Algo menos que una guerra civil, algo más que otra de superhéroes

«Capitán América: Civil War» me ha gustado bastante más de lo que me esperaba. Está a la altura de la magnífica «Capitán América: El Soldado de Invierno», de la que es continuación, tanto o más que de «Los Vengadores: La Era de Ultrón». Curiosamente, lo que más me ha gustado de ella es, justo, lo que muchos le achacan como su principal debilidad: su ajustado nivel de grandiosidad.

Siempre he creído que el principal lastre de «Los Vengadores» (la primera peli) es la clara desproporción entre sus protagonistas. En esta entrega del universo cinemático Marvel, la ausencia de personajes cósmicamente poderosos, como Thor o Hulk, nos ha dejado a un grupo de superhéroes cuyo poder básico es dar y recibir golpes con estilo y en cantidades inmensas… Y eso va a favor de una historia interesante, trepidante y muy entretenida.

La saga de cómics de la que toma el título no está entre mis favoritas: demasiado grande y pretenciosa, con muy poca influencia posterior. Sin embargo, los guionistas (Christopher Markus y Stephen McFeely, que cada vez tienen más peso en el Universo Marvel) han conseguido extraer el núcleo del conflicto y proyectarlo en este naciente universo de películas de modo creíble, aunque en última instancia se revelase como un simple McGuffin para el auténtico fin de la aventura. Quizá le haya faltado una pizca de drama, al no llevar a las últimas consecuencias el guión, pero se le perdona.

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Porque buena parte del éxito de la historia proviene de que el malvado Zemo, interpretado por un inmenso y contenido Daniel Brülh, no sea un supervillano al uso, que el final no sea el estándar habitual en este tipo de cómics o, ya puestos, en «Batman vs Superman».

Y gracias a esto hemos podido disfrutar de alguna de las mejores escenas de acción superheroica que se han rodado, en la que los hermanos-directores Anthony y Joe Russo se están mostrando como grandes maestros. Esto me devuelve la esperanza de que la próxima entrega de «Los Vengadores», que está a su cargo se mantenga a la altura…

Hay un término que llevo oyendo hace unos meses en el mundillo y que habrá que incorporar: «fan service». Dícese de los elementos de una película o juego que se introducen a fin de satisfacer a los fanboys. Esto es lo que se dice, por ejemplo, de la incorporación de Spiderman y del Hombre Hormiga a Civil War.

Pues podría ser, pero lo cierto es que ambos personajes son responsables de algunas de las mejores escenas de toda la película. Y eso que el gag sobre esa película vieja llamada «El Imperio Contraataca» nos ha dolido mucho.

Este es el primer Peter Parker que, creo, recoge el espíritu del original (y como fan irredento de Marisa Tomei solo puedo decir: gracias). Estoy deseando ver el nuevo reboot del arácnido, en la que, con un poco de suerte, no nos contarán de nuevo la (spoiler) historia de la araña que le pica.Una mención obligada a la menor de las Olsen, que ha conquistado mi corazón en su papel de Bruja Escarlata (sobre todo, si no ves la película doblada, que vaya horror de voz con acento le han puesto).

Para terminar, un detalle que me parece curioso y que no parece chocar demasiado a los aficionados: la clara incompatibilidad de los superhéroes Marvel y el anonimato, como se ve en la presentación  de la Pantera Negra (que no me convenció) y su inmediata revelación como T’Challa.  Esta “doble vida” que supuestamente era un ingrediente fundamental del género, desaparece a toda velocidad en un medio en el que necesitamos ver la cara del protagonista.

 

 

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El ciclo de Venus de Burroughs

ven103v3Cubierto por las nubes y envuelto en el misterio, el planeta Venus era el último lugar al que  Carson Napier esperaba llegar cuando despegó en secreto a bordo de su cohete hacia Marte. Sin embargo, un error de cálculo y la gravedad de la Luna le llevó sin control a través de las nieblas que ocultan el  mundo hermano de la Tierra y a la aventura de su vida.

Cuando el cohete de Napier se estrelló en Venus, este supo de inmediato que no habría retorno para él. Su prioridad se convirtió en  sobrevivir de alguna forma hasta que llegaran otros cohetes de la Tierra. Bajo la eterna capa de nubes de Venus, nuestro héroe descubrirá un mundo de enormes árboles, reinos en constante guerra y princesas que necesitan ser rescatadas. Y eso que muy a menudo, podría parecer que es nuestro héroe el que necesita un rescate.

Las novelas

El ciclo de Venus es el cuarto por importancia entre las sagas escritas por Edgar Rice Burroughs. Fue publicado entre 1933 y 1964 y la componen tres novelas y cinco relatos, cuatro de ellos publicados conjuntamente como título único.

La historia comienza en «Piratas de Venus» (Pirates of Venus, 1932). En ella se nos presenta al joven Carson Napier, un héroe algo más cauteloso que el conocido John Carter que termina por error en Venus, llamado Amtor por sus habitantes. Tras enamorarse de la inevitable princesa (llamada Duare) tendrá que enfrentarse a inimaginables peligros para salvar el reino arbóreo de Vepaja. Duare y Carson acaban en manos de los malvados thoristas (con evidentes reminiscencias comunistas, muy en boga en este momento), como esclavos en uno de sus buques. Tras organizar un motín, nuestro héroe se convierte en pirata de los océanos venusinos.

La segunda entrega del ciclo es «Perdidos en Venus» (Lost in Venus, 1933). En ella, Carson y Duare han abandonado la vida pirata. Acaban atrapados en la ciudad de Kormor, la Ciudad de los Muertos, donde tendrá que enfrentarse al horror de la habitación de las Siete Puertas. Consiguen llegar a Havatoo, la ciudad perfecta, donde conocerán a Ero Shan, que se convertirá en compañero de aventuras de Napier y ayudará a este a construir el anotar, la primera máquina voladora que surcó los cielos de Venus.

En «Carson de Venus» (Carson of Venus, 1938), encontramos a nuestros héroes en al ciudad de Sanara, asediada por los militaristas zanis. Tras numerosas aventuras en medio de una sangrienta guerra, todos dan por muerto a Napier y Duare parte de regreso a Vepaja.

A continuación vienen cuatro relatos publicados entre 1941 y 1942, vagamente conectados, pero que habitualmente se reúnen como cuarta entrega, bajo el título «Huyendo de Venus» (Escape of Venus): «Esclavos de los hombres-pez» (Slaves of the Fish Men, 1941; en otras versiones Captured on Venus),  «Diosa de fuego» (Goddess of Fire, 1941), «Los muertos vivientes» (The Living Dead, 1941) y «Guerra en Venus» (War On Venus, 1941).

En ellas, Carson, Duare y Ero Shan se han reunido e intentan regresar a Sanara a bordo del anotar. Asistimos como un tribunal sin piedad condena a Duare a muerte y como el valiente Napier roba el único avión de Venus para salvar su vida, tan solo para descubrir que el padre de la princesa está en manos de un dictador loco.

Finalmente, existe un quinto relato «El mago de Venus» (The Wizard of Venus), que estaba destinado a ser el primero de una nueva recopilación de relatos, al estilo de la anterior. Fue publicado en 1964, tras ser descubierto, con otros relatos inéditos del autor, durante la reorganización del material de la Edgar Rice Burrroughs Inc.

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Burroughs empezó a escribir la segunda historia de este quinto volumen titulada  «Una historia de Venus» (A Venus Story), el 2 de diciembre de 1941. A la sazón vivía en Hawai y  el bombardeo de Pearl Harbour cinco días después alejó al escritor de la ficción durante dos años. Se conservan un par de páginas, en las que Carson y su amigo Ero Shan, en su anotar (avión) vuelan hacia la ciudad de Sanara, donde Carson había dejado a su amada Duare. El fragmento es meramente expositivo y en él se hacen referencia a las aventuras con el loco Mago de Venus. La historia se interrumpe cuando los dos hombres descubren una nave moviéndose en el desconocido océano bajo ellos “…la primera obra del hombre que habíamos visto desde el despegue de Gavo”.

Amtor

Venus, llamado Amtor por sus habitantes, es un lugar de océanos sin nombre, salpicados de grandes islas-continente; un mundo con ciclópeos bosques cuyas copas perforan las densas nubes y cuyas ciudades se agazapan sobre sus ramas, por donde hombres alados vuelan. Un planeta cuyos habitantes, que incluyen humanos, semihumanos y monstruos,  luchan entre sí por el dominio supremo.

Bajo las nubes eternas, Carson descubrirá una raza de hombres extraños que habitan en los árboles que empequeñecen a las secuoyas. Hombres y mujeres sanos y hermosos, pues en la ciudad reino de Vepaja han descubierto el secreto de la eterna juventud y la manera de evitar todas las enfermedades. Pero a pesar de toda su sabiduría, un peligro inminente amenazaba con acabar con toda la vepajanos y su hermosa princesa Duare, quien se convertirá la amada incondicional de nuestro héroe.

Amtor, como Barsoom, está muy avanzado en algunos aspectos y muy retrasado en otros. Sus científicos utilizan la energía atómica para mover sus gigantescos buques por los enormes mares, pero ignoran por completo el concepto de máquinas voladoras hasta que Napier construye una, el anotar. Los amtorianos no se alejan mucho de la costa, ya que creen vivir en un disco plano. Cerca del borde, unas estepas desoladas anuncian la muerte por congelación. Pero en el centro, es el calor el que acecha.

Un viaje a Amtor está destinado a estar repleto de aventuras y emociones. Y si en él te cruzas con Carson Napier, no dudas en écharle una mano… después de todo, se equivocó de planeta.

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Mapa de Amtor, dibujado por el propio Edgar Rice Burroughs

Es un Universo muy pequeño, Chewie

Star Wars es algo más que una película o una serie de películas. O lo era. Es cierto que la trilogía original significó una nueva forma de hacer ciencia ficción en el cine, dio nacimiento al merchandising como factor financiero a considerar y generó el primer mito pop contemporáneo. También es cierto que la segunda trilogía destruyó mucho de eso, convirtiendo las aventuras de Luke, Leia y Han en una «franquicia» más, y no de las mejores… Así pues, ¿dónde encaja en el esquema del universo este nuevo Episodio, este Despertar de la Fuerza?

Una gran conmoción sacudió a la Fuerza cuando Disney anunció en octubre de 2012 la adquisición de Lucasfilm por la bonita cantidad de 4.050 millones de dólares. Bob Iger, CEO de Disney, continuaba así su exitosa política de adquisición de «depósitos de personajes», que había comenzado comprando Pixar a Steve Jobs y que remató con la adquisición de Marvel. Ambas operaciones han repartido felicidad en todos los niveles posibles (desde los fans hasta los accionistas), por lo que parecía que caminábamos hacia un venturoso renacer de la saga galáctica…

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Kimi en Tmblr. A droid in a mission. Fan-Art

Al parecer, antes de la venta, Lucas había comenzado el proceso de creación de las secuelas que completarían la enealogía, cerrando el regreso de Hamill, Fisher y Ford a las mismas. Cuando empezaron las negociaciones con Disney, insistió en que Kathleen Kennedy (la mujer tras muchos de los éxitos de Spielberg en Amblin) fuera su heredera al frente de Lucasfilm, para asegurarse un espíritu afín al timón de la nueva época.

Con ella vino Lawrence Kasdan, el co-autor de El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, primero como consultor y después como guionista, una vez Michael Arndt (Toy Story 3) fuera amablemente invitado a irse tras pedir «…18 meses más para terminar la historia».  La incorporación de Abrams fue en buena parte decisión de Kennedy. Abrams se embarcó en el proyecto como director y co-guionista del «reboot», genero en el que tras su trabajo (magnífico) en Star Trek podría estar encasillándose…

La participación de Lucas en la película es inexistente: figura como «consultor» y es cierto que se presentó con sus ideas para la trilogía en las primeras reuniones. Estas fueron descartadas rápidamente por los nuevos dueños y la relación se enfrió notablemente. Sin duda esto tuvo mucho que ver con la fría opinión del director sobre la película.

Si estáis interesados en profundizar en los entresijos de cómo fabricar un «blockbuster» hollywoodiense, no dejéis de acudir al magnífico El arte de “El Despertar de la Fuerza”, auténtica bitácora de la creación del Episodio VII.

Sobre universos expandidos y gente con tiempo de sobra

Antes de entrar a analizar el resultado de los esfuerzos de estos y otros creadores, permitidme una pequeña disgresión acerca de algo llamado «Universo expandido», del que muchos no habréis oído jamás.

En el año 2000, Lucasfilm entró en negociaciones con Wizard of the Coast,  los creadores de Magic, para desarrollar juegos basados en Star Wars (el segundo juego de rol y un juego de cartas que ya no existe: hay un grupo independiente que más o menos lo mantiene vivo). Los encargados por ambas compañías decidieron que el volumen de información que manejaban no se podía gestionar con las viejas «biblias» analógicas, así que contrataron a un antiguo fan con conocimientos informáticos, Leland Chee, para crear una base de datos sobre dicho Universo. Así nació el Holocrón.

En 2012, el Holocrón contenía 55 000 entradas, incluyendo unos 19 000 personajes, 2 900 especies, 5 300 mundos y  2 100 diferentes tipos de vehículos.

«Mientras, haya un Holocrón, no habrá un reboot de Star Wars» aseguraba un muy equivocado Leland Chee en el blog oficial de la compañía. Este «canon» del Universo Expandido abarcaba millones de años, decena de novelas, centenares de cómics,  varias series de televisión, hasta tres juegos de rol (el primero de ellos, esencial en la creación del universo expandido que nos ocupa) y videojuegos en todos los soportes imaginables.

El 25 de abril de 2014, Disney anunció el Apocalipsis: todo ese material dejaba de ser canon oficial, excepto las seis películas y la serie Clone Wars (la segunda, no la obra maestra de Tartakovsky) y pasaba a ser parte de algo llamado «Star Wars Legends», algo así como una realidad alternativa (no es que la realidad «realidad» fuera real, pero ya me entendéis…)

De un plumazo, se hacía tabula rasa para generar una «narrativa sin dependencias». Hay muchas páginas en la red en la que se establecen los diversos y simpáticos «niveles de canon» de lo que existe en la actualidad, cuyo volumen de momento es asequible: las novelas de Rumbo a Star Wars..., la nueva línea de cómics, la juvenil, pero muy digna, Star Wars: Rebels

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Marcos Torres en Tumblr. Capt.Phasma is alive. Fan-art, lápices de color.

Mi única interacción con el nuevo canon ha sido Imperio destruido, una mini-serie de cómics  que cuenta la historia de los padres de Poe Dameron, uno de los protagonistas de la película, y que, la verdad, me ha parecido bastante floja…

¿Era necesaria esta obliteración de uno de los universos compartidos más sólidos y duraderos de esta volátil cultura pop nuestra? Lo cierto es que era de esperar para los materiales que trataban hechos posteriores a El Retorno… (jamás te perdonaré haber perdido a Thrawn, J.J.Abrams), pero el resto no molestaba mucho, así que habrá que sospechar de los oscuros motivos comerciales habituales.

Para mi, lo importante es lo que creo que implica la decisión: las nuevas películas están hechas pensando en una generación nostálgica, desde luego, pero no para los aficionados hardcore que han invertido su tiempo (y dinero) en un «universo expandido» de usar y tirar. Ver la película me reforzó esta sensación.

Y las letras se alejan en el oscuro espacio…

Si tras la fanfarria y las letras no se te ponen los pelos de punta, no eres un auténtico fan y punto. Independientemente de cualquier otra consideración, El Despertar de la Fuerza se despliega como una película trepidante, con grandes valores de producción, banda sonora discreta, buenos personajes y unas batallas espaciales flipantes. Qué menos.

Lamentablemente, no es la película que esperaba.

Empieza realmente bien, presentando los personajes de manera clara y efectiva. Es magnífico que la protagonista sea una chica, aunque solo sea para ver los problemas que está causando a los fabricantes de “figuras de acción” (honra a Abrams que se posicionara claramente en contra de la ausencia de Rey y Phasma entre las figuras de Hasbro). Se perdona que Jakku sea una copia de Tatooine y se aprecian los esfuerzos por usar menos CGI y más efectos reales. Me encanta BB8.

Hacia la mitad de la película, la cosa se viene abajo. Harrison Ford (y Chewacca) se comen la película en cuanto aparecen, pero el argumento empieza a resultar alarmantemente familiar. A la sensación de déjà vu se le suman las extrañas casualidades que facilitan que la historia siga adelante sin excesivas complicaciones en el guión: una nave que, vaya, resulta ser el Halcón Milenario, la improbable aparición de su dueño, una reliquia que aparece en el primer sitio en que te paras a descansar o un mapa galáctico justo en el robot que está al fondo…

Al parecer, no hace falta esforzarse demasiado en hacer encajar las piezas con un buen argumento. Total, es ciencia ficción. Peor, es un space opera.

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Kile Jorve en Tumblr. So, I’m doing a thing Fan-Art

Además, creo que la película peca de precipitación: todo parece pasar el mismo día. La construcción de inquebrantables amistades (o más que eso) basadas en interacciones mínimas tampoco ayuda a asentar la película. Y venga a escupir referencias: ¿otra Estrella de la Muerte, de verdad? ¿Otra vez los escudos, el punto débil, el desembarco, el emperador y su discípulo, el enfrentamiento paterno – filial? Eso sin entrar a valorar a «Darth Emo», ese poco convincente y presuntamente torturado malvado tentado por la Luz.

No hay nuevos planetas. No hay nuevas especies. Casi no hay nuevas naves. Pero quizá lo que más echo de menos sea el trasfondo.

¿Dónde está el Imperio? ¿Qué rayos es esto de la Primera Orden? ¿Por qué hay una Rebelión separada de la Nueva República? ¿Y era necesario destruirla nada más empezar, antes de que le cogiésemos cariño? Han reducido el escenario a la mínima expresión, quizá para evitar dolores de cabeza al nuevo fandom. O para rellenarlo luego con un nuevo canon (¿alguien ha dicho: «os prometemos que no volveremos a destruir el Universo»?).

Creo que lo que pasa es que Abrams y su equipo han decidido hacer  una película homenaje a la obra de Lucas, muy similar a lo que hizo en Super 8 con la obra de Spielberg. Seguramente, el muy loable objetivo es satisfacer a todos. Por un lado, la nostalgia de los que, como yo, vimos siendo niños La Guerra de las Galaxias (antes de que se llamara Una Nueva Esperanza). Y a la vez, atraer una nueva generación de fans jóvenes, dispuestos a gastar dinero a mansalva durante la próxima década en productos de merchandising y un nuevo Universo Expandido.

Pero yo no quería un homenaje. Muchos no queríamos un homenaje. Queríamos que la tercera trilogía profundizara en la batalla cósmica del bien y el mal. Queríamos la capacidad tolkieniana de George Lucas en la creación de planetas, especies y naves, sin sus evidentes problemas para contar historias interesantes.

Uno de mis hermanos, nada sospechoso de frikismo, lo resumió lapidariamente: «¿Querías que Disney  hiciera Juego de Tronos, repleto de política, sexo y sangre?» Sí, lo quería, pero Disney ha hecho una película de Disney, claro.

Supongo que hay un sitio y un tiempo para cada cosa. Después de todo, si quieres buena ciencia ficción adulta, ahí tienes la maravillosa Saga.

NOTA: Si os interesa un análisis detallado de la película desde la perspectiva de un grupo de auténticos fans, no podéis dejar de descargaros el podcast de La Fosa del Rancor dedicado a El Despertar… Tres horas de amor a Star Wars empaquetado, que he disfrutado como un enano.

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Marketing e historia en los años 30

Revolviendo entre papeles familiares “históricos” me he tropezado con un curioso ejemplo del “marketing” estilo años 30 en España. Nada más y nada menos que un folleto promocional de la “Historia de España. Gran historia general de los pueblos hispanos”, que se comenzó a publicar durante la II República. Como hago siempre que pongo mis manos en algo de cierta antigüedad, lo he escaneado hasta el siglo XXI…

La “Gran historia general de los pueblos hispanos” publicada en forma de fascículos entre los años 1931 y 1964, constituye una de las primeras historias de España que se alejaban del modelo de “autor único”:

“Se imponían las obras de síntesis abordadas por equipos de historiadores, y no por uno solo, y en las que, por lo mismo, se cayera en una verdadera parcelación organizativa del relato. (…) El primer empeño en este sentido fue la Gran historia general de los pueblos hispanos del Instituto Gallach” (Historia de la historiagrafía española, editada por José Andrés Gallego).

La primera página del folleto nos indica que la obra se publica “Bajo la dirección del Profesor Luis Pericot García” y tras una impresionante lista de colaboradores, nos indica que se trata de una “Producción magistral; concreción feliz de la moderna historiografía hispana, que con la gran autoridad de su texto y la sugestión de sus ilustraciones, lleva a la escuela y al hogar, con hálitos nuevos, nutrido de provechosas enseñanzas, el desfile prodigioso de los siglos por el solar patrio“.

Imagen de los cinco volúmenes de la primera edición (sin confirmar) de la Historia de España del Instituto Gallach
Imagen de los cinco volúmenes de la primera edición (sin confirmar) de la Historia de España del Instituto Gallach. Está sacada de AQUÍ. La subo para preservarla, ya que al ser un sitio de compraventa, podría desaparecer en cualquier momento.

La editorial responsable era el Instituto Gallach, institución fundada en 1890 en Barcelona y que está involucrada en la creación de la prestigiosa editorial Calpe (después, Espasa-Calpe). El Instituto Gallach fue una de las editoriales más activas en nuestro país hasta mediados del siglo XX y pervivió muchos años hasta que fue absorbida por el grupo Océano a finales de los 70, que aún conserva su sello. Aquí se puede encontrar un detallado estudio de la actividad de esta editorial.

La obra se publicaría en 50 fascículos a lo largo de los años, que se agrupaban originalmente en cinco volúmenes (2.800 páginas, 4.000 grabados, 400 láminas en tonos sepia). Posteriormente, la obra siguió re-editándose y se amplió con volúmenes adicionales referidos a la historia contemporánea. Hoy puede rastrearse en la Historia de España en 8 volúmenes de la Editorial Océano.

El folleto

Un esfuerzo editorial semejante necesitaba de cierto empuje publicitario para asegurar las ventas. Las cosas no han cambiado tanto, así que, al parecer, se redactó y publicó el folleto que nos ocupa, que se distribuiría entre las librerías con el ánimo de obtener la atención de los posibles suscriptores.

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El cuadernillo tiene un formato de 110×150 mm (algo mayor que un A6) y 16 páginas, sujetas con dos grapas. La contracubierta la forma una composición de imágenes, sin texto. Podría haberse entregado plegado por la mitad, con dicha composición en el exterior, lo que le daría el tamaño de los “crisolitos”, bastante popular. Esto es mera especulación, pero el ejemplar presenta una acusada doblez que apuntaría a esto último

TPosible marca de la imprenta responsable del folletoanto el papel como la impresión está muy cuidada. A pesar de su antigüedad, se conserva razonablemente bien. No hay fecha, ni lugar de publicación, aunque hay una marca en la trasera que podría ser la imprenta: “D&O, S.A.”

El texto, anónimo, constituye una descripción de los cinco volúmenes previstos y, a través de ella, se realiza un resumen de la historia de España, en el que se insertan las obligadas glosas a la obra. Así, tras la introducción, el editor cuenta “Lo que nos hemos propuesto con esta producción monumental”, una apasionada descripción de la obra, “¡Una historia de la patria! Esta empresa solo suele llevarse a cabo una vez en la vida“, nos dice. “Se imponía una nueva Historia nacional, porque el momento histórico que vive ahora el país requiere de una fuente de estudio a tono con el dinamismo que nos impulsa“.

Después, se repasa la historia del país dividida en apartados: “La emoción de la prehistoria”, “Las primeras civilizaciones desarrolladas en el suelo hispano”, “La huella de Roma en Hispania”, “La invasión, el dominio y la cultura musulmanas”, “La vida peninsular en la Edad Media”, “La casa de Austria” y “La casa de Borbón”. En este se establece el límite temporal de la obra: “…hasta 1931, en el que se implanta de nuevo el régimen republicano en España“.

Se cierra el relato con un apartado en el que se destaca “La historia del arte español a través de esta gran obra”, en la que se señala la dedicación a este tema, hasta el punto  que “la valiosa obra que venimos reseñando es como un Museo del Arte Español“, convirtiendo la futura obra en “un formidable elemento instructivo y una fuente de consulta de gran valor“. La abundancia de elementos gráficos se destaca continuamente y se refuerza con la profusión de ilustraciones del folleto.

El escaneado

He escaneado el documento a 300 ppp, lo que debería permitir pasar un OCR con facilidad. No he realizado apenas correcciones, más allá de encuadrar las páginas y eliminar manchas muy antiestéticas de los márgenes. En la página he insertado versiones ligeras (96 ppp), pero cualquier interesado puede descargarse las de alta resolución AQUÍ (odio el formato PDF, así que están en un zip renombrado a cbz, para permitir su lectura mediante los lectores de cómics).

Cualquier información adicional o corrección de este texto será bienvenida y agradecida.

Los Vengadores: La Era de Ultrón (o de Whedon)

Si te gustan los cómics, te gustan los superhéroes… O al menos es la relación habitual que establecen medios y público “general”. Naturalmente, no es cierto y hay muchos amantes del cómic que abominan del género superheroico. Yo no me encuentro entre ellos. Pero sí es verdad que el cine de superhéroes no estaba entre mis favoritos… hasta que llegó a él Joss Whedon.

Aunque el objetivo de esta entrada es dar mi humilde opinión sobre la película del título (os adelanto que me ha gustado), me gustaría aprovechar la ocasión para hacer un veloz repaso de la carrera de su principal responsable. Da la casualidad que es uno de los creadores a los que más admiro dentro del género este que nos ocupa, entre la fantasía, las series de telévisión, la ciencia-ficción y los cómics… el inimitable Joss Whedon.

Además, esto me permitirá hacer, contra mi costumbre, una entrada sin spoilers. Más adelante, intentaré una entrada más “friki” alrededor de las Gemas del Infinito…

Un auténtico cuentacuentos 

Whedon es el director de Los Vengadores y su continuación, Los Vengadores: La Era de Ultrón. También es su guionista. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que deje de ser, sobre todo, el creador de Buffy Cazavampiros, la serie a la que le debemos la invasión de vampiros mediáticos de inicios del siglo. Para los más conocedores del género es el autor detrás de la mítica Firefly.

Pero Whedon es, esencialmente, un narrador, un guionista. Ha participado (muchas veces sin recibir crédito por ello) en los guiones de Waterworld, Speed, Twister y X-Men. Y es responsable en mayor grado de Toy StoryAlien: Resurrección, Atlantis: el Imperio Perdido y Titan A.E…. Supongo que se empieza a ver un cierto patrón. En general las ideas detrás de las películas son buenas pero su realidad fílmica deja que desear (con excepción de Toy Story, claro, por la fue co-nominado a un oscar).

No es de extrañar que se volviera a un medio que esperaba disponer de mayor control creativo: la televisión. Así creó Buffy Cazavampiros (1997-2003) a partir de un telefilme bastante flojo que también guionizó. La serie fue un éxito inmediato y generó una enorme base de fans, un spin-off (Angel, 1999-2004, encarnado por David Boreanaz, posteriormente en Bones) y el “buffyverso“, que incluía Fray, primera incursión de Whedon en el mundo del cómic.

Después vendría Firefly (2002-2003) y sus continuaciones en cómic y película (Serenity, 2005) y la serie Casa de Muñecas (2009-2010). En medio, le dio tiempo a guionizar una de las mejores etapas de Astonishing X-Men (2004-2008) y varias películas (La cabaña en el bosque, 2012) y episodios de series. Finalmente, acabó firmando con el “universo cinemático” de Marvel y desarrolló la serie Agentes de S.H.I.E.L.D y, naturalmente, las dos primeras películas de Los Vengadores.

Joss Whedon en la Comic Con de 2014 Joss Whedon en la Comic Con de 2014

Whedon es un narrador completo y obsesivo en el detalle y el control de su obra (aunque con poco éxito). Le gusta generar “universos completos”, a menudo encabezados por una mujer. Un manipulador nato de su audiencia que sabe como nadie combinar la iconografía pop con la interacción de los personajes. Es especialista en la mezcla de temas y situaciones y en inventar ingeniosas aproximaciones a las historias más manidas. Y se le da de genial meter bromas en medio de las situaciones más tensas.

Segundas partes… mejores

Los Vengadores suponía el punto final y culmen de la “Fase 1” del universo cinemático Marvel. La Era de Ultrón (1) no lo es. Es la mitad de una temporada que concluirá en 2018 con las dos películas de “La Guerra del Infinito“. También es la secuela de la película anterior, claro. Y Whedon se las apaña para combinar ambas realidades usando de forma magistral ese “pathos” que tan bien maneja.

Vestidos de los personajes de la Edad de Ultrón
Los trajes de los Vengadores en el set de la Edad de Ultrón

Con respecto a su predecesora, lo que se obtiene es una película mucho más equilibrada en escala (manteniéndose muy arriba, claro): no existe la terrible diferencia que se apreciaba en la primera de los personajes entre sí y con la realidad cotidiana. Whedon ha aprendido a manejar al enorme elenco de personajes y consigue implicarlos a todos en sendas crisis personales que interaccionan a varios niveles y con la trama principal de forma muy coherente.

Por ejemplo: salí de Los Vengadores odiando a Hawkeye. Sin embargo, en La Era de Ultrón se redime completamente como personaje y su aportación al grupo y al desarrollo de la trama es muy de agradecer. La inclusión de nuevos personajes (los gemelos Maximoff o la Visión) en un escenario superpoblado tampoco se hace extraña, aunque relegue a algunos de los pesos pesados a tramas laterales…

La acción es continua y puede que excesiva para algunos gustos menos “hardcore”, pero cualquier amante del cómic agradecerá las complejas coreografías y las ingeniosas sinergias que Whedon introduce con los poderes de sus personajes. Escenas como la del “Hulkbuster” o la defensa de la llave se convertirán en iconos para las generaciones venideras…

En cualquier caso, es una película… agotadora, que continuamente pasea por el filo del descontrol, que evita por los pelos. Whedon consigue que el Plan de Ultrón sea creíble y mágico, lo que dice mucho de su habilidad como narrador…  Las bromas recurrentes (en especial la del martillo de Thor) y los “one-liners” que le caracterizan son muy de agradecer para aligerar la suspensión de la incredulidad necesaria…

Hay enormes cantidades de “huevos de pascua” y referencias a otros elementos de la franquicia (algo pesados con Agentes de S.H.I.E.L.D, que no sigo) y los aficionados podrán (podremos) destripar la película durante varios meses para buscar claves que ayuden a adelantar los futuros pasos en el universo Marvel, camino a ese guantelete que queremos ver enjoyado…

Josh Brolin (Thanos) en la presentación de

En conclusión…

La película no defraudará a los seguidores acérrimos del género, pero es visionable por casi cualquiera: es muy entretenida y ni siquiera es necesario conocer Los Vengadores para disfrutarla. A mi me parece mejor película que esta, más redonda y coherente y, si me entendéis, más bonita.

Todo lo cual me hace lamentar que Whedon haya decidido declinar la oportunidad de completar la tetralogía (por agotamiento, al parecer), por lo que no será el responsable de la conclusión de esta oleada Marvel. Esperemos que sus sustitutos, Anthony y Joe Russo, directores de Capitán América: El soldado de invierno, estén a la altura.

Según los rumores, es posible que Whedon abandone por completo el Universo Marvel para generar uno nuevo. En una entrevista a Buzzfeed ha sugerido que dicho universo podría tener que ver con “la versión femenina de Batman”. Te seguiremos donde vayas, Joss.


(1) Incidentalmente, la película no tiene nada que ver con la saga denominada La Era de Ultrón (2013), de Bendis, Hitch y Peterson. El argumento recoge historias de diversos momentos de los cómics, aunque no haya un referente específico.

Quena y el Sacramús, de astronautas del pasado y la ingenuidad de los niños

En un ataque de nostalgia y tras varias lecturas “trascendentes”, opté por entregar mi dispendio mensual en cómics a Dolmen Editorial —que ha encontrado un filón (y que sigan, eh) explotando recuerdos infantiles de aficionados cuarentones—, y adquirir el primer volumen de Quena y el Sacramús. Así, casi tres décadas después, pude conocer el final de las andanzas del pequeño extraterrestre en el Continente de las Dos Lunas… y, más importante aún, ¡¡que, mientras no mirábamos, habían seguido teniendo nuevas aventuras!!

numero 1 de spirou ardilla
Portada del número 1 de Spirou Ardilla, con la presentación de Quena y el Sacramús

Entre 1979 y 1980, se publicó en España la revista Spirou Ardilla, que reproducía materiales de la muy mítica y muy franco-belga Spirou. En ella conocimos al propio Spirou (y Fantasio), a Bill y Bolita, a Johan y Pirluit, a Papyrus y, por supuesto, a quienes hoy nos ocupan: Quena, el Sacramús y todo el Universo que los rodea.

Spirou Ardilla nos trajo una forma de contar historias con tebeos completamente distinta a la que se publicaba en los Mortadelo a los que estábamos habituados. Historias más largas y complejas, con temas mucho más sofisticados y ambientes exóticos e imaginativos… No es de extrañar que muchos nos convirtiéramos en fans irredentos de aquellos personajes, más “redondeados”, más fantásticos pero, a la vez, más cercanos a nuestros sueños…

Por ejemplo: Quena. Vive su apacible vida en la campiña francesa con su tío, el arqueólogo Jorge Guijarro, quién lo acogió durante un viaje al Perú… hasta que un día descubre un platillo volante y a su tripulante, el Sacramús (Scrameustache en francés). Él mismo se presenta como un animal super-inteligente, entrenado para explorar otros mundos. Pronto ambos formarán un equipo inseparable, que se enfrentará a múltiples aventuras que se desarrollarán en Francia, en un mítico Perú incaico o en Quebec, en la Tierra y el espacio exterior, pasando por la Atlántida y, en ocasiones, cruzando la barrera del tiempo…

Los españolitos llegamos a conocer los cinco primeros álbumes de las aventuras del dinámico dúo: los tres que ahora reedita Dolmen, más El tótem del espacio y El fantasma del Cosmos (por problemas de distribución, yo me quedé a mitad de El continente de las dos lunas). Después de eso, nada. No es de extrañar la frustración de algunos aficionados como la de Eduardo Joaquín, responsable de una de las pocas reseñas que existían en español y que no me resisto a enlazar aquí pese a su antigüedad.

El autor: Gos (y su hijo)

Roland Goossens, conocido como Gos, es el creador del Sacramús. Militar de carrera, tuvo la muy peculiar misión de administrar los informes y fotografías relacionadas con el fenómeno OVNI para un despacho de la OTAN, lo que sin duda influiría en sus guiones de años posteriores.

Lápices de Gos para el volumen 41
Lápices de Gos para el volumen 41 (c) Gos, Walt & Glénat.

En su corazón, Gos siempre había querido dibujar y tras conocer a Peyo (el creador de Los Pitufos) terminó en el estudio de este, mano a mano con otras grandes firmas de la historieta franco-belga, como Walthéry (dibujante de la conocida Natachacuyos primeros guiones son suyos) o Derib (Yakari). Tiene el privilegio de ser el único autor cuyo nombre aparece en un álbum de Los Pitufos junto al de Peyo (Los Pitufos y el Ketekasco).

Tras un periodo colaborando con Tillieux en la conocida serie Gil Pupila, el 23 de noviembre de 1972 en el número 1806 de Spirou se presentaría la obra de su vida: Quena y el Sacramús:

“Los había creado con anterioridad, pero no los había usado porque no me consideraba técnicamente a punto.” —comentó Gos en una entrevista concedida en 2010 a la web francesa ActuaBD.— “Advertí a Maurice (Tillieux) que un día sacaría ese guión del cajón para ilustrarlo (…). Él me aconsejó que esperara a estar listo” (1).

El año siguiente se edita el primer álbum recopilatorio: El heredero del Inca y, desde ese momento en adelante, de forma casi ininterrumpida, los volúmenes han seguido apareciendo hasta alcanzar nuestros días, incluyendo las visicitudes de un cambio de editorial de Dupuis a Glénat…

Sin duda, buena parte de esta longevidad se debe a que el universo del Sacramús está compartido, desde 1982, por el hijo de Gos, Walter Goossens, que suele firmar como Walt. Sea como sea, las aventuras del Sacramús han cautivado a generaciones de niños franceses durante más de cuatro décadas. Quizá el secreto esté en el espíritu que Gos quiso insuflar a su personaje:

Siempre quise que mi extraterrestre fuera divertido, amable, que hubiera venido tan solo para conocer cómo viven los seres humanos. Estaba muy lejos de lo que los estadounidenses hacían en sus cómics. Lo asocié con un ser humano. ¡Un poco la realización de mis sueños de cuando era niño y jugaba solo! (ActuaBD)

Gos y Walt, creadores del Sacramús
Gos y Walt, creadores del Sacramús

Los guiones de Gos y Walt son ingenuos y mezclan sin solución de continuidad la ciencia-ficción, los elementos fantástico-sobrenaturales y la pura aventura, todo ello trufado con mucho humor. Su destinatario es el público infantil y en general transmite una idea bucólica, pacifista y de buena voluntad. El estilo remite con fuerza al maestro Peyo, muy en particular en el diseño de fondos y paisajes, por los que no nos extrañaría ver aparecer a los mismísimos Johan y Pirluit.

Por otro lado, Gos se reveló como un eficaz y convincente diseñador de naves espaciales: es fácil enamorarse del muy moderno “pasaportodo”, del platillo volante del Sacramús o las naves del Continente de las Dos Lunas o los Galaxianos.

La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales
La obra de Gos está plagada de magníficas naves espaciales

Edición Dolmen, volumen 1

La edición que nos trae Dolmen es, como resulta habitual, magnífica. Incluye tres historias: El heredero del Inca, El mago de la Osa Mayor y El continente de las Dos Lunas. La primera está algo lastrada por la necesidad de presentar a los personajes, pero sigue siendo extremadamente divertida y fascinante. El argumento plasma buena parte de las enloquecidas teorías de Eric Von Däniken, muy en boga en los años 70. Más sobre esto después.

El mago de la Osa Mayor es la más cómica y la más floja del volumen, girando alrededor de un mago sobrenatural de confusas intenciones que se dedica a transmutar a las personas en semi-animales: aún recuerdo vivamente al hombre-pez, que solo se sentía bien metiendo la cabeza en un barril de agua… El continente de las Dos Lunas, en cambio, es un tour-de-force de ideas desatadas en sus 44 páginas. Desarrollado entre nuestro planeta y el planeta originario del Sacramús, que (¡spoiler!) en una improbabilidad de proporciones cósmicas resulta ser el del propio Quena, nos pasea por parajes cósmicos y alienígenas, nos dibuja una maravillosa tecnología y… nos presenta a los Ramuchas, claro.

El volumen se completa con artículos sobre Gos (de Alfons Moliné) y la serie (de Carlos de Gregorio), además de material gráfico diverso de gran interés (portadas, bocetos, etc.), culminando la cuidada edición a la que Dolmen nos tiene acostumbrados. Estamos deseando que la colección siga adelante y nos regale nuevas aventuras de los dos personajes, como hace ya con las de Johan y Pirluit.

La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.
La edición de Dolmen incluye numerosos extras que todo aficionado agradece.

Una serie longeva con mucho futuro

“No soy consciente de haber hecho cuarenta álbumes —confesaba Gos en la mencionada entrevista—. Cuando creé la serie, me dije que si podía hacer tres o cuatro, sería genial. Y entonces, la serie tuvo un éxito inmediato (…). No noto que el tiempo pase” (ActuaBD).

Como ya he comentado, lo que más me ha alegrado de la edición de Dolmen es descubrir que las aventuras de Quena y el Sacramús se han alargado durante las últimas cuatro décadas y que ahora hay nada más y nada menos que 42 volúmenes esperándonos. En la página de Glénat es posible adquirir todos los números en perfecto francés, que no me resisto a enumerar (Aquí en francés con las portadas):

  1. L’Héritier de l’Inca (El heredero del Inca, Dupuis, noviembre 1973, Guión y Dibujos de Gos)
  2. Le Magicien de la Grande Ourse (El mago de la Osa Mayor, Dupuis, noviembre 1974, Guión y Dibujos de Gos)
  3. Le Continent des deux lunes (El continente de las Dos Lunas, Dupuis, junio 1976, Guión y Dibujos de Gos)
  4. Le Totem de l’espace (El tótem del espacio, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  5. Le Fantôme du Cosmos (El fantasma del Cosmos, Dupuis, junio 1977, Guión y Dibujos de Gos)
  6. La Fugue du Scrameustache (La fuga del Sacramús, Dupuis, julio 1978, Guión y Dibujos de Gos)
  7. Les Galaxiens (Los Galaxianos, Dupuis, enero 1979, Guión y Dibujos de Gos)
  8. La Menace des Kromoks (La amenaza de los Kromoks, Dupuis, enero 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  9. Le Dilemme de Khéna (El dilema de Quena, Dupuis, octubre 1980, Guión y Dibujos de Gos)
  10. Le Prince des Galaxiens (El príncipe de los Galaxianos, Dupuis, octubre 1981, Guión y Dibujos de Gos)
  11. Le Renégat (El renegado, Dupuis, julio 1982, Guión y Dibujos de Gos)
  12. La Saga de Thorgull (La saga de Thorgull, Dupuis, octubre 1983, Guión y Dibujos de Gos)
  13. Le Secret des Trolls (El secreto de los trolls, Dupuis, octubre 1984, Guión de Gos – Dibujo de Gos y Walt)
  14. Les Kromoks en folie (La locura de los Kromoks, Dupuis, octubre 1985; Guión de Gos y Seron – Dibujos de Gos, Seron y Walt)
  15. Le Stagiaire (El aprendiz, Dupuis, octubre 1986; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  16. Le Grand Retour (El gran regreso, Dupuis, noviembre 1987; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  17. Les Galaxiens s’en vont en gags (Los Galaxianos bromistas, Dupuis, junio de 1988; Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  18. D’où viens-tu, Scrameustache? (¿De dónde vienes, Sacramús?, Dupuis, abril 1989, Guión de Gos – Dibujos de Gos y Walt)
  19. Les Figueuleuses (2) (Dupuis, noviembre 1989, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  20. Le Sosie (El doble, Dupuis, julio 1990; Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  21. L’Œuf astral (El huevo astral, Dupuis, mayo 1991 Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  22. Chroniques galaxiennes (Crónicas galaxianas, Dupuis, enero 1992; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  23. La Caverne tibétaine (La caverna tibetana, Dupuis, octubre 1992 Guión y dibujo de Gos et Walt – Color de Studio Leonardo)
  24. Le Cristal des Atlantes (El cristal de los Atlantes, Dupuis, octubre 1993, Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  25. Le Bêtisier galaxien (El gazapo galaxiano, Dupuis, abril 1994; Guión de Gos, François Gilson, Walt – Dibujos de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  26. Les Enfants de l’arc-en-ciel (Los niños del arco iris, Dupuis, novembre 1994; Guión y dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  27. Les Naufragés du Chastang (Los náufragos de Chastang, Dupuis octubre 1995 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  28. Les Petits Gris (Los pequeños gris, Dupuis, abril 1997, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  29. Le Président galaxien (El presidente galaxiano, Dupuis, noviembre 1997; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  30. L’Épreuve du sablier (La prueba del reloj de arena, Dupuis, septiembre 1998; Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  31. La Fontaine des mutants (La fuente de los mutantes, Dupuis, noviembre 1999, Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  32. Tempête chez les figueuleuses (Tempestad en el planeta de los figueuleses, Dupuis, agosto 2001; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  33. Le Réveil du mirmidon (El ascenso del mirmidon, Dupuis, febrero 2002 Guión y Dibujo de Gos – Color de Studio Leonardo)
  34. Le Retour de Falzar (El regreso de Falzar, Dupuis, agosto 2003; Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Studio Leonardo)
  35. L’Antre de Satic (La guarida de Satic, Glénat, enero de 2005, Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Benoit Goossens)
  36. Casse-tête olmèque (Rompecabezas Olmeca, Glénat, enero 2006 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  37. Les Exilés (Los Exiliados, Glénat, enero de 2007 Guión y Dibujo de Gos y Walt – Color de Liliane Labruyère)
  38. L’Elfe des étoiles (El elfo de las estrellas, Glénat, enero 2008 Guión y Dibujo de Gos – Color de Liliane Labruyère)
  39. La Clé de l’hexagramme (La llave del hexagrama, Glénat, marzo 2009 SGuión y Dibujo de Gos y Walt)
  40. Les Passagers clandestins (Los pasajeros clandestinos, Glénat, junio 2010 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  41. Le lauréat “K22” (El laureado “K22”, Glénat, mayo 2011 Guión y Dibujo de Gos y Walt)
  42. Le géant d’Imenoca (El gigante de Imenoca, Glénat, febrero 2014 Guión y Dibujo de Gos)

Naturalmente, a partir del número 5, las traducciones son estrictamente no oficiales (habrá que esperar a Dolmen, guiño, guiño…). En España no conocemos siquiera a los “galaxians”, personajes que aparecen a partir del número 6 y que adquieren gran importancia a lo largo de la serie. De carácter claramente cómico e iguales entre sí, parece que son un reflejo de Los Pitufos del maestro Peyo…

El sacramús,  los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6
El sacramús, los galaxianos, el pasaportodo en la portada del volumen 6

Existe una página “oficial” del personaje, que está “en construcción”, al parecer desde hace algún tiempo: www.scrameustache.com. En ella se menciona el proyecto de una serie de animación (para un público muy infantil, según dicen en la productora), prevista para 2016. Os dejamos aquí una muestra de la misma, para que juzguéis por vosotros mismos:

Un epílogo personal: El Sacramús y la paleoarqueología

Alrededor de los diez años, experimenté un extraño fenómeno: vivía en el campo, en una casa en Thy-le-Chateau, un pueblo a unos veinte kilómetros al sur de Charleroi, lejos de otras casas (…). Construí una pequeña noria, y quise probarla en el río, en una zona en la que transcurría entre grandes setos de espinos. De repente, el ambiente que me rodeaba cambió. El canto de los pájaros, que causaban un alboroto infernal, cesó de repente. Entonces vi luces de color amarillo-anaranjado detrás de los setos. ¡Nunca había tenido tanto miedo en mi vida! Siempre he pensado que había algo detrás de aquel seto de espinos (…). Más tarde, en el ejército me encargaron clasificar documentos sobre ovnis. Recibía todas las semanas cuatro o cinco observaciones. Pensaba: “Si hay tantas, ¡los OVNIS deben existir de verdad! “. Así es como, sin darme cuenta, nació el Sacramús. Los extraterrestres me lo habían ordenado (risas).

Así comentaba Gos su más cercano “encuentro en la tercera fase” en la ya mencionada entrevista de 2008. No quiero terminar la entrada sin traer a colación el recuerdo de otro cómic, mucho menos inocente, que tengo vinculado en mi memoria a El heredero del Inca. En concreto, es este:

Los Dioses del Universo 1 - Aterrizaje en los Andes - página 1
Los Dioses del Universo 1 – Aterrizaje en los Andes

Nada más y nada menos que el primer volumen de la versión en cómic de las ideas de Eric Von Däniken, el famoso “divulgador” de las teorías de los antiguos astronautas. Lo publicaron en 1979 y llegó a haber seis volúmenes, que abarcaban desde la construcción de Nazca hasta la destrucción de la Atlántida, pasando por Sodoma y Gomorra…

La lectura de este material se vio muy reforzada por el sobrevuelo de Nazca del Pasaportodo (“De aquí partieron las astronaves llegadas de mi planeta hace diez mil años”, nos informa el Sacramús).

El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca
El pasaportodo sobrevuela las pistas de Nazca en El heredero del Inca

Si a esta mezcla añadimos la mítica serie de TV Proyecto Libro Azul (también llamada Proyecto UFO: Investigación OVNI, la de “Ezequiel vio la rueda…”) y la ávida lectura de El Triángulo de las Bermudas, de Charles Berlitz y ¡listo!: ya tenemos un pequeño ufólogo en el mundo…

Por suerte, se me pasó pronto, pero aún conservo una notable bibliografía sobre el tema. Y algo bueno salió de ello: me convirtió en un gran aficionado a la astronomía. La ciencia tiene oscuros derroteros…


(1) Perdón de antemano por la sin duda pésima traducción de los párrafos aquí extractados: mi dominio del idioma de Verne ya no es lo era en mis tiempos mozos.

(2) No tengo ni idea de cómo traducir “Figueuleuses”, que son una raza de aspecto roedor y vestimenta hawaiana que sufren una tempestad en el volumen 32…

Logicómix o el filósofo como héroe de acción

“Logicómix” es una novela gráfica creada por un grupo multidisciplinar (incidentalmente, griegos) que trata sobre cómo un grupo multidisciplinar intenta crear una novela gráfica sobre la “búsqueda fundacional” acontecida en la Lógica a partir de 1875 titulada, obviamente, “Logicómix“. De clara vocación autorreferencial, con múltiples planos de lectura, profundo y emocionante, este acercamiento de la filosofía a las viñetas, es, ante todo, un muy buen cómic.

Últimamente he leído varias novelas gráficas sobre ciencia o en torno a la divulgación científica (mi favorita: la dedicada a Richard Feynman), pero encontrarme ante una obra acerca de la historia de una parte de la filosofía… Bueno, parecía un salto arriesgado, aunque esa parte fuera la Lógica, sobre todo con guionistas como Apostolos Doxidiadis y Christos Papadimitriou, el dibujante Alecos Papadatos y la colorista Annie di Donna. No, yo tampoco los conocía de nada.

El estudio ateniense donde se creó Logicómix
Apostolos lleva a Christos al estudio ateniense donde se creó Logicómix

La obra habla de las vidas e ideas de un conjunto de pensadores que intentaron establecer “qué es la certidumbre y de qué podemos estar seguros”, como reseña en su introducción, nada más y nada menos, Fernando Savater…O “la búsqueda de los fundamentos de la matemáticas”, como indica el propio Apostolos, matemático, experto en narrativa y personaje de cómics. Para ello, se utiliza como hilo conductor la peripecia vital de uno de los personajes más fascinantes del siglo XX, el filósofo Bertrand Russell.

El volumen se narra, fundamentalmente, desde una conferencia de Russell a principios de la Segunda Guerra Mundial. Russell fue un pacifista militante, que incluso llegó a estar preso por sus convicciones durante la Primera Gran Guerra… La conferencia, dedicada a la lógica, es “asaltada” por un grupo en contra de la intervención norteamericana en Europa, que exigen al filósofo que se posicione al respecto. Russell invita a los manifestantes a oír su charla…

Durante la conferencia presenciamos la compleja infancia de Russell y su aún más compleja madurez en forma de flashbacks. El relato no es amable: los tiempos que narra son convulsos y no se ocultan las muy humanas debilidades del protagonista. Pero el indiscutible corazón de la historia es “la Búsqueda” y sus protagonistas. Por ella pasan auténticos gigantes del pensamiento y la lógica como Whitehead, Wittgenstein, Gödel, Cantor, Turing…

Los momentos inmediatamente anteriores a la Paradoja de Russell
Los momentos inmediatamente anteriores al nacimiento de la Paradoja de Russell

En el relato se entrecruza la peripecia humana, la cercana relación de los lógicos con la locura y la misma descripción (liviana pero suficiente) del objeto de “la Búsqueda”: la lógica, los algoritmos, el Tractatus Logico-Philosophicus… El volumen incluye un magnífico Cuaderno de Notas final para acrecentar el deseo de saber más que acierta a crear en sus páginas….

“Esto es la historia de la Lógica, ¿no?”, pregunta Christos, informático, novelista y personaje de cómics. “¡No!”, replica Apostolos, “es la historia de su gente”. “No se puede entender a la gente sin las  ideas”.

Y es que resultan especialmente interesantes las irrupciones de sus guionistas y sus ilustradores en las viñetas de Logicómix: Apostolos y Christos discuten en varias ocasiones la mejor manera de plasmar la Búsqueda en la obra, en medio de sorprendentes vistas de una moderna Atenas. La conclusión, como el prólogo, la protagonizan los propios personajes-autores, que acuden a una representación de la Orestiada de Esquilo, que sirve de moraleja a la tragedia de los lógicos…

Pese a la aparente complejidad, la novela es muy sencilla de leer, es fluida y te atrapa desde el principio al final. Buena parte del mérito se lo debe a sus dibujantes, el matrimonio de Papadatos y di Donna, que utilizan un estilo clásico, muy cercano a la línea clara franco-belga (no en vano ambos han trabajado en la animación francesa), aunque también experimentan en ocasiones con perspectivas múltiples y cambios de estilo sorprendentes que representan retorcidos estados de ánimo de los personajes.

Esta joya del cómic es decididamente recomendable tanto para amantes de la filosofía, incrédulos ante un medio tan “ligero”, como para lectores de cómics, arredrados por un tema tan “pesado”… Y desde luego, para cualquiera que quiera iniciar a otros en el mundo de la lógica o la filosofía (y estoy pensando en los maestros), que cuentan en ella con una magnífica herramienta… Ya que, como Russell nos recuerda:

No hay atajos hacia la verdad
Pues tal vez nos enseñe algo a todos… “No hay atajos hacia la verdad”