El Hobbit: Sobre dragones y expectativas

“El Hobbit”, la novela de Tolkien, es un pestiño. Hala, ya está dicho. Y no me refiero a que sea un libro infantil. Hay libros infantiles muy buenos y “El Hobbit” no es uno de ellos. Que conste que no me contradigo con lo dicho en mi anterior post. Me gusta “El Hobbit” por lo que muestra del universo de Tolkien, no por cómo lo hace. Así que, en general, casi cualquier cambio en la narración introducido por Jackson puede ser considerado (cielos) una mejora… Un momento… ¿todo?

La desolación de Smaug” (léase “S-M-A-U-G” no “Smog”, como he oído por ahí) es una buena película, mucho mejor que su predecesora. Tiene ritmo, escenas de acción increíbles, grandes escenarios, tanto digitales como neozelandeses, efectos especiales que quitan el hipo y un dragón flipante con la voz de Sherlock Holmes y un aire a Shere Khan, el tigre de “El libro de la selva”. Además, ha conseguido un 66 en Metascore, algo más que la película inicial, si eres de los que valora esas cosas.

Dibujo de Erebor por Alessia Pelonzi
Erebor. Dibujo de Alessia Pelonzi. Síguela en http://alessiapelonzi.tumblr.com/

Es cierto que, quizá, eche de menos algo de desarrollo de personajes, fundamentalmente en la relación entre Thorin y Bilbo: sinceramente creía que iba a ser más central en el argumento. El triángulo Kili – Légolas – Tauriel no lo sustituye, aunque es mejor, por ejemplo, que la relación amorosa entre Arwen y Aragorn en “El Señor de los Anillos”.

Sin embargo, salí del cine con un cierto regusto amargo. Algo me faltaba para disfrutar la peli plenamente… ¿Qué podría ser?

Libro y película: el juego de las diferencias

Como en el caso de la primera película, todo lo que pasa en el libro está ahí: la casa de Beorn, las arañas del Bosque Verde, las estancias de Thranduill, la ciudad del Lago, la llegada al umbral de Erebor y el hallazgo de la puerta, el enfrentamiento de Bilbo y Smaug y el vuelo del dragón a Esgaroth. Un tercio del libro exactamente, algo menos de 100 páginas en 8 minutos menos de metraje que su antecesora.

Pero claro: hay espacio para algo más y siempre pensé (deseé, en realidad) que Jackson iba a atacar a fondo los Apéndices de “El Señor de los Anillos” para rellenar el tiempo de sobra que la trilogía le concedía. Tanto en “La cuenta de los años” como en “El pueblo de Durin” hay mucho material para convertir el cuento en un digno preludio de la gran batalla contra Sauron.

De ahí mi alegría al ver en el prólogo la escena del encuentro en Bree descrito en los mencionados Apéndices.Y de ahí mi decepción ante las escenas de Dol Guldur.

Dibujo de Bilbo Bolson por Alessia Pelonzi
Bilbo Bolson, por Alessia Pelonzi. Síguela en Tumblr http://alessiapelonzi.tumblr.com/

He descubierto que, en general, los lectores ignoran los Apéndices y la gran mayoría desconoce el papel de la oscura fortaleza en la Guerra del Anillo y mucho antes de eso. Qué se le va a hacer: nadie está obligado a ser un obseso del mundo secundario de Tolkien para disfrutar de su obra.

Pero si te lees los Apéndices (y, si no es mucho pedir, “La Búsqueda de Erebor”, uno de los Cuentos Inconclusos), descubrirás los acontecimientos de “El Hobbit” perfectamente enmarcados en la poderosa mitología de Tolkien, plenos de sentido, motivo y oportunidad. No un cuento para niños: hechos necesarios e imprescindibles para el desarrollo de los acontecimientos, de la mano de magos poderosos, reyes caídos y anillos de poder.

Desgraciadamente, Jackson y sus co-guionistas (su mujer Fran Walsh, Philippa Boyet y Guillermo del Toro) optan por otro camino y decide narrar las aventuras de la Compañía de Thorin en clave de película de acción. Y que conste que no me quejo: la escena de los barriles es, sin duda, una obra maestra y las escenas del enfrentamiento bajo Erebor, impresionantes.

Nada de eso o muy poco pasa en el libro: casi no hay orcos, ni persecución, la huida en los barriles es todo menos gloriosa, no hay luchas en Esgaroth, tardan mogollón en encontrar la dichosa puerta, los enanos no se enfrentan con el dragón… Si a eso vamos, ni sale Bardo ni se menciona la Piedra del Arca hasta más adelante, ni hay Flechas Negras en el futuro del dragón…  Así que nada que reprochar al respecto.

La pena son las expectativas defraudadas, claro. De hecho, quizá lo desviación más grave de la narrativa de Tolkien son los sucesos que vemos en Dol Guldur (sede del mal previa a Mordor) y no la presencia de la elfa-ninja Turiel (Evangeline Lilly, la Kate de “Perdidos”). Siempre queda la esperanza de llegar a ver algún rasgo de la “alta política mágica” en la tercera peli…

Lo que sí hay en la película

Si nos centramos en lo que sí nos ofrece Jackson, lo cierto es que hay mucho de lo que disfrutar.

La parte de Beorn quizá sea la más lenta. Aporta poco y solo está porque aparece en el libro, claramente. Muy buenas las arañas: mucho más amenzadoras que Ella Laraña. Y gran escena la del Anillo y Bilbo: me gusta Martin Freeman y como encarna el personaje y lo hace evolucionar, manteniendo la esencia del mismo.

Las Estancias de Thranduill están muy logradas y los elfos silvanos (“menos sabios, más peligrosos”) muy cerca de lo descrito por Tolkien. El rey elfo resulta adecuadamente inquietante con ese aspecto de ciervo que se empeñan en darle. Por otro lado, me pase media película intentando saber si Légolas era Orlando Bloom o algún tipo de sofisticado efecto especial. En cualquier caso, como he dicho, la idea del triángulo con Tauriel y  Kili me fascina, especialmente conociendo los acontecimientos que nos esperan…

Una de mis partes favoritas es la que transcurre en Esgaroth, ese superdetallado cruce entre Venecia y Dickens (al parecer, construida en la realidad en buena parte). Y sus habitantes, el muy bienvenido Bardo, ese Stephen Fry como el Maestre, poco aprovechado quizá y su malvado acólito Alfrid.

Dibujo de Smaug por Alessia Pelonzi
Smaug El Dorado, por Alessia Pelonzi. Síguela en Tumblr http://alessiapelonzi.tumblr.com/

Y qué decir de Smaug El Dorado, con la impresionante dicción de Cumberbatch que os habéis perdido todos los que habéis ido a ver la versión doblada. Creía que nunca iban a superar al Draco de Sean Connery en “Dragonheart”, pero aquí está el dragón de dragones. Impresionante en su lucha dialéctica con Bilbo, increíble en la lucha física con la escuadra de enanos que por fin se muestran como una unidad de combate bastante eficaz…

Me gustó menos Gandalf (Ian MacKellen sí que me gustó, un respeto) y su lucha contra una Gran Mancha de Tinta, pero, como he comentado, aquí estoy muy influido por esas malditas expectativas nunca plenamente cubiertas…

A esperar la tercera. Que Eru os acompañe.

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Publicado por

Use Arias

Tecnófilo, cienciaficcionero, comicloco... Vas pillando la idea...

2 comentarios sobre “El Hobbit: Sobre dragones y expectativas”

  1. Joe!!! ya me has hecho sacar los Apéndices pa leerlos otra vez. Todo el mundo dice lo buena que es la peli, eruditos y profanos: de este finde no pasa que vaya a verla. En cuanto a las espectativas, el dragón. Esos animales siempre me han fascinado, especialmente, desde que los retrató Ursula K Leguin en Terramar: no son sólo enormes, peligrosos y codiciosos, también son inteligentes, ladinos y (por supuesto) hablan. Qué rabia me dan los que sólo saben gruñir y chillar…A ver qué tal este Smaug!!

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