoiles (El elfo de las estrellas, Glénat, enero 2008 Guión y Dibujo de Gos – Color de Liliane Labruyère)
  39. La Clé de l’hexagramme (La llave del hexagrama, Glénat, marzo 2009 SGuión y Dibujo de Gos y Walt)
  40. Les Passagers clandestins (Los pasajeros clandestinos, Glénat, junio 2010 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  41. Le lauréat “K22” (El laureado “K22”, Glénat, mayo 2011 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  42. Le géant d’Imenoca (El gigante de Imenoca, Glénat, febrero 2014 Guión y Dibujo de Gos)

Naturalmente, a partir del número 5, las traducciones son estrictamente no oficiales (habrá que esperar a Dolmen, guiño, guiño…). En España no conocemos siquiera a los “galaxians”, personajes que aparecen a partir del número 6 y que adquieren gran importancia a lo largo de la serie. De carácter claramente cómico e iguales entre sí, parece que son un reflejo de Los Pitufos del maestro Peyo…

El sacramús,  los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6
El sacramús, los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6

Existe una página “oficial” del personaje, que está “en construcción”, al parecer desde hace algún tiempo: www.scrameustache.com. En ella se menciona el proyecto de una serie de animación (para un público muy infantil, según dicen en la productora), prevista para 2016. Os dejamos aquí una muestra de la misma, para que juzguéis por vosotros mismos:

Un epílogo personal: El Sacramús y la paleoarqueología

Alrededor de los diez años, experimenté un extraño fenómeno: vivía en el campo, en una casa en Thy-le-Chateau, un pueblo a unos veinte kilómetros al sur de Charleroi, lejos de otras casas (…). Construí una pequeña noria, y quise probarla en el río, en una zona en la que transcurría entre grandes setos de espinos. De repente, el ambiente que me rodeaba cambió. El canto de los pájaros, que causaban un alboroto infernal, cesó de repente. Entonces vi luces de color amarillo-anaranjado detrás de los setos. ¡Nunca había tenido tanto miedo en mi vida! Siempre he pensado que había algo detrás de aquel seto de espinos (…). Más tarde, en el ejército me encargaron clasificar documentos sobre ovnis. Recibía todas las semanas cuatro o cinco observaciones. Pensaba: “Si hay tantas, ¡los OVNIS deben existir de verdad! “. Así es como, sin darme cuenta, nació el Sacramús. Los extraterrestres me lo habían ordenado (risas).

Así comentaba Gos su más cercano “encuentro en la tercera fase” en la ya mencionada entrevista de 2008. No quiero terminar la entrada sin traer a colación el recuerdo de otro cómic, mucho menos inocente, que tengo vinculado en mi memoria a El heredero del Inca. En concreto, es este:

Los Dioses del Universo 1 - Aterrizaje en los Andes - página 1
Los Dioses del Universo 1 – Aterrizaje en los Andes

Nada más y nada menos que el primer volumen de la versión en cómic de las ideas de Eric Von Däniken, el famoso “divulgador” de las teorías de los antiguos astronautas. Lo publicaron en 1979 y llegó a haber seis volúmenes, que abarcaban desde la construcción de Nazca hasta la destrucción de la Atlántida, pasando por Sodoma y Gomorra…

La lectura de este material se vio muy reforzada por el sobrevuelo de Nazca del Pasaportodo (“De aquí partieron las astronaves llegadas de mi planeta hace diez mil años”, nos informa el Sacramús).

El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca
El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca en El heredero del Inca

Si a esta mezcla añadimos la mítica serie de TV Proyecto Libro Azul (también llamada Proyecto UFO: Investigación OVNI, la de “Ezequiel vio la rueda…”) y la ávida lectura de El Triángulo de las Bermudas, de Charles Berlitz y ¡listo!: ya tenemos un pequeño ufólogo en el mundo…

Por suerte, se me pasó pronto, pero aún conservo una notable bibliografía sobre el tema. Y algo bueno salió de ello: me convirtió en un gran aficionado a la astronomía. La ciencia tiene oscuros derroteros…


(1) Perdón de antemano por la sin duda pésima traducción de los párrafos aquí extractados: mi dominio del idioma de Verne ya no es lo era en mis tiempos mozos.

(2) No tengo ni idea de cómo traducir “Figueuleuses”, que son una raza de aspecto roedor y vestimenta hawaiana que sufren una tempestad en el volumen 32…

El clásico de los clásicos, en cómic… y solo con 40 años de retraso

En 1992, se publicó en EE.UU. una adaptación al cómic de la madre de todas las películas de culto de ciencia-ficción: Forbidden Planet (1956, Planeta prohibido). Los autores son David Campiti al guión y Daerick Gross, sr. al dibujo.

La versión sigue muy de cerca el desarrollo de la película y los autores aseguran que se utiliza material del guión original que nunca llegó a ver la luz para completar la historia y los diálogos. El dibujo es algo “pictórico” para mi gusto y un tanto estático: la mayoría de las páginas dobles están cubiertas por un paisaje alienígena a modo de fondo, sobre le que se calan las viñetas, como se ve en el ejemplo…

En todo caso, es muy interesante revisar la historia transportada a este otro medio, en una obra que, hasta donde sé, no llegó a publicarse en nuestro país.

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Carta de Philip K. Dick tras ver un avance de Blade Runner

La carta de Dick está dirigida a Jeffrey Walker, que trabajaba promocionando la película para la productora (The Ladd Company). Fue revelada por la familia en 2012. Philip K. Dick es el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?, 1968), en la que se basa (de forma muy libre) Blade Runner.

Según Wikipedia, había existido un guión desde muchos años antes de que Ridley Scott se hiciera cargo del proyecto, pero Dick siempre había sido muy crítico con él. Al parecer, el autor desconfiaba sobre la manera en que la historia se adaptaría al nuevo medio. También rechazó realizar la novelización de la película. Pero cuando  pudo ver algunos de los efectos especiales que daban forma a Los Ángeles en 2019, su percepción  cambió completamente: “es exactamente como lo había imaginado”.

Tras el pase privado, Dick y Scott hablaron de la historia y los personajes de Blade Runner de forma abierta y cordial y, pese a sus amplias diferencias de opinión (Scott había confesado que no había leído la novela original), desde ese momento el escritor dio su completo apoyo a la adaptación, como queda claro en la carta que reproduzco.

Dick moriría cinco meses después de escribir la misiva, sin llegar a ver estrenada la película.

11 de octubre de 1981

Estimado Jeff,

Por casualidad, esta noche he podido ver el programa de TV del Canal 7 “Hurra por Hollywood” que incluía un avance de BLADE RUNNER. (Bueno, para ser honesto, no lo vi por casualidad; alguien me avisó que BLADE RUNNER iba a ser parte del programa, y que procurara verlo). Jeff, tras ver el programa —y especialmente después de oír a Harrison Ford comentar la película— he llegado a la conclusión que esto desde luego no es ciencia ficción; no es fantasía; es exactamente lo que Harrison dijo: futurismo. El impacto de BLADE RUNNER va a ser simplemente abrumador, tanto sobre el público como sobre los creativos —y, creo, sobre la ciencia ficción como campo. Ya que he estado escribiendo y vendiendo trabajos de ciencia ficción durante treinta años, esto es algo que reviste cierta importancia para mi. Con todo candor, debo decir que nuestro campo se ha ido deteriorando continua y gradualmente durante los últimos años. Nada de lo que hemos hecho, individual o colectivamente, es comparable a BLADE RUNNER. Esto no es escapismo; esto es super realismo, tan áspero y detallado y auténtico y malditamente convincente que, bien, tras el avance, encuentro mi normal y cotidiana “realidad” pálida en comparación. Lo que estoy diciendo es que colectivamente habéis creado una forma nueva, única de expresión artística, gráfica, nunca vista antes. Y, pienso, BLADE RUNNER va a revolucionar nuestras concepciones de lo que es la ciencia ficción y, aún más, de lo que puede ser.

Déjeme resumirlo de esta forma. La ciencia ficción se ha ido asentando lenta e ineluctablemente en una muerte por monotonía: se ha convertido en endogámica, derivativa, viciada. De repente, llegáis vosotros, algunos de los mayores talentos que existen actualmente, y ahora tenemos una nueva vida, un nuevo comienzo. Y respecto a mi participación en el proyecto BLADE RUNNER, solo puedo decir que no sabía que uno de mis trabajos o un conjunto de mis ideas, pudiera escalarse hasta tan sorprendentes dimensiones. Mi vida y trabajo creativo están justificados y completos gracias a BLADE RUNNER. Gracias… y va a ser un éxito comercial increíble. Va a ser invencible.

Cordialmente,

Philip K. Dick

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Mi primera lectura de ciencia-ficción

Tengo un recuerdo relativamente claro de mis primeras andanzas como lector. El primer libro que recuerdo era de Los Picapiedra (aún lo conservo). Después llegaron un atlas y “De grumete a almirante” de Frederick Marryat… Y muchos más, claro… Sin embargo, no tengo tan claro cuál fue la primera obra relacionada con la ciencia-ficción que leí. Así que, tras algo de arqueología en una reciente visita al hogar ancestral, me he encontrado con una posibilidad muy cierta de ser mi primera lectura de ciencia-ficción: “El ratón Miguelito y su nave interplanetaria”.

Esta entrada esta dedicada con todo cariño a mi tío, Eusebio Álvarez Gordillo. Espero que, al final, llegara a la Luna en su nave espacial.

Se trata de un libro infantil, claro. ¿Acaso empezaste leyendo a Philip K. Dick? Ni siquiera es mío: perteneció a mi tío Eusebio (cuyo nombre llevo) y es uno de los pocos libros que había en mi casa antes de que comenzara a comprarlos yo. Así que lo he rescatado, he hecho algo de investigación en la red y, finalmente, lo he traído al siglo XXI, en parte como homenaje a mi tío y en parte como ejercicio de nostalgia…

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La colección original

Little Golden Books es el nombre de una de las colecciones más importantes de libros infantiles de los Estados Unidos. Su historia se remonta a 1942, cuando nacieron de la mano de Simon & Schuster. Tras cambiar varias veces de manos, la colección llega hasta nuestros días, en que es propiedad de Random House. Entre sus activos, el libro infantil más vendido de la historia norteamericana: The Poky Little Puppy, del que se han vendido 15 millones de ejemplares. Los libros de Pocoyo, por ejemplo, se editan dentro de esta colección.

La colección abarcaba (y abarca) numerosos temas: cuentos, fábulas, adaptaciones de clásicos, temas religiosos, divulgación de la naturaleza… Y también se especializó desde muy pronto en explotar los personajes que hacían las delicias de los niños en otros medios. Primero el cine y luego la televisión. Los personajes de Disney estuvieron entre los primeros en pasar a formar parte de los Golden Books.

Miguelito lee el periódico
“Escucha esto”, dijo el Ratón Miguelito después de leer el diario de la tarde. “¡Un Gran Concurso!¡Premio de Cincuenta mil pesos para la persona que logre hacer un Viaje de Ida y Vuelta a la Luna!”

Los autores

Mickey Mouse and His Space Ship se publicó en 1952. Fue escrito por Jane Werner Watson (1915-2004), una autora especializada en libros infantiles cuya producción se centró en los años 50. No dejó excesiva huella, dados los magros resultados que se encuentran en la red. En GoodReads hay una relación de algunas de sus obras. Hizo muchas de tema religioso, pero también sobre elfos y magia. Al parecer, también actuó como editora de muchos “Little Golden Books” (aparece reseñada como tal en la entrada Eloise Wilkin, en Wikipedia).

La obra más conocida de Werner es The Golden Treasury of Elves and Fairie, aunque sea principalmente por sus ilustraciones, de la mano de Garth Williams. Me parece curioso que en los 80 escribiera una novela de ciencia-ficción para “jovenes adultos” (The Case of the Vanishing SpaceShip).

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“En unos momentos, había logrado abrir las puertas. En otros cuantos segundos estaba empujando la preciosa nave interplanetaria”

Algo más complejo es encontrar a los responsables de las ilustraciones. En el libro se especifica “Dibujos por los estudios de Walt Disney”, con un “adaptado por Milton Banta y John Ushler” a continuación. En otras referencias, ambos aparecen como ilustradores. Banta solo aparece citado en un segundo Litttle Golden Book (Mickey Mouse and Pluto Pup). Más suerte tenemos con John Ushler. Ushler era ilustrador de plantilla de la Western (que poseía los Golden Books en esta época), dónde se especializó en los dibujos para Disney. En 1962, se convertiría en miembro del Disney Comic Strip Department, donde dibujó tiras diarias (strips) como Scamp, Bo Bummel, Roy Rogers y Pier 19 y dominicales (sundays) como Disney’s Treasury of Classic Tales y Uncle Remus (personaje de la controvertida “Canción del Sur“).

La traducción

Cualquiera que haya leído cómics antes de los 80 conoce a la Editorial Novaro, el titan hispano de los tebeos, que desde México se encargó de traducir y publicar para los no angloparlantes a los superhéroes de la DC, entre otros muchos. Tuvo una sede en Barcelona, desde donde se crearon muchos de los tebeos que se distribuyeron por todo el mundo. Las traducciones de Novaro siguen las recomendaciones de la Secretaría de Educación Pública mexicana que, entre otras cosas, recomendaban evitar nombres y referencias inglesas: de ahí que la mayoría de los personajes y lugares tuvieran nombres “españolizados” (Bruno Díaz por Bruce Wayne, Villachica por Smallville…)

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Lo cierto es que el único sitio que he visto versiones hispanizadas de los personajes de Disney es en El ratón Miguelito y su nave interplanetaria. Aquí, Mickey es Miguelito, Donald es Pascual, Goofy es Tribilín, Daisy es Rosita, Minnie es Mimi y Pete Pata Palo es Pedro Pata de Palo. Del traductor, George Godoy, no he podido encontrar más que referencias a diversas traducciones de libros infantiles para Novaro.

No está claro cuándo se publicó la versión en español, pero debió ser en la década de los 50. En España, Novaro publicitaba sus colecciones en ABC en 1963. La referencia más temprana que he encontrado es en un  documento llamado “Las publicaciones mexicanas para niños“, del año 1960. Para su autora (Catedrática de la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas, nada menos), “la traducción está mal hecha”, pero “las ilustraciones son buenas”. Coincido básicamente con ella.

La historia

¡Ah, la historia! Bueno, es un cuento infantil y como es natural, su argumento es extremadamente sencillo: Mickey y Donald (Miguelito y Pascual) construyen una nave espacial para ganar un premio de 50.000 pesos al primero que visite la Luna. Pete Pata Palo se cruza en su camino y les roba la nave… Debo haberla leído siendo muy niño ya que recuerdo perfectamente tanto el argumento como los dibujos que, a mi parecer, son bastante buenos.

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“Haciendo oscilar su destornillador desprendió un trozo de roca de la luna”

En la entrada he colocado algunas de mis ilustraciones favoritas… Pero también he preparado una edición “facsímil” del libro. He retocado la portada para arreglar los daños del tiempo y he intentado eliminar los trazos de colores que alguna mano infantil (que no descarto fuera mía) hizo sobre las diversas páginas. Hay alguna distorsión, pero no quiero dañar más el libro. He usado el formato CBR para empaquetar los escaneados, porque me parece que es el menos intrusivo y más universal. Cualquier lector de cómics puede abrirlo.

Pulsa en la imagen y acompaña a Miguelito, Pascual y a sus amigos en una aventura que nos lleva, nada más y nada menos, ¡¡hasta la Luna!!

Portada de El Raton Miguelito y su nave espacial
Portada “restaurada” de “El Raton Miguelito y su nave espacial”

Dani Futuro, el largo camino hacia la ciencia-ficción adulta

Conocí a Dani Futuro a principios de los 80, al comprar un “retapado” de la poca existosa edición en cuadernillos de Toutain. Este personaje fue creado por Carlos Giménez y Victor Mora allá a finales de los 70 y tuvo una convulsa historia bibliográfica que os recomiendo leer en Tebeosfera.

La historia es, básicamente, una space-opera bastante típica y divertida en general, con buenos temas y un Giménez a punto de llegar a la cumbre de su capacidad artística (justo antes de, por ejemplo, la muy personal y recomendable “Hom” o las historias de “Érase una vez el futuro”).

Las historias de Dani, Iris, el doctor Dosian, Jorge el robot o la astronave taquiónica “Galaktos” son ingenuas, pero marcan una clara transición hacia obras de ciencia-ficción en el cómic de clara orientación adulta. Y ahora, gracias a Panini disponemos de la obra completa en una edición muy cuidada. Muy recomendable como regalo para las fiestas para los amantes de los clásicos…

(Nota de antiguo comprador de comics: Para los que no lo sepan, un retapado es una recopilación de varios cuadernos de comics agrupados en una tapa de cartón bastante fea para generar de forma artificial un “tomo”. Era una manera bastante habitual de librarse de los excedentes no vendidos)

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