Logicómix o el filósofo como héroe de acción

“Logicómix” es una novela gráfica creada por un grupo multidisciplinar (incidentalmente, griegos) que trata sobre cómo un grupo multidisciplinar intenta crear una novela gráfica sobre la “búsqueda fundacional” acontecida en la Lógica a partir de 1875 titulada, obviamente, “Logicómix“. De clara vocación autorreferencial, con múltiples planos de lectura, profundo y emocionante, este acercamiento de la filosofía a las viñetas, es, ante todo, un muy buen cómic.

Últimamente he leído varias novelas gráficas sobre ciencia o en torno a la divulgación científica (mi favorita: la dedicada a Richard Feynman), pero encontrarme ante una obra acerca de la historia de una parte de la filosofía… Bueno, parecía un salto arriesgado, aunque esa parte fuera la Lógica, sobre todo con guionistas como Apostolos Doxidiadis y Christos Papadimitriou, el dibujante Alecos Papadatos y la colorista Annie di Donna. No, yo tampoco los conocía de nada.

El estudio ateniense donde se creó Logicómix
Apostolos lleva a Christos al estudio ateniense donde se creó Logicómix

La obra habla de las vidas e ideas de un conjunto de pensadores que intentaron establecer “qué es la certidumbre y de qué podemos estar seguros”, como reseña en su introducción, nada más y nada menos, Fernando Savater…O “la búsqueda de los fundamentos de la matemáticas”, como indica el propio Apostolos, matemático, experto en narrativa y personaje de cómics. Para ello, se utiliza como hilo conductor la peripecia vital de uno de los personajes más fascinantes del siglo XX, el filósofo Bertrand Russell.

El volumen se narra, fundamentalmente, desde una conferencia de Russell a principios de la Segunda Guerra Mundial. Russell fue un pacifista militante, que incluso llegó a estar preso por sus convicciones durante la Primera Gran Guerra… La conferencia, dedicada a la lógica, es “asaltada” por un grupo en contra de la intervención norteamericana en Europa, que exigen al filósofo que se posicione al respecto. Russell invita a los manifestantes a oír su charla…

Durante la conferencia presenciamos la compleja infancia de Russell y su aún más compleja madurez en forma de flashbacks. El relato no es amable: los tiempos que narra son convulsos y no se ocultan las muy humanas debilidades del protagonista. Pero el indiscutible corazón de la historia es “la Búsqueda” y sus protagonistas. Por ella pasan auténticos gigantes del pensamiento y la lógica como Whitehead, Wittgenstein, Gödel, Cantor, Turing…

Los momentos inmediatamente anteriores a la Paradoja de Russell
Los momentos inmediatamente anteriores al nacimiento de la Paradoja de Russell

En el relato se entrecruza la peripecia humana, la cercana relación de los lógicos con la locura y la misma descripción (liviana pero suficiente) del objeto de “la Búsqueda”: la lógica, los algoritmos, el Tractatus Logico-Philosophicus… El volumen incluye un magnífico Cuaderno de Notas final para acrecentar el deseo de saber más que acierta a crear en sus páginas….

“Esto es la historia de la Lógica, ¿no?”, pregunta Christos, informático, novelista y personaje de cómics. “¡No!”, replica Apostolos, “es la historia de su gente”. “No se puede entender a la gente sin las  ideas”.

Y es que resultan especialmente interesantes las irrupciones de sus guionistas y sus ilustradores en las viñetas de Logicómix: Apostolos y Christos discuten en varias ocasiones la mejor manera de plasmar la Búsqueda en la obra, en medio de sorprendentes vistas de una moderna Atenas. La conclusión, como el prólogo, la protagonizan los propios personajes-autores, que acuden a una representación de la Orestiada de Esquilo, que sirve de moraleja a la tragedia de los lógicos…

Pese a la aparente complejidad, la novela es muy sencilla de leer, es fluida y te atrapa desde el principio al final. Buena parte del mérito se lo debe a sus dibujantes, el matrimonio de Papadatos y di Donna, que utilizan un estilo clásico, muy cercano a la línea clara franco-belga (no en vano ambos han trabajado en la animación francesa), aunque también experimentan en ocasiones con perspectivas múltiples y cambios de estilo sorprendentes que representan retorcidos estados de ánimo de los personajes.

Esta joya del cómic es decididamente recomendable tanto para amantes de la filosofía, incrédulos ante un medio tan “ligero”, como para lectores de cómics, arredrados por un tema tan “pesado”… Y desde luego, para cualquiera que quiera iniciar a otros en el mundo de la lógica o la filosofía (y estoy pensando en los maestros), que cuentan en ella con una magnífica herramienta… Ya que, como Russell nos recuerda:

No hay atajos hacia la verdad
Pues tal vez nos enseñe algo a todos… “No hay atajos hacia la verdad”