El Hobbit: Un viaje inesperado o cómo ir del cuento de hadas a la leyenda

“El Hobbit” es un cuento para niños o, al menos, la idea que Tolkien tenía de lo que era un cuento para niños allá en la década de los treinta del siglo pasado. Ante el estreno de “El Hobbit: Un viaje inesperado“, no sabía si Peter Jackson habría decidido mantener este tono de “cuento de hadas” o intentaría convertirlo en una digna y épica precuela a su magna “El Señor de los Anillos”. Lo cierto es que esperaba no tener que enfrentarme a otro Narnia. Y no me equivoqué. Es una pena que, quizá, haya estirado excesivamente el material de partida…

Siempre tuve un problema con “El Hobbit”. Me parecía un rasguño en la bien pulida superficie del mundo creado por Tolkien, carente de la épica, el sentido de trascendencia y la coherencia del resto de la obra. Con el tiempo, aprendí a apreciarlo como una forma distinta de acercarse a la Tierra Media, como una versión infantil de la historia, generada a partir de algo más grande y complejo. En todo caso, nunca me reconcilié con esos elfos sombríos, la decepcionante muerte de Smaug o el que se nos escamoteara la Batalla de los Cinco Ejércitos…

Bilbo y Gollum
En 1977, se estrenó una versión animada (y musical) de El Hobbit

Cuando Jackson inicio la adaptación de la novela, con Guillermo Del Toro como director, me intrigó fundamentalmente cómo la vincularía con la trilogía existente. Soy un gran fan de Peter Jackson, así que si alguien va a trastear con la “Materia de Tolkien”, prefiero que sea él. Su adaptación de “El Señor de los Anillos” me sigue pareciendo magistral, respetuosa con el original y muy bien adaptada al nuevo medio que la acogía. Incluso mejorada en los aspectos más “humanos” (¡ah, esa escena final entre Aragorn y Boromir: “My brother, my captain, my king…“!) que a Tolkien se le escapaban en la colosal leyenda que estaba tejiendo…

Allá en los 80 me impresionó mucho el ensayo “J.R.R.Tolkien“, de Katharyn F. Crabbe, en el que se vincula toda la obra de Tolkien, a partir del concepto de “búsqueda” (quest), en una progresión que va del cuento de hadas (“El Hobbit”), pasando por la leyenda (“El Señor de los Anillos”) hasta llegar al mito (“El Silmarillion”). El esquema es útil aunque excesivamente simplificado. Además de sugerir una intencionalidad cronológica en alguien tan “falto de método” (según C.S.Lewis, ojo) como Tolkien, creo que habría que añadir muchos más “escalones” para darle pleno sentido.

Por ejemplo, el primer libro de “El Señor de los Anillos” está claramente cerca del cuento de hadas y tiene un tono claramente distinto de los cinco restantes. Y aún más importante, hay partes de “El Silmarillion”, como el Akallabêth, en la que se narra la historia de la caída de Numenor, “De los anillos de poder” y, sobre todo, los Apéndices publicados en “El Retorno del Rey”, que para mi constituyen un claro “descenso” desde el mito a lo que casi se puede calificar de “Espada y Brujería” y que constituyen una de mis partes preferidas de toda la historia de la Tierra Media.

No es de extrañar que sintiera curiosidad por el concepto inicial que anunció Del Toro. En él, se hablaba de dos películas: una centrada en la novela, con “personalidad propia”, y una segunda que actuaría de puente con la trilogía de Jackson. Esta segunda película acercaría temática y formalmente el estilo de Del Toro en el hipotético primer largometraje al de Jackson y se basaría fundamentalmente en los Apéndices y en “De los hobbits” (del Prólogo de “El Señor de los Anillos”). Hay que tener en cuenta que los productores “solo” disponen de derechos sobre “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos”: no pueden incluir ningún material que solo aparezca en “El Silmarillion” (1)

Seguramente, este Hobbit de Del Toro hubiera sido mucho más cercano al cuento de hadas original, aunque posteriormente renunciase a la idea de la “película-puente” y pretendiera que el viaje de Bilbo se narrase en los dos films. Pero los retrasos hicieron que el mexicano desapareciera de escena (aunque conserve responsabilidad sobre el guión) y el foco pasara a Jackson. Al principio, tuve sentimientos mezclados. El trabajo de Del Toro también me gusta mucho y, como ha demostrado en “El laberinto del Fauno”, está especialmente bien dotado para la construcción de “cuentos de hadas” muy adultos…

Por su parte, Jackson tiene una idea extremadamente clara de lo que es la Tierra Media. Así que al retomar toda la responsabilidad, es normal que se decidiera a reconvertir el proyecto y empujarlo hacia las alturas de la Alta Fantasía: salvando las distancias, algo similar a lo que ocurre en “Once upon a time“. El director confesó, además, estar muy interesado en mostrar lo que pasaba durante las largas ausencias de Gandalf en el libro, los sucesos de Dol Guldur o los motivos que llevaron a montar la guardia de la Comarca por los montaraces. Todo ello implicaba ampliar la historia de “El Hobbit” con información de los Apéndices, lo que, a mi humilde parecer, no deja de redundar en beneficio del relato fílmico, una vez tomada la decisión del tono épico.

Además, Jackson no sabe hacer películas cortas. Lo que sumado a la necesidad de rentabilizar todo el proyecto llevó a la creación de una segunda trilogía fílmica. Así nacieron: “Un viaje inesperado” (que parafrasea el primer capítulo de la novela, “Una tertulia inesperada”), “La desolación de Smaug” y “Partida y regreso” (título que tomo de elanillounico.com, y que espero NO sea el definitivo).

“Hobbit”, de Jackson

Bueno, es evidente que Jackson pretende convertir “El Hobbit” en una película de aventuras épicas, alejándolo del concepto del cuento de hadas y acercándolo al tono de “El Señor de los Anillos”. ¿Lo ha conseguido? A la vista de “Un viaje inesperado”, me temo vamos a tener que esperar un poco a saber si el resultado ha sido todo lo exitoso que deseamos: seguramente hasta que las tres películas estén estrenadas.

Para convertir “El Hobbit” en Alta Fantasía ha sido necesario sacrificar unos pocos elementos (muy pocos; en general, los más humorísticos e infantiles: eché de menos la invitación de Bilbo a Gandalf para que regresará al día siguiente a tomar el té) y, afortunadamente, añadir montones de información que se elude en la obra original. El preludio con la caída de Erebor y Valle, por ejemplo, trae a colación la joya que posteriormente jugará un importante papel en la trama. Es una de esas cosas que aparecen de repente en “El Hobbit” de forma muy conveniente, pero harto molesta para un lector adulto. Además, es una escena espectacular y una de mis favoritas de la película (2).

El esquema que sigue la película es siempre el mismo: se toma el episodio a contar (pongamos, el de los Trolls) y se le da un giro “heroico” para dotarlo de coherencia (en lugar de caer de uno en uno de forma bastante tonta, los enanos deben rendirse para salvar a Bilbo). De esta manera, TODO el libro está ahí, casi exhaustivamente, con ligeros matices: la cena con los enanos, el encuentro con los trolls, el descanso en Rivendel, el descenso a la ciudad de los trasgos, los acertijos en la oscuridad, el ataque de los huargos y el rescate de las águilas. Exactamente, el 33% de la obra (así lo marca mi Kindle, en la versión inglesa al menos), unas 100 páginas de texto… Tres horas no dan para menos.

Claro que la película incluye algunas cosas extra para completar el tiempo:  el recuerdo de Thorin de la Batalla de Azanulbizar, la persecución por parte del vengativo Azog, el episodio de Radagast y sus descubrimientos en Dol Guldur, el Concilio… Todo ello proveniente del fabuloso “corpus” épico de Tolkien, adaptado a las necesidades de Jackson, claro. En algún caso, MUY adaptado (3), lo que sin duda ha concitado las iras de los más acérrimos defensores de la literalidad del original…

Creo que queda claro que, en mi opinión, el resultado es más que aceptable: la historia que se cuenta en “Un viaje inesperado” es, en esencia, la que todo el mundo recuerda de una lectura más o menos lejana, ajustada a unos cánones aceptables para un espectador adulto y actual. No estoy seguro de cómo se habría recibido una adaptación más literal del libro: un cuento en un tono muy distinto del de la trilogía (más infantil, más cómico, menos heroico…) quizá hubiera sido un shock para muchos seguidores…

¿Es demasiado larga la película?

Esta parece la queja más común de los “no creyentes” acerca de la película: “está bien, pero se me hace algo larga…”. Para nosotros, ansiosos de ver las versiones extendidas tan queridas para el neozelandes, el concepto “demasiado larga” puede parecer extraño, pero lo cierto que la historia se mueve con notable lentitud y los magros éxitos logrados por los héroes en tres horas (las espadas, las runas lunares, el anillo) hacen que el largo camino de la Compañía se nos haga en ocasiones pesado.

Así, hay que reconocer que  la cámara se deleita un tanto excesivamente en esas secuencias de sobrevuelo a la que Jackson nos ha acostumbrado y que tan buen efecto están teniendo en el turismo de su país… La escena de los gigantes de piedra, aunque espectacular, es prescindible. Yo no cortaría ni un minuto de la huida de la ciudad de los Trasgos, aunque el planteamiento sea similar a escenas de la también jacksoniana “King Kong“. Y es muy posible que  la sucesión de escenas de acción al final de la película puede resultar cansina para el público menos proclive al género (sean del sexo que sean).

Todo ello parece estar dirigido a justificar esa transformación de Bilbo en un valorado miembro de la Compañía de Thorin (en el libro se produce bastante más tarde), tan necesario para poner un punto y seguido en la narración. Además, se aprovecha para asentar una fuerte relación entre ambos personajes que no existe en el original y que dotará sin duda de mayor dramatismo eventos futuros…

En resumen…

Entre los críticos, el resultado está siendo muy discutido: en Metacritic, donde la película a alcanzado un 58 justito, la comparan mucho con “La Amenaza Fantasma”, con Radagast en el papel de Jar-jar Bings (¡uf! eso duele…).

A mi me gusta “Un viaje inesperado”, aunque reconozco que tiene ciertos problemas de ritmo. Sobre todo, me encantan los aspectos “de ambiente”: la caracterización de los enanos, Bolsón Cerrado, Erebor y Valle, la ciudad de los Trasgos, el Gran Trasgo y su escriba, Radagast, tan al estilo de T.H. White… Me parece que tiene secuencias magistrales, como la adaptación de “Acertijos en la oscuridad” y golpes de grandeza.

Además, creo que, como he mencionado más arriba, cuando estemos ante la obra completa y podamos verla en su conjunto, la narración cobrará mayor fuerza. En ese sentido, estoy básicamente de acuerdo con la apasionada defensa de la película del poeta Seth Abramson: hay que conocer el trasfondo para apreciar adecuadamente la película. Lo cual puede ser un problema desde el punto de vista del cine, “per se”.

Personalmente, espero que Jackson recurra mucho a los Apéndices para completar esas seis horas de metraje que espero con ansiedad… Hasta entonces, nos quedamos con ese ojo de Smaug que nos llena de inquietud:

Ojo de Smaug
El ojo de Smaug; aún no sabemos qué contenidos tendrán las películas 2 y 3 de la nueva trilogía… ¿Se incluirá más material de los Apéndices?

Una nota sobre los 48FPS

Ya que tenía la oportunidad de hacerlo, aproveché para ver la película en 48FPS. Esta novedad técnica de última generación me dejó bastante frío: se nota en contadas ocasiones (cuando la imagen está muy iluminada y hay un personaje en primer plano, por ejemplo) y aporta muy poco. No hay una auténtica sensación de “realidad”. Me recuerda mucho a la sensación del “teatro televisado”, lo cuál no estoy seguro de que sea una ventaja. En general, bastante prescindible.

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(1) Por ejemplo, he comprobado que el relato de los hijos de Húrin no aparece mencionado en el resumen de la Primera Edad que aparece en los Apéndices. Supongo (y es pura suposición) que la próxima “trilogía” irá por ese camino…

(2) Si alguien conoce Word of Warcraft, la entrada de Erebor le recordará notablemente la ciudad enana de Forjaz.

(3) Azog muere en Azanulbizar. El orco que aparece en la novela, ya en plena Batalla de los Cinco Ejércitos, es su hijo Bolg o Bolgo.

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Publicado por

Use Arias

Tecnófilo, cienciaficcionero, comicloco... Vas pillando la idea...

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