Vértice, los extraños héroes de IPC y los lectores de cómic digital

Si de algo he sido coleccionista, es de cómics. No puedo soportar una colección incompleta. Me inquieta. Me desvela. Por eso me gustan tanto los gruesos volúmenes que son el formato preferido del mercado en este siglo. De un tiempo a esta parte, me estoy planteando la posibilidad de pasarme al  cómic digital, cuyo stock infinito asegura la plenitud de toda colección…  El problema es que aún no sé si me gustan los cómics en formato digital.

Durante los años de mi preadolescencia, una de mis grandes obsesiones la constituyeron los cómics de super-heroes que editaba Vértice, con ese emocionante “Revista para adultos” estampado en la portada, ese magnífico color restringido a las portadas de Lopez Espí y nombres tan evocadores como “La Patrulla X”, “La Masa” o “Dan Defensor”.

Cubierta de la Patrulla X de Vertice V.3 Numero 4
Cubierta de la Patrulla X de Vertice V.3 Numero 4

Alguien (no recuerdo quién) me había regalado varios ejemplares de “Antología del Cómic”, una serie Vértice que mezclaba historias completas de todo tipo de estilos y orígenes: Conan (recuerdo perfectamente la imagen de Conan mordiendo el cuello de un buitre. colgado en la cruz, en “Nacerá una bruja”), Shang-chi, El hombre de bronce, Spiderman… A raíz de dicho regalo, empecé a fijarme en la sección de “tebeos” de mi librería habitual, a la que hasta ese momento no había prestado excesiva atención. En algún momento, compré el Nº 4 de la Patrulla X (Volumen 3), titulado “Unus El Intocable”, que siempre consideré mi primer cómic de super-héroes. Todavía lo tengo y ocupa el principio de los casi tres metros de estantería de comic-books sobre mutantes que conservo en mi trastero…

La magnífica Tebeosfera resume la aportación de Vértice al cómic en nuestro país con un contundente:

Sello editorial fundado por J. Torrá y Mas en 1964, antes distribuidor y que siguió realizando esa labor bajo el nuevo sello editorial, bajo el cual editó obras servidas por agencia, procedentes del sello británico IPC o de los estadounidenses Marvel y DC, hasta 1981. Se caracterizó por el absoluto desprecio por la obra original, demostrado al remontar y rescribir historietas sin el conocimiento de sus autores y de forma caótica.

Es cierto. Ahora lo sé. Pero entonces… ¡Aquello sí que eran cómics y no los de Mortalelo!

Lamentablemente, en los años 70, seguir una colección de cómics en una pequeña ciudad de la España profunda (y toda España era muy profunda por entonces) no era tarea fácil. Recuerdo esperar con ilusión durante semanas el siguiente ejemplar, solo  para  comprobar que, una vez más, me habían saltado uno o dos números y que ya nunca más podría saber el final de tal o cual historia.

Empecé a dedicar buena parte del dinero de mi paga a intentar obtener más dosis de “acción en blanco y negro” y, sobre todo, a completar los enormes huecos en la numeración, solicitando números atrasados, rebuscando en puestos de feria y otros recursos igual de inefectivos.  Y así sigo hoy día.  Lo cierto es que  he conseguido completar casi todas las historias que el azar de una distribución nefasta me había arrebatado en la infancia….

En otro momento hablaré de mis dos décadas de lector de mutantes Marvel cuyo comienzo he contado. Ahora, prefiero centrarme en las excepciones a mis ansias completadoras, a ese “casi”, que está compuesto fundamentalmente por las colecciones de  personajes IPC. ¿Qué a quiénes me refiero? Pues a personajes con nombres tan extraños como Mytek, Zarpa de Acero, Spider (no el que pensais), Dollman… Un conjunto de comics que, claramente, no casaba con el resto, con los de Marvel…

Todos ellos son comics de la editiorial IPC / Fleetway, británicos, para más señas, aunque con cierta intervención española. Son los primeros comics que editó Vértice, de hecho. Y son realmente raros. La palabra “bizarro” parece que se inventó para ellos: un tipo que al recibir una descarga eléctrica se hace invisible, excepto por su metálica Zarpa, un robot gigante con forma de mono, un ladrón egocéntrico con orejas a lo Spock… Todo tenebroso y oscuro, en un blanco y negro que se nota original, no como en el caso de las creaciones de Stan Lee, con unos guiones extraños, en los que los héroes eran malos, solitarios, misántropos.

Para los interesados en más detalles, que escapan a este modesto post, os remito al magnífico artículo de Daniel Fernandez en Tebeosfera.

Zarpa de Acero
Zarpa de Acero

Lo cierto es que no me había acordado de ellos hasta recientemente, cuando Planeta DeAgostini sacó el número 1 de “Zarpa de acero“. Lo compré con la ilusión del que se re-encuentra con un viejo amigo. Como nunca llegué a leer los primeros números de la colección, tuve esa sensación de plenitud (“Así que era por eso…”). Y luego salió el 2, el 3…

Sin embargo, seguía con la intriga de saber qué pasó con Mytek el Poderoso, el impresionante robot gigante simioforme y sus ansias destructoras en manos del malvado Gogra o con el presunto amo del crimen Spider… Así que, motivado por ese afán completista que comenté, me lancé a buscar “ediciones digitales” en Internet (y las encontré, claro).

Ahora solo tenía que leerlas.

De vuelta al mundo digital

Soy un convencido del formato digital para los libros y me hace gracia la típica objeción del no creyente: “es que donde esté el tacto del papel…”: paseáte tú por el Metro de Madrid con las 1,000 páginas, más tapa dura, de “A Dance With Dragons” y ya me diras el tacto que has disfrutado…

Pero los comics…

Lo primero que hice fue bajarme los lectores mas habituales para Windows (Comical y cDisplay). Ambos son muy sencillos. Como sabréis, la mayoría de los formatos de comic digital (CBR, CBZ) son tan solo archivos zip o rar renombrados, que contienen archivos gráficos en secuencia alfabética. Es decir,  estos lectores se limitan a representar dichos archivos gráficos en la pantalla y a configuraciones muy básicas (nivel de zoom, orden de visionado, para el manga, visionado de uno o dos archivos).

La experiencia de visionado con estos lectores es, a mi parecer, deficiente. Me pareció especialmente malo el control (más bien la falta de él) mediante ratón. Si alguna ventaja tiene el visionado de comics en ordenador, esa es la posibilidad de utilizar el ratón y, en especial, la rueda… En todo caso, son tan sencillos que cumplen su misión. Especialmente, Comical, que sería la opción con la que me quedaría de no ser por el tercer software que usé: Comic Rack.

Comic Rack es, además de un lector, un gestor de biblioteca. Tiene un problema clarísimo y es que al principio es confuso, pero como lector de comics para ordenadores, no tiene parangon.

Por un lado, incluye un completísimo control de la navegación mediante la rueda del ratón, que permite una enorme fluidez de la visualización. Por otro lado, almacena la configuraciones en “áreas de trabajo”, con lo que puedes guardar las múltiples opciones que ofrece: ajuste de la página (ancho, alto, una o dos páginas), zoom por defecto, ajuste automático de zoom (la página se ajusta a lo configurado y luego hace zoom) desplazamiento automático (más útil para control con teclado), transiciones entre páginas, fondos…

Pantalla de lectura de Comic Rack, mostrando una página del número 1 de Mytek
Pantalla de lectura de Comic Rack, mostrando una página del número 1 de Mytek

Es gratis, aunque cada vez que lo lanzas te recuerda que es bueno ser agradecido y hacer una donación al autor. Lo cierto es que el trabajo lo merece…

Otros medios

El otro aparato de lectura digital que tengo es el Kindle. En este, los problemas que me encuentro son varios. El primero, el color. Representa grises, pero no color. El segundo, el tamaño. Son solo 6 pulgadas de diagonal. El tercero, el nefasto control del formato mobi para ampliar gráficos… Y no hay soporte para CBR u otros formatos.

Esto último me condena al uso del PDF (siempre me ha caido antipático el formato PDF). Por suerte, el mencionado Comic Rack incluye un conversor, lo que me facilita la creación de mis flamantes comics para eBook, que transporto a Calibre y de ahí al lector.

El caso es que la experiencia sigue sin ser ideal: hay viñetas que no caben, sea cual sea el porcentaje de ampliación que coloques (al 100% no soy capaz de leerlos, qué se le va a hacer: cosas de la edad), el flujo de lectura es raro (izquierda – derecha – vuelta a la izquierda – abajo – derecha, página siguente). Curiosamente, el formato del volumen 1 de Vertice (con su media de 2 x 2 viñetas) se adapta bastante mejor al Kindle que el habitual 3 x 3 o mayores…

Algunas conclusiones

El principal problema que encuento en los cómics digitales es la dificultad de mantener la página como unidad narrativa, no hablemos ya de la doble página, o de seguir el discurso interno entre viñetas, especialmente cuando se rompe el orden de lectura tradicional (izquierda-derecha, arriba-abajo).

En esto me veo condicionado por el artilugio de lectura que utilizo: mi ordenador portatil. Aún no me he sentido impelido a la compra de un tablet, sea propulsado mediante manzanas o mediante androides. Mi portatil es apaisado, como todos, por lo que “no me cabe” la habitual página vertical de un comic. Eso implica visualizar el comic en zoom, viendo la mitad superior, pero no la inferior. En general, primero veo la página completa, para luego pasar al mencionado zoom…

Debido a ello, el control del ratón es tan importante en la experiencia de visionado de comics. Al menos para mi.

Lo cierto es que para cómics que distribuyen la página en viñetas tradicionales (como Zarpa de Acero, Mytek o Tintín) no hay excesivos problemas; si la obra utiliza el espacio de forma algo más creativa (pongamos, “El Velatorio”, de  Sandman, que es el que utilicé en la prueba)… Uf!

De momento, el papel es aún el mejor soporte para el cómic, aunque creo que podría acostumbrarme a la lectura en pantalla gracias a Comic Rack… En cuando disponga de un tablet, completaré el post.

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Publicado por

Use Arias

Tecnófilo, cienciaficcionero, comicloco... Vas pillando la idea...

Un comentario sobre “Vértice, los extraños héroes de IPC y los lectores de cómic digital”

  1. Estimado amigo: Para un hombre de mi edad ( en realidad más q el nº de años lo q me limita son mis escasísimas aptitudes para la Info), pues la descripción q nos da del “camino” seguido, puede ser d una gran ayuda (para el amigo/sobrino al q acudimos), para localizar esos “filones” q, aunque según su reconocida opinión, no sean de cómoda lectura, siempre será un regalo más.
    Y ahora es cuando desearía comentarle q a través d algún conocido pude visualizar algunos Tebeos, y me pareció estupendo, a pesar de la opinión q tengo sobre el PAPEL, y q coincide con la suya, pero EL digital nos ofrece dos cosas (por lo menos lo que yo vi): El completar – o conseguir -colecciones q en papel ya es imposible, y el juego con el zoom, que nos permite saborear – cuando la copia es buena, claro -, los menores detalles de la viñeta.
    Recuerdo q, cuando viví d joven en Madrid, me pasaba tardes enteras en un edificio apartado de la Biblioteca Nacional, aunque dependiente de ella, donde estaban TODOS los TEBEOS editados en ESPAÑA (no se desde q año).
    Se que esta Biblioteca ha abierto sus puertas gratuitamente al Digital, pero no se si han llegado a “escanear” también los TEBEOS.
    …Y hasta aquí llego.
    Reciba, con mi saludo, mi reconocimiento por su labor.

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