Es un Universo muy pequeño, Chewie

Star Wars es algo más que una película o una serie de películas. O lo era. Es cierto que la trilogía original significó una nueva forma de hacer ciencia ficción en el cine, dio nacimiento al merchandising como factor financiero a considerar y generó el primer mito pop contemporáneo. También es cierto que la segunda trilogía destruyó mucho de eso, convirtiendo las aventuras de Luke, Leia y Han en una «franquicia» más, y no de las mejores… Así pues, ¿dónde encaja en el esquema del universo este nuevo Episodio, este Despertar de la Fuerza?

Una gran conmoción sacudió a la Fuerza cuando Disney anunció en octubre de 2012 la adquisición de Lucasfilm por la bonita cantidad de 4.050 millones de dólares. Bob Iger, CEO de Disney, continuaba así su exitosa política de adquisición de «depósitos de personajes», que había comenzado comprando Pixar a Steve Jobs y que remató con la adquisición de Marvel. Ambas operaciones han repartido felicidad en todos los niveles posibles (desde los fans hasta los accionistas), por lo que parecía que caminábamos hacia un venturoso renacer de la saga galáctica…

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Kimi en Tmblr. A droid in a mission. Fan-Art

Al parecer, antes de la venta, Lucas había comenzado el proceso de creación de las secuelas que completarían la enealogía, cerrando el regreso de Hamill, Fisher y Ford a las mismas. Cuando empezaron las negociaciones con Disney, insistió en que Kathleen Kennedy (la mujer tras muchos de los éxitos de Spielberg en Amblin) fuera su heredera al frente de Lucasfilm, para asegurarse un espíritu afín al timón de la nueva época.

Con ella vino Lawrence Kasdan, el co-autor de El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, primero como consultor y después como guionista, una vez Michael Arndt (Toy Story 3) fuera amablemente invitado a irse tras pedir «…18 meses más para terminar la historia».  La incorporación de Abrams fue en buena parte decisión de Kennedy. Abrams se embarcó en el proyecto como director y co-guionista del «reboot», genero en el que tras su trabajo (magnífico) en Star Trek podría estar encasillándose…

La participación de Lucas en la película es inexistente: figura como «consultor» y es cierto que se presentó con sus ideas para la trilogía en las primeras reuniones. Estas fueron descartadas rápidamente por los nuevos dueños y la relación se enfrió notablemente. Sin duda esto tuvo mucho que ver con la fría opinión del director sobre la película.

Si estáis interesados en profundizar en los entresijos de cómo fabricar un «blockbuster» hollywoodiense, no dejéis de acudir al magnífico El arte de “El Despertar de la Fuerza”, auténtica bitácora de la creación del Episodio VII.

Sobre universos expandidos y gente con tiempo de sobra

Antes de entrar a analizar el resultado de los esfuerzos de estos y otros creadores, permitidme una pequeña disgresión acerca de algo llamado «Universo expandido», del que muchos no habréis oído jamás.

En el año 2000, Lucasfilm entró en negociaciones con Wizard of the Coast,  los creadores de Magic, para desarrollar juegos basados en Star Wars (el segundo juego de rol y un juego de cartas que ya no existe: hay un grupo independiente que más o menos lo mantiene vivo). Los encargados por ambas compañías decidieron que el volumen de información que manejaban no se podía gestionar con las viejas «biblias» analógicas, así que contrataron a un antiguo fan con conocimientos informáticos, Leland Chee, para crear una base de datos sobre dicho Universo. Así nació el Holocrón.

En 2012, el Holocrón contenía 55 000 entradas, incluyendo unos 19 000 personajes, 2 900 especies, 5 300 mundos y  2 100 diferentes tipos de vehículos.

«Mientras, haya un Holocrón, no habrá un reboot de Star Wars» aseguraba un muy equivocado Leland Chee en el blog oficial de la compañía. Este «canon» del Universo Expandido abarcaba millones de años, decena de novelas, centenares de cómics,  varias series de televisión, hasta tres juegos de rol (el primero de ellos, esencial en la creación del universo expandido que nos ocupa) y videojuegos en todos los soportes imaginables.

El 25 de abril de 2014, Disney anunció el Apocalipsis: todo ese material dejaba de ser canon oficial, excepto las seis películas y la serie Clone Wars (la segunda, no la obra maestra de Tartakovsky) y pasaba a ser parte de algo llamado «Star Wars Legends», algo así como una realidad alternativa (no es que la realidad «realidad» fuera real, pero ya me entendéis…)

De un plumazo, se hacía tabula rasa para generar una «narrativa sin dependencias». Hay muchas páginas en la red en la que se establecen los diversos y simpáticos «niveles de canon» de lo que existe en la actualidad, cuyo volumen de momento es asequible: las novelas de Rumbo a Star Wars..., la nueva línea de cómics, la juvenil, pero muy digna, Star Wars: Rebels

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Marcos Torres en Tumblr. Capt.Phasma is alive. Fan-art, lápices de color.

Mi única interacción con el nuevo canon ha sido Imperio destruido, una mini-serie de cómics  que cuenta la historia de los padres de Poe Dameron, uno de los protagonistas de la película, y que, la verdad, me ha parecido bastante floja…

¿Era necesaria esta obliteración de uno de los universos compartidos más sólidos y duraderos de esta volátil cultura pop nuestra? Lo cierto es que era de esperar para los materiales que trataban hechos posteriores a El Retorno… (jamás te perdonaré haber perdido a Thrawn, J.J.Abrams), pero el resto no molestaba mucho, así que habrá que sospechar de los oscuros motivos comerciales habituales.

Para mi, lo importante es lo que creo que implica la decisión: las nuevas películas están hechas pensando en una generación nostálgica, desde luego, pero no para los aficionados hardcore que han invertido su tiempo (y dinero) en un «universo expandido» de usar y tirar. Ver la película me reforzó esta sensación.

Y las letras se alejan en el oscuro espacio…

Si tras la fanfarria y las letras no se te ponen los pelos de punta, no eres un auténtico fan y punto. Independientemente de cualquier otra consideración, El Despertar de la Fuerza se despliega como una película trepidante, con grandes valores de producción, banda sonora discreta, buenos personajes y unas batallas espaciales flipantes. Qué menos.

Lamentablemente, no es la película que esperaba.

Empieza realmente bien, presentando los personajes de manera clara y efectiva. Es magnífico que la protagonista sea una chica, aunque solo sea para ver los problemas que está causando a los fabricantes de “figuras de acción” (honra a Abrams que se posicionara claramente en contra de la ausencia de Rey y Phasma entre las figuras de Hasbro). Se perdona que Jakku sea una copia de Tatooine y se aprecian los esfuerzos por usar menos CGI y más efectos reales. Me encanta BB8.

Hacia la mitad de la película, la cosa se viene abajo. Harrison Ford (y Chewacca) se comen la película en cuanto aparecen, pero el argumento empieza a resultar alarmantemente familiar. A la sensación de déjà vu se le suman las extrañas casualidades que facilitan que la historia siga adelante sin excesivas complicaciones en el guión: una nave que, vaya, resulta ser el Halcón Milenario, la improbable aparición de su dueño, una reliquia que aparece en el primer sitio en que te paras a descansar o un mapa galáctico justo en el robot que está al fondo…

Al parecer, no hace falta esforzarse demasiado en hacer encajar las piezas con un buen argumento. Total, es ciencia ficción. Peor, es un space opera.

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Kile Jorve en Tumblr. So, I’m doing a thing Fan-Art

Además, creo que la película peca de precipitación: todo parece pasar el mismo día. La construcción de inquebrantables amistades (o más que eso) basadas en interacciones mínimas tampoco ayuda a asentar la película. Y venga a escupir referencias: ¿otra Estrella de la Muerte, de verdad? ¿Otra vez los escudos, el punto débil, el desembarco, el emperador y su discípulo, el enfrentamiento paterno – filial? Eso sin entrar a valorar a «Darth Emo», ese poco convincente y presuntamente torturado malvado tentado por la Luz.

No hay nuevos planetas. No hay nuevas especies. Casi no hay nuevas naves. Pero quizá lo que más echo de menos sea el trasfondo.

¿Dónde está el Imperio? ¿Qué rayos es esto de la Primera Orden? ¿Por qué hay una Rebelión separada de la Nueva República? ¿Y era necesario destruirla nada más empezar, antes de que le cogiésemos cariño? Han reducido el escenario a la mínima expresión, quizá para evitar dolores de cabeza al nuevo fandom. O para rellenarlo luego con un nuevo canon (¿alguien ha dicho: «os prometemos que no volveremos a destruir el Universo»?).

Creo que lo que pasa es que Abrams y su equipo han decidido hacer  una película homenaje a la obra de Lucas, muy similar a lo que hizo en Super 8 con la obra de Spielberg. Seguramente, el muy loable objetivo es satisfacer a todos. Por un lado, la nostalgia de los que, como yo, vimos siendo niños La Guerra de las Galaxias (antes de que se llamara Una Nueva Esperanza). Y a la vez, atraer una nueva generación de fans jóvenes, dispuestos a gastar dinero a mansalva durante la próxima década en productos de merchandising y un nuevo Universo Expandido.

Pero yo no quería un homenaje. Muchos no queríamos un homenaje. Queríamos que la tercera trilogía profundizara en la batalla cósmica del bien y el mal. Queríamos la capacidad tolkieniana de George Lucas en la creación de planetas, especies y naves, sin sus evidentes problemas para contar historias interesantes.

Uno de mis hermanos, nada sospechoso de frikismo, lo resumió lapidariamente: «¿Querías que Disney  hiciera Juego de Tronos, repleto de política, sexo y sangre?» Sí, lo quería, pero Disney ha hecho una película de Disney, claro.

Supongo que hay un sitio y un tiempo para cada cosa. Después de todo, si quieres buena ciencia ficción adulta, ahí tienes la maravillosa Saga.

NOTA: Si os interesa un análisis detallado de la película desde la perspectiva de un grupo de auténticos fans, no podéis dejar de descargaros el podcast de La Fosa del Rancor dedicado a El Despertar… Tres horas de amor a Star Wars empaquetado, que he disfrutado como un enano.

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Los Vengadores: La Era de Ultrón (o de Whedon)

Si te gustan los cómics, te gustan los superhéroes… O al menos es la relación habitual que establecen medios y público “general”. Naturalmente, no es cierto y hay muchos amantes del cómic que abominan del género superheroico. Yo no me encuentro entre ellos. Pero sí es verdad que el cine de superhéroes no estaba entre mis favoritos… hasta que llegó a él Joss Whedon.

Aunque el objetivo de esta entrada es dar mi humilde opinión sobre la película del título (os adelanto que me ha gustado), me gustaría aprovechar la ocasión para hacer un veloz repaso de la carrera de su principal responsable. Da la casualidad que es uno de los creadores a los que más admiro dentro del género este que nos ocupa, entre la fantasía, las series de telévisión, la ciencia-ficción y los cómics… el inimitable Joss Whedon.

Además, esto me permitirá hacer, contra mi costumbre, una entrada sin spoilers. Más adelante, intentaré una entrada más “friki” alrededor de las Gemas del Infinito…

Un auténtico cuentacuentos 

Whedon es el director de Los Vengadores y su continuación, Los Vengadores: La Era de Ultrón. También es su guionista. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que deje de ser, sobre todo, el creador de Buffy Cazavampiros, la serie a la que le debemos la invasión de vampiros mediáticos de inicios del siglo. Para los más conocedores del género es el autor detrás de la mítica Firefly.

Pero Whedon es, esencialmente, un narrador, un guionista. Ha participado (muchas veces sin recibir crédito por ello) en los guiones de Waterworld, Speed, Twister y X-Men. Y es responsable en mayor grado de Toy StoryAlien: Resurrección, Atlantis: el Imperio Perdido y Titan A.E…. Supongo que se empieza a ver un cierto patrón. En general las ideas detrás de las películas son buenas pero su realidad fílmica deja que desear (con excepción de Toy Story, claro, por la fue co-nominado a un oscar).

No es de extrañar que se volviera a un medio que esperaba disponer de mayor control creativo: la televisión. Así creó Buffy Cazavampiros (1997-2003) a partir de un telefilme bastante flojo que también guionizó. La serie fue un éxito inmediato y generó una enorme base de fans, un spin-off (Angel, 1999-2004, encarnado por David Boreanaz, posteriormente en Bones) y el “buffyverso“, que incluía Fray, primera incursión de Whedon en el mundo del cómic.

Después vendría Firefly (2002-2003) y sus continuaciones en cómic y película (Serenity, 2005) y la serie Casa de Muñecas (2009-2010). En medio, le dio tiempo a guionizar una de las mejores etapas de Astonishing X-Men (2004-2008) y varias películas (La cabaña en el bosque, 2012) y episodios de series. Finalmente, acabó firmando con el “universo cinemático” de Marvel y desarrolló la serie Agentes de S.H.I.E.L.D y, naturalmente, las dos primeras películas de Los Vengadores.

Joss Whedon en la Comic Con de 2014 Joss Whedon en la Comic Con de 2014

Whedon es un narrador completo y obsesivo en el detalle y el control de su obra (aunque con poco éxito). Le gusta generar “universos completos”, a menudo encabezados por una mujer. Un manipulador nato de su audiencia que sabe como nadie combinar la iconografía pop con la interacción de los personajes. Es especialista en la mezcla de temas y situaciones y en inventar ingeniosas aproximaciones a las historias más manidas. Y se le da de genial meter bromas en medio de las situaciones más tensas.

Segundas partes… mejores

Los Vengadores suponía el punto final y culmen de la “Fase 1” del universo cinemático Marvel. La Era de Ultrón (1) no lo es. Es la mitad de una temporada que concluirá en 2018 con las dos películas de “La Guerra del Infinito“. También es la secuela de la película anterior, claro. Y Whedon se las apaña para combinar ambas realidades usando de forma magistral ese “pathos” que tan bien maneja.

Vestidos de los personajes de la Edad de Ultrón
Los trajes de los Vengadores en el set de la Edad de Ultrón

Con respecto a su predecesora, lo que se obtiene es una película mucho más equilibrada en escala (manteniéndose muy arriba, claro): no existe la terrible diferencia que se apreciaba en la primera de los personajes entre sí y con la realidad cotidiana. Whedon ha aprendido a manejar al enorme elenco de personajes y consigue implicarlos a todos en sendas crisis personales que interaccionan a varios niveles y con la trama principal de forma muy coherente.

Por ejemplo: salí de Los Vengadores odiando a Hawkeye. Sin embargo, en La Era de Ultrón se redime completamente como personaje y su aportación al grupo y al desarrollo de la trama es muy de agradecer. La inclusión de nuevos personajes (los gemelos Maximoff o la Visión) en un escenario superpoblado tampoco se hace extraña, aunque relegue a algunos de los pesos pesados a tramas laterales…

La acción es continua y puede que excesiva para algunos gustos menos “hardcore”, pero cualquier amante del cómic agradecerá las complejas coreografías y las ingeniosas sinergias que Whedon introduce con los poderes de sus personajes. Escenas como la del “Hulkbuster” o la defensa de la llave se convertirán en iconos para las generaciones venideras…

En cualquier caso, es una película… agotadora, que continuamente pasea por el filo del descontrol, que evita por los pelos. Whedon consigue que el Plan de Ultrón sea creíble y mágico, lo que dice mucho de su habilidad como narrador…  Las bromas recurrentes (en especial la del martillo de Thor) y los “one-liners” que le caracterizan son muy de agradecer para aligerar la suspensión de la incredulidad necesaria…

Hay enormes cantidades de “huevos de pascua” y referencias a otros elementos de la franquicia (algo pesados con Agentes de S.H.I.E.L.D, que no sigo) y los aficionados podrán (podremos) destripar la película durante varios meses para buscar claves que ayuden a adelantar los futuros pasos en el universo Marvel, camino a ese guantelete que queremos ver enjoyado…

Josh Brolin (Thanos) en la presentación de

En conclusión…

La película no defraudará a los seguidores acérrimos del género, pero es visionable por casi cualquiera: es muy entretenida y ni siquiera es necesario conocer Los Vengadores para disfrutarla. A mi me parece mejor película que esta, más redonda y coherente y, si me entendéis, más bonita.

Todo lo cual me hace lamentar que Whedon haya decidido declinar la oportunidad de completar la tetralogía (por agotamiento, al parecer), por lo que no será el responsable de la conclusión de esta oleada Marvel. Esperemos que sus sustitutos, Anthony y Joe Russo, directores de Capitán América: El soldado de invierno, estén a la altura.

Según los rumores, es posible que Whedon abandone por completo el Universo Marvel para generar uno nuevo. En una entrevista a Buzzfeed ha sugerido que dicho universo podría tener que ver con “la versión femenina de Batman”. Te seguiremos donde vayas, Joss.


(1) Incidentalmente, la película no tiene nada que ver con la saga denominada La Era de Ultrón (2013), de Bendis, Hitch y Peterson. El argumento recoge historias de diversos momentos de los cómics, aunque no haya un referente específico.

Quena y el Sacramús, de astronautas del pasado y la ingenuidad de los niños

En un ataque de nostalgia y tras varias lecturas “trascendentes”, opté por entregar mi dispendio mensual en cómics a Dolmen Editorial —que ha encontrado un filón (y que sigan, eh) explotando recuerdos infantiles de aficionados cuarentones—, y adquirir el primer volumen de Quena y el Sacramús. Así, casi tres décadas después, pude conocer el final de las andanzas del pequeño extraterrestre en el Continente de las Dos Lunas… y, más importante aún, ¡¡que, mientras no mirábamos, habían seguido teniendo nuevas aventuras!!

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Portada del número 1 de Spirou Ardilla, con la presentación de Quena y el Sacramús

Entre 1979 y 1980, se publicó en España la revista Spirou Ardilla, que reproducía materiales de la muy mítica y muy franco-belga Spirou. En ella conocimos al propio Spirou (y Fantasio), a Bill y Bolita, a Johan y Pirluit, a Papyrus y, por supuesto, a quienes hoy nos ocupan: Quena, el Sacramús y todo el Universo que los rodea.

Spirou Ardilla nos trajo una forma de contar historias con tebeos completamente distinta a la que se publicaba en los Mortadelo a los que estábamos habituados. Historias más largas y complejas, con temas mucho más sofisticados y ambientes exóticos e imaginativos… No es de extrañar que muchos nos convirtiéramos en fans irredentos de aquellos personajes, más “redondeados”, más fantásticos pero, a la vez, más cercanos a nuestros sueños…

Por ejemplo: Quena. Vive su apacible vida en la campiña francesa con su tío, el arqueólogo Jorge Guijarro, quién lo acogió durante un viaje al Perú… hasta que un día descubre un platillo volante y a su tripulante, el Sacramús (Scrameustache en francés). Él mismo se presenta como un animal super-inteligente, entrenado para explorar otros mundos. Pronto ambos formarán un equipo inseparable, que se enfrentará a múltiples aventuras que se desarrollarán en Francia, en un mítico Perú incaico o en Quebec, en la Tierra y el espacio exterior, pasando por la Atlántida y, en ocasiones, cruzando la barrera del tiempo…

Los españolitos llegamos a conocer los cinco primeros álbumes de las aventuras del dinámico dúo: los tres que ahora reedita Dolmen, más El tótem del espacio y El fantasma del Cosmos (por problemas de distribución, yo me quedé a mitad de El continente de las dos lunas). Después de eso, nada. No es de extrañar la frustración de algunos aficionados como la de Eduardo Joaquín, responsable de una de las pocas reseñas que existían en español y que no me resisto a enlazar aquí pese a su antigüedad.

El autor: Gos (y su hijo)

Roland Goossens, conocido como Gos, es el creador del Sacramús. Militar de carrera, tuvo la muy peculiar misión de administrar los informes y fotografías relacionadas con el fenómeno OVNI para un despacho de la OTAN, lo que sin duda influiría en sus guiones de años posteriores.

Lápices de Gos para el volumen 41
Lápices de Gos para el volumen 41 (c) Gos, Walt & Glénat.

En su corazón, Gos siempre había querido dibujar y tras conocer a Peyo (el creador de Los Pitufos) terminó en el estudio de este, mano a mano con otras grandes firmas de la historieta franco-belga, como Walthéry (dibujante de la conocida Natachacuyos primeros guiones son suyos) o Derib (Yakari). Tiene el privilegio de ser el único autor cuyo nombre aparece en un álbum de Los Pitufos junto al de Peyo (Los Pitufos y el Ketekasco).

Tras un periodo colaborando con Tillieux en la conocida serie Gil Pupila, el 23 de noviembre de 1972 en el número 1806 de Spirou se presentaría la obra de su vida: Quena y el Sacramús:

“Los había creado con anterioridad, pero no los había usado porque no me consideraba técnicamente a punto.” —comentó Gos en una entrevista concedida en 2010 a la web francesa ActuaBD.— “Advertí a Maurice (Tillieux) que un día sacaría ese guión del cajón para ilustrarlo (…). Él me aconsejó que esperara a estar listo” (1).

El año siguiente se edita el primer álbum recopilatorio: El heredero del Inca y, desde ese momento en adelante, de forma casi ininterrumpida, los volúmenes han seguido apareciendo hasta alcanzar nuestros días, incluyendo las visicitudes de un cambio de editorial de Dupuis a Glénat…

Sin duda, buena parte de esta longevidad se debe a que el universo del Sacramús está compartido, desde 1982, por el hijo de Gos, Walter Goossens, que suele firmar como Walt. Sea como sea, las aventuras del Sacramús han cautivado a generaciones de niños franceses durante más de cuatro décadas. Quizá el secreto esté en el espíritu que Gos quiso insuflar a su personaje:

Siempre quise que mi extraterrestre fuera divertido, amable, que hubiera venido tan solo para conocer cómo viven los seres humanos. Estaba muy lejos de lo que los estadounidenses hacían en sus cómics. Lo asocié con un ser humano. ¡Un poco la realización de mis sueños de cuando era niño y jugaba solo! (ActuaBD)

Gos y Walt, creadores del Sacramús
Gos y Walt, creadores del Sacramús

Los guiones de Gos y Walt son ingenuos y mezclan sin solución de continuidad la ciencia-ficción, los elementos fantástico-sobrenaturales y la pura aventura, todo ello trufado con mucho humor. Su destinatario es el público infantil y en general transmite una idea bucólica, pacifista y de buena voluntad. El estilo remite con fuerza al maestro Peyo, muy en particular en el diseño de fondos y paisajes, por los que no nos extrañaría ver aparecer a los mismísimos Johan y Pirluit.

Por otro lado, Gos se reveló como un eficaz y convincente diseñador de naves espaciales: es fácil enamorarse del muy moderno “pasaportodo”, del platillo volante del Sacramús o las naves del Continente de las Dos Lunas o los Galaxianos.

La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales
La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales

Edición Dolmen, volumen 1

La edición que nos trae Dolmen es, como resulta habitual, magnífica. Incluye tres historias: El heredero del Inca, El mago de la Osa Mayor y El continente de las Dos Lunas. La primera está algo lastrada por la necesidad de presentar a los personajes, pero sigue siendo extremadamente divertida y fascinante. El argumento plasma buena parte de las enloquecidas teorías de Eric Von Däniken, muy en boga en los años 70. Más sobre esto después.

El mago de la Osa Mayor es la más cómica y la más floja del volumen, girando alrededor de un mago sobrenatural de confusas intenciones que se dedica a transmutar a las personas en semi-animales: aún recuerdo vivamente al hombre-pez, que solo se sentía bien metiendo la cabeza en un barril de agua… El continente de las Dos Lunas, en cambio, es un tour-de-force de ideas desatadas en sus 44 páginas. Desarrollado entre nuestro planeta y el planeta originario del Sacramús, que (¡spoiler!) en una improbabilidad de proporciones cósmicas resulta ser el del propio Quena, nos pasea por parajes cósmicos y alienígenas, nos dibuja una maravillosa tecnología y… nos presenta a los Ramuchas, claro.

El volumen se completa con artículos sobre Gos (de Alfons Moliné) y la serie (de Carlos de Gregorio), además de material gráfico diverso de gran interés (portadas, bocetos, etc.), culminando la cuidada edición a la que Dolmen nos tiene acostumbrados. Estamos deseando que la colección siga adelante y nos regale nuevas aventuras de los dos personajes, como hace ya con las de Johan y Pirluit.

La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.
La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.

Una serie longeva con mucho futuro

“No soy consciente de haber hecho cuarenta álbumes —confesaba Gos en la mencionada entrevista—. Cuando creé la serie, me dije que si podía hacer tres o cuatro, sería genial. Y entonces, la serie tuvo un éxito inmediato (…). No noto que el tiempo pase” (ActuaBD).

Como ya he comentado, lo que más me ha alegrado de la edición de Dolmen es descubrir que las aventuras de Quena y el Sacramús se han alargado durante las últimas cuatro décadas y que ahora hay nada más y nada menos que 42 volúmenes esperándonos. En la página de Glénat es posible adquirir todos los números en perfecto francés, que no me resisto a enumerar (Aquí en francés con las portadas):

  1. L’Héritier de l’Inca (El heredero del Inca, Dupuis, noviembre 1973, Guión y Dibujos de Gos)
  2. Le Magicien de la Grande Ourse (El mago de la Osa Mayor, Dupuis, noviembre 1974, Guión y Dibujos de Gos)
  3. Le Continent des deux lunes (El continente de las Dos Lunas, Dupuis, junio 1976, Guión y Dibujos de Gos)
  4. Le Totem de l’espace (El tótem del espacio, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  5. Le Fantôme du Cosmos (El fantasma del Cosmos, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  6. La Fugue du Scrameustache (La fuga del Sacramús, Dupuis, julio 1978, Guión y Dibujos de Gos)
  7. Les Galaxiens (Los Galaxianos, Dupuis, enero 1979, Guión y Dibujos de Gos)
  8. La Menace des Kromoks (La amenaza de los Kromoks, Dupuis, enero 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  9. Le Dilemme de Khéna (El dilema de Quena, Dupuis, octubre 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  10. Le Prince des Galaxiens (El príncipe de los Galaxianos, Dupuis, octubre 1981, Guión y Dibujos de Gos)
  11. Le Renégat (El renegado, Dupuis, julio 1982, Guión y Dibujos de Gos)
  12. La Saga de Thorgull (La saga de Thorgull, Dupuis, octubre 1983, Guión y Dibujos de Gos)
  13. Le Secret des Trolls (El secreto de los trolls, Dupuis, octubre 1984, Guión de Gos – Dibujo de Gos y Walt)
  14. Les Kromoks en folie (La locura de los Kromoks, Dupuis, octubre 1985; Guión de Gos y Seron – Dibujos de Gos, Seron y Walt)
  15. Le Stagiaire (El aprendiz, Dupuis, octubre 1986; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  16. Le Grand Retour (El gran regreso, Dupuis, noviembre 1987; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  17. Les Galaxiens s’en vont en gags (Los Galaxianos bromistas, Dupuis, junio de 1988; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  18. D’où viens-tu, Scrameustache? (¿De dónde vienes, Sacramús?, Dupuis, abril 1989, Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  19. Les Figueuleuses (2) (Dupuis, noviembre 1989, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  20. Le Sosie (El doble, Dupuis, julio 1990; Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  21. L’Œuf astral (El huevo astral, Dupuis, mayo 1991 Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  22. Chroniques galaxiennes (Crónicas galaxianas, Dupuis, enero 1992; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  23. La Caverne tibétaine (La caverna tibetana, Dupuis, octubre 1992 Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  24. Le Cristal des Atlantes (El cristal de los Atlantes, Dupuis, octubre 1993, Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  25. Le Bêtisier galaxien (El gazapo galaxiano, Dupuis, abril 1994; Guión de Gos, François Gilson, Walt – Dibujos de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  26. Les Enfants de l’arc-en-ciel (Los niños del arco iris, Dupuis, novembre 1994; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  27. Les Naufragés du Chastang (Los náufragos de Chastang, Dupuis octubre 1995 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  28. Les Petits Gris (Los pequeños gris, Dupuis, abril 1997, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  29. Le Président galaxien (El presidente galaxiano, Dupuis, noviembre 1997; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  30. L’Épreuve du sablier (La prueba del reloj de arena, Dupuis, septiembre 1998; Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  31. La Fontaine des mutants (La fuente de los mutantes, Dupuis, noviembre 1999, Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  32. Tempête chez les figueuleuses (Tempestad en el planeta de los figueuleses, Dupuis, agosto 2001; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  33. Le Réveil du mirmidon (El ascenso del mirmidon, Dupuis, febrero 2002 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  34. Le Retour de Falzar (El regreso de Falzar, Dupuis, agosto 2003; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  35. L’Antre de Satic (La guarida de Satic, Glénat, enero de 2005, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Benoit Goossens)
  36. Casse-tête olmèque (Rompecabezas Olmeca, Glénat, enero 2006 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  37. Les Exilés (Los Exiliados, Glénat, enero de 2007 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  38. L’Elfe des étoiles (El elfo de las estrellas, Glénat, enero 2008 Guión y Dibujo de Gos – Color de Liliane Labruyère)
  39. La Clé de l’hexagramme (La llave del hexagrama, Glénat, marzo 2009 SGuión y Dibujo de Gos y Walt)
  40. Les Passagers clandestins (Los pasajeros clandestinos, Glénat, junio 2010 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  41. Le lauréat “K22” (El laureado “K22”, Glénat, mayo 2011 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  42. Le géant d’Imenoca (El gigante de Imenoca, Glénat, febrero 2014 Guión y Dibujo de Gos)

Naturalmente, a partir del número 5, las traducciones son estrictamente no oficiales (habrá que esperar a Dolmen, guiño, guiño…). En España no conocemos siquiera a los “galaxians”, personajes que aparecen a partir del número 6 y que adquieren gran importancia a lo largo de la serie. De carácter claramente cómico e iguales entre sí, parece que son un reflejo de Los Pitufos del maestro Peyo…

El sacramús,  los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6
El sacramús, los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6

Existe una página “oficial” del personaje, que está “en construcción”, al parecer desde hace algún tiempo: www.scrameustache.com. En ella se menciona el proyecto de una serie de animación (para un público muy infantil, según dicen en la productora), prevista para 2016. Os dejamos aquí una muestra de la misma, para que juzguéis por vosotros mismos:

Un epílogo personal: El Sacramús y la paleoarqueología

Alrededor de los diez años, experimenté un extraño fenómeno: vivía en el campo, en una casa en Thy-le-Chateau, un pueblo a unos veinte kilómetros al sur de Charleroi, lejos de otras casas (…). Construí una pequeña noria, y quise probarla en el río, en una zona en la que transcurría entre grandes setos de espinos. De repente, el ambiente que me rodeaba cambió. El canto de los pájaros, que causaban un alboroto infernal, cesó de repente. Entonces vi luces de color amarillo-anaranjado detrás de los setos. ¡Nunca había tenido tanto miedo en mi vida! Siempre he pensado que había algo detrás de aquel seto de espinos (…). Más tarde, en el ejército me encargaron clasificar documentos sobre ovnis. Recibía todas las semanas cuatro o cinco observaciones. Pensaba: “Si hay tantas, ¡los OVNIS deben existir de verdad! “. Así es como, sin darme cuenta, nació el Sacramús. Los extraterrestres me lo habían ordenado (risas).

Así comentaba Gos su más cercano “encuentro en la tercera fase” en la ya mencionada entrevista de 2008. No quiero terminar la entrada sin traer a colación el recuerdo de otro cómic, mucho menos inocente, que tengo vinculado en mi memoria a El heredero del Inca. En concreto, es este:

Los Dioses del Universo 1 - Aterrizaje en los Andes - página 1
Los Dioses del Universo 1 – Aterrizaje en los Andes

Nada más y nada menos que el primer volumen de la versión en cómic de las ideas de Eric Von Däniken, el famoso “divulgador” de las teorías de los antiguos astronautas. Lo publicaron en 1979 y llegó a haber seis volúmenes, que abarcaban desde la construcción de Nazca hasta la destrucción de la Atlántida, pasando por Sodoma y Gomorra…

La lectura de este material se vio muy reforzada por el sobrevuelo de Nazca del Pasaportodo (“De aquí partieron las astronaves llegadas de mi planeta hace diez mil años”, nos informa el Sacramús).

El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca
El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca en El heredero del Inca

Si a esta mezcla añadimos la mítica serie de TV Proyecto Libro Azul (también llamada Proyecto UFO: Investigación OVNI, la de “Ezequiel vio la rueda…”) y la ávida lectura de El Triángulo de las Bermudas, de Charles Berlitz y ¡listo!: ya tenemos un pequeño ufólogo en el mundo…

Por suerte, se me pasó pronto, pero aún conservo una notable bibliografía sobre el tema. Y algo bueno salió de ello: me convirtió en un gran aficionado a la astronomía. La ciencia tiene oscuros derroteros…


(1) Perdón de antemano por la sin duda pésima traducción de los párrafos aquí extractados: mi dominio del idioma de Verne ya no es lo era en mis tiempos mozos.

(2) No tengo ni idea de cómo traducir “Figueuleuses”, que son una raza de aspecto roedor y vestimenta hawaiana que sufren una tempestad en el volumen 32…

Green Manor: Desalmados, sanguinarios y aristócratas

Green Manor: Desalmados, sanguinarios y aristócratas

Me fijé en “Green Manor” por la magnífica factura de la edición de Dibbuks: con el aspecto de un libro envejecido, incluyendo cantoneras, nervios y guía, destaca claramente en el colorido caos de cualquier librería.

Algo de investigación (benditos móviles) y resultó que el libro contenía una de las más conocidas obras del dibujante Denis Bodart y el guionista Fabien Vehlman, publicada allá entre los años 2001 y 2005 en la revista francesa “Spirou”. Está formada por 16 narraciones cortas, más una decimoséptima que se añade como cuadernillo suelto.

Todas ellas son historias independientes, que no comparten más co-protagonista que ese mítico Londres del siglo XIX en el que todos pensamos al recordar a Sherlock Holmes o Jack El Destripador. Es en ese marco, donde los pudientes miembros del Club Green Manor hablan y filosofan sobre crímenes y asesinatos y, en muchas ocasiones, los resuelven… o los cometen.

Las historias de Vehlman son muy distintas: algunas apelan a los recursos de la narrativa gótica, las más a la historia de detectives clásicas y muchas a la memoria de Poe, Conan Doyle (que aparece en uno de los episodios) o Thomas de Quincey.

Los protagonistas suelen tener un punto desalmado, completamente amoral en otros, que a veces tiene justo castigo y a veces no. En general, son historias extremadamente ingeniosas y se echa de menos un desarrollo más prolongado que las siete páginas de rigor.

El dibujo de Bodart es clásico hasta la exasperación en la composición de la página, pero eficaz y vibrante… Y lleva el estilo del inolvidable Franquin a una de sus cumbres, tanto en el estudio del enorme número de personajes que dibuja como a los muy “realistas” paisajes en los que los mueve.

Y, cómo se comenta al principio, la edición es gloriosa, completada con bocetos y el mencionado cuadernillo que incluye un episodio creado por los autores en 2011.

Esta claro que, a veces, viene bien juzgar un libro por su tapa…

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La Vida de Pi o 3D con sentido y sensibilidad

No soy un gran fan de las versiones 3D. Es un artificio que en general creo que aporta realmente poco, aparte de hacer que te cueste algo más en el ya carísimo cine. Solo en contadas ocasiones los directores saben aprovecharlo: “Avatar”, “Cómo entrenar a tu dragón”… A esta corta lista se une ahora la magnífica “La vida de Pi“, que es pura poesía visual en 3D. Claro que, como es lógico, te tiene que gustar la poesía para que te guste la película.

Fui a ver “La vida de Pi” con la mínima información posible, como intento hacer con cualquier película. Algún amigo que se había leído el libro de Yann Martel (que es incidentalmente español: nació en Salamanca) me dijo que era una buena historia y que era difícil de llevar al cine. El trailer es espectacular, claro, pero incluso así nada te prepara para la inmensa epopeya visual que supone la película de Ang Lee: paisajes increíbles, en el que los protagonistas aparecen literalmente atrapados entre el cielo y el mar, animales digitales tan vivos que son indistinguibles de la realidad y personajes que te transmiten poderosos sentimientos con una simple mirada…

La historia cuenta la aventura de Pi, un joven hindú que acaba naufragando en medio del Pacífico, en compañía de un tigre de Bengala. O quizá no. Lo mejor de la película, aparte del preciosismo visual es la multiplicidad de lecturas que se le puede dar. Para algunos representa una fábula darwinista, de cómo el ingenio humano supera cualquier adversidad. Para otros, un complejo proceso interior para asimilar el lado oscuro de todo ser humano. Y si lo prefieres, las dos cosas a la vez… O alguna más: me gusta la reflexión final acerca de Dios, aunque no la comparta.

Por poner alguna pega a la película, la parte inicial, que no es más que una larga presentación de personajes de importancia relativa, se hace algo lenta. Y no sé si acaban de funcionar los saltos a la actualidad (la película es un largo flashback). Pero todo desaparece cuando comienza la aventura de Pi y Richard Parker. Si tenéis la posibilidad de verla en pantalla grande y con el 3D en toda su gloria, no dudéis. Os quedaréis boquiabiertos y, además, saléis del cine “reflexionados”, que diría Goyo Jiménez.

La Guerra Kree-Skrull o ¿Qué hiciste en la guerra intergaláctica, papi?

Uno de los comics que marcó mi infancia fue la Guerra Kree-Skrull de Neal Adams y Roy Thomas. Y eso que en su momento solo llegué a leer el número 44 de la edición de Vértice. “Vengador contra Inhumano” se titulaba, con esa maravillosa portada de López Espí, en glorioso blanco y negro. Me recuerdo fascinado por la intensidad de Adams, su inventiva al plantear perspectivas imposibles, dibujar paisajes increíbles y rostros demudados… Lo leí tantas veces que recuerdo cada viñeta de ese número… Lo que también recuerdo es mi decepción, años después, al descubrir que Adams no llegó a terminar aquella maravillosa historia…

Como Stan [Lee] al menos había co-guionizado todos sus títulos de superhéroes entre 1961 y 1965, Marvel tenía un mundo interno mucho más consistente que DC cuando comencé a trabajar en él, en Julio de 1965. Él y Jack Kirby habían introducido a los Skrulls en el número 2 de los 4F y el Centinela Kree y Ronan El Acusador en los números 64 y 65. Una vez establecido que había dos razas imperialistas vagando por el espacio intergaláctico, supe que ambas debían ser conscientes la una de la otra, bien como (a) aliados, (b) rivales, o (c) cautelosos observadores en un inquieto compás de espera. ¿Qué opción era la correcta?” (1)

Así explica Roy Thomas (“Roy The Boy”, por oposición a “Stan The Man”) cómo se le ocurrió la idea de lanzar a las dos razas extrasolares del universo Marvel a una guerra sin cuartel, en lo que que se convirtió en una de las sagas que marcaría el tono de los cómics de superhéroes durante la década de los 70. Esta guerra de papel se desarrolló originalmente en los números 89 al 97 de “Los Vengadores”, publicados entre junio de 1971 y marzo de 1972, siendo una de las primeras sagas de tal longitud en Marvel:

(Como os habréis dado cuenta,  la mayoría de los títulos son referencias a clásicos de la ciencia-ficción, una afición confesa de Thomas; no pienso insultaros dando dichas referencias…).

Viaje al centro del Androide
Así comienza Adams en la gran guerra: el Hombre Hormiga se adentra en las entrañas de la Visión. En el original es una espectacular página doble…

Los enlaces que he incluido llevan a la impresionante página de Universo Marvel; si os interesa algo que tenga con ver con los cómics de esta editorial, no podéis dejar de visitarla. En España, estos episodios han aparecido en varias ocasiones, desde el mencionado “Volumen 1” de Vértice (el de formato libro) a varias re-ediciones de Forum (Clásicos Márvel, Obras Maestras y el Tomo 15 de la Biblioteca Marvel de Los Vengadores). Panini, finalmente, la ha publicado en 2009 y 2011 en Marvel Gold, siendo la más reciente la “Edición definitiva“.

El argumento

No voy a contar aquí el argumento en detalle. En los enlaces de más arriba encontraréis sinopsis bastantes detalladas. Tan solo recordaré aquí las líneas más importantes y generales de la historia que nos ocupa.

Los Kree y los Skrull son dos razas intergalácticas, ancestrales enemigas mutuas. Lamentablemente para nosotros, nuestro planeta está justo entre sus espacios de influencia. De hecho, han intervenido recurrentemente en nuestra historia, hasta el punto que los Kree son responsables de la creación de los poderosos Inhumanos. Precisamente, la historia gira alrededor del exilado guerrero kree Mar-Vell, más conocido en la Tierra como Capitán Marvel. Mar-Vell colisiona tanto con un comando skrull, que intenta robarle el secreto de la letal Omni-Onda, como con Ronan El Acusador, el  usurpador dirigente kree que intenta acabar con la humanidad.

Los Vengadores se ven involucrados en las peripecias del Capitán y su reticente compañero Rick Jones, atrayendo la atención del senador H. Warren Craddock, cabeza del Comité de Actividades Alienígenas. Craddock acusa al grupo de estar en connivencia con las “fuerzas extraterrestres” y los convierte en fugitivos enfrentados a SHIELD. El grupo más poderoso de la Tierra debe desplegar toda sus capacidades e ingenio para salvar a los suyos, nuestro planeta y recuperar su reputación.

Desde el interior de un androide hasta los confines opuestos de la Galaxia, pasando por la misteriosa Zona Negativa, una antinatural jungla polar o el Himalaya, la historia es un “tour de force” por algunos de los elementos más clásicos de la historieta de superhéroes, extremadamente coral, en la que se amontonan las ideas más fascinantes.

La historia resonó en todo el Universo Marvel y se la referencia en numerosas ocasiones, siendo las más relevantes la de la creación del grupo de los Illuminati, de Bendis o en la macrosaga “Operation: Galactic Storm“, donde los Kree se enfrentan al imperio Shi’ar.

Tempo
El dominio de Adams de la narrativa intraviñeta: casi puedes ver a La Visión levantar el brazo ante la respuesta del Capi y el asombrado giro de cabeza de Iron Man…

Adams vs Thomas (no tanto)

Roy Thomas, el primer editor-jefe de Marvel tras Stan Lee es el guionista de toda la saga y su entintador es Tom Palmer. Los cuatro primeros números de la saga fueron dibujados por el siempre eficaz pero muy previsible Sal Buscema. Durante los cuatro épicos números siguientes, toma los lápices el gigantesco Neal Adams. Y el número final lo firma John Buscema (el hermano de Sal, para los curiosos), quien ya dibujara una parte del número 94, con Neal Adams acreditado como “Consultor” (Consultant).

Cuadricula Tritón
Las peripecias del Inhumano Tritón desde el puerto de Nueva York a la Mansión de Los Vengadores en una estricta cuadrícula muda que constituye una muestra más de la maestría narrativa de Adams

Como ya he dicho, yo me sentí francamente defraudado: ¿casi 20 años de espera y resulta que Adams no se dignó a terminar la historia? No soy un gran admirador de Buscema, aunque como todo seguidor de Conan estoy habituado a su estilo. Pero es que después de la grandeza, de la épica, de la promesa de tragedia y temibles consecuencias que destilaban los números de Adams… ese último número es como un jarro de agua fría. El colofón de la historia es, cuando menos, flojo, a través de un “deus-ex-machina” bastante tonto… No era digno ni de Thomas, ni de Adams. Sin duda, algo había pasado en el ínterin, que había frustrado mis expectativas (y supongo que las de mucha gente).

Neal Adams, proveniente de la publicidad y de seriales realistas, es recordado fundamentalmente por introducir imágenes y temas “adultos” en un medio muy orientado a la infancia, en especial en  “Green Lantern / Green Arrow”, de la DC. En Marvel trabajó algo antes, fundamentalmente en tandem con Roy Thomas, con quién firmó básicamente la última etapa de X-Men previa a su resurrección a manos de Claremont, y, la guerra intergaláctica que nos ocupa.

A finales de 1998, Adams concedió una entrevista a la revista “Comic Book Artist”, que apareció en el número 3 como “Neal Adams: The Marvel Years” (2). Con respecto a la guerra Kree-Skrull, Adams cuenta cosas como que fue a él a quién se le ocurrió utilizar a los skrulls hipnotizados por Míster Fantástico en el histórico número 2 de los 4F para traer la guerra a la Tierra (“Propuse que el título del primer número fuera Tres vacas me derribaron“, dice en la entrevista). También cuenta cómo NO le gustó nada que Thomas (que a la sazón actuaba como Editor, además de como guionista) encargara una parte del número 94 a Buscema.

Vacas
Las vacas derriban a La Visión

La idea del dibujante para la Guerra era realizar algo grandioso:

“Mi visión (…) era muy expansiva. Me planteaba una miniserie de entre 10 y 30 números de guerra intergaláctica entre los Kree y los Skrull usando la Tierra como campo de batalla —dice Adams, quien se postula como responsable último del argumento.— “Hablaba con Roy acerca de la historia a medida que progresaba y colaborábamos (…) en las líneas argumentales de cada libro, pero solo yo sabía donde íbamos”.

En la entrevista revela también como, en última instancia, se sintió incomprendido y abandonó su grandiosa visión:

“Sentía que estaba embarcado en algo épico (…) y descubrí que el apoyo para hacer algo épico no estaba allí, en general. Por lo que fuera, la máquina Marvel no estaba preparada para algo tan grande como esto. No sentía que el equipo funcionara como un equipo (…)“.

Bueno, como explicación resulta algo floja y suena de un divismo que asusta: necesitaba conocer lo que opinaba la otra parte, es decir, Roy Thomas. Por suerte, este decidió poco tiempo después responder a su camarada en su propio fancine, “Alter Ego”:

“Ya que Stan no había cruzado los hilos de los Skrull y los Kree en el tapiz de Marvel en 1971, decidí hacerlo yo (…). Desde el principio, el foco de la Guerra Kree-Skrull fue nuestro nativo Kree, el Capitán Marvel y su joven amigo, Rick Jones”.

En el artículo, Thomas desgrana sus recuerdos sobre la creación de la serie e incluye fotocopias de varios de los originales, con anotaciones al margen de Adams y el propio Thomas. Reivindica como propias las ideas de usar los skrull “vacunos” y a los Inhumanos, se ríe de la idea del título sobre las vacas (“Stan me hubiera matado“) y señala que le había avisado sobre el capítulo de Buscema, que se programó para darle algo más de tiempo en un momento en que Adams se repartía entre DC y Marvel.

Composición Rayo Negro
Las tres páginas del “flashback” de Rayo Negro contienen alguna de las viñetas más memorables de la saga. La intensidad de los rostros resulta especialmente impactante.

Lamentablemente, no tengo acceso a la totalidad del material, solo a la reproducción parcial cuyo enlace se incluye más abajo. Así que (aún) desconozco qué pasó entre esos dos números para que Adams y Thomas decidieran terminar abruptamente la relación y la historia. En todo caso, el texto rezuma respeto por las capacidades de Adams y es más la manifestación de un profesional dolido con un compañero que una reivindicación de autoría propiamente dicha.

Lo que se dice un clásico

Sea como sea, esos cuatro números de Los Vengadores constituyen sin duda una de las cumbres del cómic de superhéroes de todos los tiempos. La enorme cantidad de ideas que aparecen amontonadas allí darían para 50 números de cualquier serie actual. Es especialmente destacable el tratamiento de los personajes y la profundidad que se les da (aquí se inicia el romance entre La Visión y la Bruja Escarlata), como evolucionan en un puñado de viñetas…. El control de la narrativa interna de las viñetas, esos rostros demudados, en escorzos imposibles, los sorprendentes planteamiento de página de Adams, su dominio de las escenas de acción  (los Vengadores luchando en el espacio son una imagen difícil de olvidar)…

Flota Skrull
La flota Skrull, lista para tomar la Tierra… ¡¡Chúpate esa, Lucas!!

El salto del muy kirbyano mundo de los Buscema, en el que miras al superhéroe cara a cara, a un nivel muy humano, al desgarrado mundo de Adams, donde los miras como a trágicos dioses, siempre sobre el argumento de un mismo guionista dice mucho a favor de la responsabilidad de este en el desarrollo de la trama. Como él mismo relata:

“Realmente tenía la sensación de que podía hacer algo más grande, algo grande de verdad, con los personajes clave de Marvel. Si lees esos cuatro números (…) y ves todo el material que hay en ellos, realmente captas la sensación de un tremendo entramado construyéndose en un cortísimo plazo de tiempo (…). Considera el trabajo que hay en la disposición de cada página; fíjate en el detalle de esas páginas. Cree una enorme cantidad de páginas para esto, con una tremenda cantidad de sinceridad en ellas, y sentía que aquello se iba a convertir en algo. Estaba construyendo los Nuevos Dioses de Marvel”.

Y yo le creo.

Rick en la Zona Negativa
La última viñeta de Adams en la Guerra. Para mi, la historia se detuvo aquí casi 20 años…

Todas las imágenes aquí expuestas son © Marvel Entertainment.

Edito para incluir una cita de Brian Michael Bendis acerca de la Guerra Kree -Skrull:

Un admirador pregunta a Bendis en Tumblr cuál es, en su opinión, el mejor arco argumental de Los Vengadores (aparte de los escritos por él, claro) y el guionista contesta:

I would have to say Kree-Skrull War, not only is it one of the most beautiful  comic books ever made but it was the first time that the Marvel universe actually felt like the Marvel universe. this was the first time things expanded beyond just team ups or cameos. it really felt like the entire planet was at stake. It was the birth of the event comic.

(Tengo que decir: la Guerra Kree-Skrull. No sólo es uno de los más bellos comic-books jamas creados, sino que también fue la primer vez que el Universo Marvel realmente se sintió como el Universo Marvel. Fue la primera vez que las cosas se expandieron más allá de reuniones esporádicas o cameos. Era como si el destino del planeta entero estuviera en juego. Fue el nacimiento del Evento en cómic)

————————————————————

  1. Esta y el resto de las citas de Roy Thomas provienen de “What Did you do in the Intergalactic War, Daddy?”, el artículo publicado en 1999 en su fanzine “Alter Ego” Nº4, de la que he “fusilado” el título de la entrada. Es posible leer una versión parcial en Google Books.
  2. Más comparativas de la redacción entre ambos genios del comic en el blog “En todo el colodrillo” (http://entodoelcolodrillo.blogspot.com.es/2011/06/la-patrulla-x-de-neal-adams-y-roy.html), que se centra en la etapa de los X-Men.

John Carter de Marte y la nostalgia del “connaisseur”

La historia contiene suficiente acción, amor, misterio y horror como para entretener a una gran mayoría de lectores” (1).

Edgard Rice Burroughs,
en su carta de presentación de “Una Princesa de Marte”

Cuando, hace 100 años, Edgar Rice Burroughs publicó de forma seriada “Under the Moons of Mars” estaba lejos de imaginar que, gracias a este trabajo y después de fracaso tras fracaso en las más variadas profesiones, iba a convertirse en el principal representante de la literatura “pulp” de principios del siglo XX. Aunque claro, esto pasaría sobre todo gracias a su otra creación, Tarzán de los Monos. Sin embargo, todos los aficionados creemos que la serie marciana siempre fue su obra más querida. Y ahora que, gracias a Pixar / Disney, se va a convertir en patrimonio de la Humanidad (…), escribo esto con la nostalgia propia de aquellos que, en su día, lo atesoramos como algo nuestro y de muy pocos más…

Burroughs nació en 1875 e hizo todo lo que estuvo en su mano para dedicarse a la carrera militar, con escaso éxito. Con todo, llegó a militar en el Séptimo de Caballería y a punto estuvo de embarcarse en la Guerra de Cuba (la nuestra).  Un problema cardiaco con 22 años le apartó definitivamente del ejército y le llevó a una descorazonadora serie de trabajos mal pagados y negocios ruinosos. En 1911, vendía sacapuntas al por mayor en su Chicago natal y tenía mucho tiempo libre. Así que, como a muchos norteamericanos de la época, le dió por leer revistas “pulp”, publicaciones baratas repletas de novelas de aventura, fantasía y misterio, el equivalente anglosajón de nuestras “novelas de a duro” de la post-guerra… No tardó mucho en pensar que si aquellos autores podían ganarse la vida con aquellas historias, él también podía…

Hay una cierta controversia sobre las influencias que sufrió Burroughs en la creación de “su” Marte . Ya hablé de la principal en mi post sobre Phra : Richard Luppoff, editor, escritor y sobre todo experto en Burroughs, escribió en su “ERB: Master of Adventure” que Carter es un híbrido de las dos principales creaciones de Edwin Arnold, Gullivar Jones, de quien tomaría el entorno marciano, las princesas y la decadente civilización,  y Phra El Fenicio, que le aporta el éxito (relativo) en sus empresas…  Aunque es difícil negar que Burroughs se viera influenciado por Arnold, esta claro que este sigue siendo un escritor victoriano, con claras ínfulas de alta literatura y carente de la frescura e imaginación del creador de Carter.

Otra influencia menos controvertida es la de Percival Lowell y su “hit” de 1895 “Mars“, donde aparecen los famosos canales de Marte, fruto de un error de traducción de la obra de Schiaparelli, que los convirtió de obra de la naturaleza en fruto de una desconocida ingeniería, alimentando el sueño de una civilización crepuscular en un desértico Marte en la imaginación de muchos lectores…

El nacimiento de un clásico

Sea cual sea el caso, con 35 años y dos niños a cuestas (que en breve serían tres), Burroughs comenzó a escribir “Dejah Toris, Martian Princess” en un intento más para conseguir dinero, mientras mantenía la esperanza de levantar su propio negocio. Al parecer, simultaneó su escritura con la de otras dos obras, “The Outlaw of Torn“, una historia medieval que publicaría en 1927, y la obra que finalmente lo haría rico y conocido: “Tarzan of the Apes“.

Pero fue la historia “marciana” en la que se concentró inicialmente. Como siempre fue su costumbre, preparó su material de apoyo en forma de fechas, nombres de lugares y hasta un glosario de palabras inventadas… Y es que aunque actualmente sea algo habitual, la obra de Burroughs es una de las primeras en incluir un lenguaje inventado, incluyendo desde unidades de medida (¡y mapas!) hasta cargos administrativos y animales, montones de animales…

Escribió durante todo julio de 1911. En Agosto ya disponía de una buena mitad de la novela, así que se decidió a enviar el material a “The All Story“, la recientemente aparecida hermana de la muy popular “The Argosy“. Thomas Newell Metcalf, editor a la sazón, leyó las 40.000 palabras remitidas (unas 180 páginas) y respondió a Burroughs el 24 de ese mes, comunicándole que le compraría una obra de 70.000 palabras, además de enviarle numerosos consejos para mejorar su estructura, enfoque y ritmo.

Varios correos, la eliminación de todo un capítulo y un cambio del final después, Metcalf terminó comprando los derechos de serialización de la obra por 400$, que publicaría en febrero de 1912 con el nombre de “Under the Moons of Mars” (tras cambiar en el último momento desde “In the Moons of Mars”), con el pseudónimo de Norman Bean.

Cabecera que acompañó las seis partes de "Under the Moons of Mars" en 1912
Cabecera que acompañó las seis partes de “Under the Moons of Mars” en 1912

El evento se produjo de febrero a julio de 1912. “Bajo las lunas de Marte” cuenta la historia del capitán John Carter de Virginia, un caballero sudista de olvidado pasado y edad, quien en 1865, al huir de los indios, termina en una cueva en la que cae en un extraño sopor y de la que es misteriosamente transportado a Marte Barsoom. Allí se da de bruces con una raza de gigantes verdes de cuatro brazos, la tribu de los Tharks, a los que se enfrenta con la superioridad que le otorga la menor gravedad del planeta vecino. Gracias a ello, alcanza renombre entre dichos Tharks y la amistad de uno de ellos Tars Tarkas, al que ayuda a convertirse en “Jeddak” (jefe). La amistad de ambos se prolongará durante toda la trilogía inicial de la saga.

Todo cambiará  cuando Carter se encuentra con su primera marciana roja, nada menos que Dejah Toris, Princesa de Helium, la más bella fémina de dos mundos. Carter se las arregla para huir con Dejah, a la que los Tharks pretendían ejecutar, y se involucra en las luchas políticas entre los marcianos rojos y los verdes. Finalmente, consigue una alianza entre los Tharks y los habitantes de Helium en contra de la (malvada) ciudad de Zodanga, se casa con Dejah Toris y acaba convertido en Príncipe de Helium, no tardando en esperar un hermoso huevo de la muy ovípara Dejah…

Tras nueve años,  un desastre planetario interrumpe la felicidad de  Carter quien debe lanzarse a arreglar el sistema generador de atmósfera del moribundo planeta. Lo consigue, pero cae exhausto y despierta de nuevo en Virginia, donde retoma su vida, enriquecido por un filón de plata pródigamente hallado en la cueva y solicitando no ser embalsamado en caso de muerte…

La novela se publicaría en forma de libro en 1917 con su más conocido título de “A Princess of Mars” (Una Princesa de Marte).  Para entonces, Burroughs ya era famoso: ese mismo año se rodaba la primera película basada en una obra suya. Para juzgar el éxito de la novela, hay que mencionar que el editor, Metcalf, pediría por carta a Burroughs una continuación en una fecha tan temprana como marzo de 1912 (¡¡el mes después del lanzamiento!!), sugiriéndole que usara el presunto “más allá” de los marcianos para ambientar la historia.

Por entonces, Burroughs daba los últimos toques  a la novela que lo lanzaría a la fama y la fortuna, “Tarzan of the Apes“, que aparecería en Octubre de ese mismo año (es decir, este año se cumple también el centenario de Tarzán). Al parecer, ya tenía prácticamente terminada la continuación de las historias de Carter, ya que le envío a Metcalf un manuscrito el mismo mes.

Encuadrada en la poderosa geografía del rio Iss, el Valle de Dorr, el perdido mar de Korus, las montañas de Otz y el Mar de Omean; incluyendo la aparición de los horrendos hombres planta, los Sagrados Therns y los Primeros Nacidos; en medio de una interminable serie de batallas épicas, “The Gods of Mars”  (Los dioses de Marte), segunda novela de la serie se considera (con razón, a mi parecer y al de muchos críticos) la mejor del ciclo y, sencillamente, una de las mejores obras de Burroughs… que concluye abruptamente con Dejah Toris encerrada en el Templo del Sol, a merced de la malvada Issus… Se cuenta que Metcalf, el despiadado editor, pidió al autor que matase a la princesa marciana en la novela, pero Burroughs le confesó que no podía hacerlo… Si es cierto, gracias a ello “The Gods of Mars” termina en un segundo “cliff-hanging”, el final favorito de cualquier obra “pulp” y, si a eso vamos, de cualquier aficionado que se precie…

Como no podía ser de otro modo, en breve llegaría la tercera parte, “The Warlord of Mars” (El Señor de la Guerra de Marte) que, cierto es, resulta algo más floja. Cuenta la incansable persecución de Carter a un grupo de los Primeros Nacidos que han raptado a Dejah Toris y otras princesas marcianas, incluyendo a Thuvia de Ptarth. Se introducen los marcianos amarillos, se viaja por todo Barsoom, de polo a polo, y termina en la mítica ciudad de Okar. Burroughs la comenzó a escribir en junio de 1913 y se publicó de diciembre de ese año a marzo de 1914.

Más allá de Carter

Después de esto, un Burroughs agobiado por sus compromisos de entrega, quiso dar un giro a la saga y traer a escena a Carthoris, fruto del ya mencionado huevo de Dejah Toris, el primogénito de Carter (hubo una segunda hija, Tara, y al menos una nieta, Llana de Gathol…). La novela de Carthoris coincidió con cambios importantes, como el nacimiento de “All-story Cavalier Weekly” (fusión de dos revistas  que, como su nombre indica, pasaban a ser semanales) y el cambio de Metcalf por otro editor, Davis, con sus propias ideas acerca de lo que funcionaba y no… En 1916, finalmente, vio la luz “Thuvia, Maid of Mars” (Thuvia, doncella de Marte).

El hecho de que las aventuras marcianas continuaran con personajes “menores” de la saga es un elemento de notable originalidad. En el caso de Tarzán, por ejemplo, este siempre se mantuvo bajo el foco de las aventuras, causando un cierto hartazgo, si no entre sus lectores del momento, si entre los aficionados venideros. En Barsoom, sin embargo, otros personajes nos muestran su particular visión de la moribunda civilización.   Así, la quinta novela, “The Chessmen of Mars” (El ajedrez viviente de Marte), la protagonista es Tara de Helium. Publicada en 1921, es una de las que más enriquece el universo barsoomiano, incluyendo en sus páginas la creación del celebrado “Jetan”, la variante marciana del ajedrez, del que se publicaría unas reglas en un anexo de la versión novelada.

Mejor novela que las dos precedentes es  “The Master Mind of Mars” (El cerebro supremo de Marte) donde el principal personaje es Ulysses Paxton, otro terrícola misteriosamente transportado al planeta rojo tras ser herido en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, Burroughs tuvo dificultades para venderla a sus editores habituales (posiblemente porque en ella se ironiza, muy levemente, sobre los fundamentalistas religiosos), así que acabó como una ganga en el “Amazing Annual” de 1927, de Hugo Gernsback, padre putativo de la ciencia-ficción tal y como hoy la conocemos, quien sería quien escogiera el título definitivo, imprimiéndole su personal e inconfundible estilo…

En 1930 aparecerá la siguiente novela, “A Fighting Man of Mars” (Un guerrero de Marte) en la que será un barsoomiano, Hadron de Hastos, oficial de la flota de Helium, quien tome la batuta para ofrecernos otra gran aventura con rayo de la muerte incluido. La historia la cuenta Paxton usando la poderosa radio invención de Jason Gridley, presentada en “Tanar de Pellucidar“, obra de la serie Pellucidar. Con notable visión de futuro, en esta época, Burroughs intentaba consolidar un universo coherente uniendo sus varias series en “cross-over” que aunaban el interés comercial con el artístico.

Finalmente, Carter volvería en 1936, en “Swords of Mars” (Espadas de Marte), quizá la novela más prescindible de la saga, en la que Burroughs pretende recrear el fenómeno de la Mafia en Barsoom, encarnada en el Gremio de los Asesinos.  En 1939 aparece “Synthetic Men of Mars” (Los hombres sintéticos de Marte). A Burroughs le costó mucho venderla, claro indicio de que los tiempos estaban cambiando. Aunque el protagonista es Carter, la historia es contada por otro personaje (Vor Daj, miembro de la guardia personal de Carter).

Llana of Gathol” (Llana de Gathol) recoge  cuatro cuentos cortos interconectados, publicados originalmente en “Amazing” en 1941 (Burroughs utilizó este recurso en la mayoría de sus sagas de la época). La serie la cierra “John Carter of Mars” (John Carter de Marte, como la película de Disney), que contiene dos historias: “John Carter and the Giant of Mars” (escrita en realidad por John Coleman, hijo de Edgard, aunque este la “repasara” posteriormente) y “Skeleton Men of Jupiter“,  no completamente cerrada y que iba a ser el comienzo de una serie en el planeta gigante, truncado por la Segunda Guerra Mundial y la avanzada edad del autor.

Un universo sin límites

Posiblemente, de todos los personajes de Burroughs, John Carter sea el más completo. De igual forma,  la saga marciana es la más imaginativa,  la más brillante de todos los mundos creados por la fértil imaginación de Burroughs. Burroughs, quien supo combinar el romance de la época y un increible sentido de la aventura para convertirse en pilar de la ciencia ficción. Barsoom influyó decididamente sobre la ciencia-ficción en todos los medios que le siguieron: desde el Mongo de Raymond, al Marte de Kim Stanley Robinson, pasando por Bradbury o Heinlein.

Ahora, Andrew Stanton, quien dio vida a Nemo y a Wall-E, se embarca en el desafio de devolvernos, cien años después, a los mares agostados y la magia de la aventura, de la gloria soñada bajo las lunas de Marte…

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(1) He tomado la cita literalmente del estudio de José Luis González Lago en el Marginalia “addendum” 2, de 1981. Para refrescar la memoria, he repasado también el artículo del mismo autor en el fanzine Fan de Fantasía 2, de 1980. Es increíble el cariño con el que se guardan estas primitivas publicaciones en estos tiempos de libros electrónicos…